ciendo una gran inversión que no será suficiente para cubrir lo que buscamos. Si ese vehículo será conducido por un ejecutivo de la empresa o inclusive fa- miliares cercanos que estén dentro del círculo de protección, en ambos casos blancos de interés para los criminales, se deben considerar otros aspectos. Esa persona que conduce en algún
momento saldrá del vehículo en un lu- gar público: restaurante, cine, visitará a su médico, etc. Sin una adecuada con- ducta individual de prevención -me re- fiero a estar atentos al entorno- y si la- mentablemente esa persona fue elegida como víctima por su actitud distraída, nunca llegará a su vehículo blindado. Y como es de imaginar, alguien podría concluir este suceso considerando que la inversión en el equipo blindado fue un desperdicio de dinero. O la equivocada frase: “si te tiene que suceder, entonces te pasará, no importa lo que hagas”. Si blindamos una propiedad, puertas,
ventanas, etc. será un blindaje estático, pero también es importante ser cons- cientes que en cada oportunidad que un empleado o persona entre o salga, se producirá un debilitamiento del sistema de seguridad y lógicamente esto no pue- de ser evitado. Por lo tanto se debe trabajar en pro-
cedimientos de seguridad sobre las personas para reducir justamente estas posibilidades de incidente. Nos encon- tramos ante un binomio muy claro y que bien entendido y aplicado podrá alcan- zar un adecuado nivel de prevención, buenas conductas de seguridad perso- nales y la implementación de algún tipo de blindaje, ya sea a nivel edificio o en vehículos.
EL OBJETIVO DE BLINDAR
Los planes y planificaciones de segu- ridad poseen una esencia virtual en su concepción, pero luego llevados al te- rreno se transforman en procedimientos visibles, elementos físicos, etc. En los hechos, estas medidas f ísicas
implementadas, como el caso de un blindaje, derivan de una evaluación o análisis de seguridad y a consecuencia se disparan las posibles amenazas a las que se está expuesto. De ello surge la necesidad de tomar las medidas que se consideran adecuadas para proteger lo que necesitamos. Por esta misma razón y reforzando este concepto, el blindaje que se utilizará tendrá un objetivo espe- cifico, por lo menos uno primario. Entender con claridad este paráme-
tro ayuda a evaluar qué tipo de blindaje buscar y cuál es el objetivo real en su
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Blindar un
vehículo es una de las
opciones más conocidas y
habitualmente implementa- das, pero
si sólo nos quedamos con esta acción,
estaremos
haciendo una gran inversión que no será suficiente
para cubrir lo que
buscamos
aplicación; consecuentemente, también ayudará a determinar qué tipo de inver- sión realizar. El objetivo primario ante una agre-
sión siempre será salvaguardar la vida poniendo una barrera f ísica, y parale- lamente dando oportunidad y tiempo a la persona afectada para tomar alguna decisión que le permita salir, por ejem- plo, de un intento de robo o emboscada donde sea agredida f ísicamente, espe- cialmente con armas de fuego.
LO QUE LA HISTORIA HA MOSTRADO SOBRE EL BLINDAJE
A nivel histórico podemos encontrar muchos ejemplos partiendo desde las Helopolis Griegas, torres protegidas y movidas por hombres para asediar murallas. En la era contemporánea, es- pecialmente durante 1900, comenzaron a desarrollarse los primeros vehículos blindados con conceptos cercanos a lo que conocemos hoy día, manteniendo la forma original del vehículo. Sobre ello se implementaron dife-
rentes formas de blindaje, lógicamente con otra misión si se quiere más ofen- siva, pero en definitiva lo que observa- mos en este periodo son los primeros pasos de una historia que nos trae hasta nuestros días. Durante los años veinte y treita tam-
bién se implementó el blindaje en autos del ámbito privado. Por ejemplo durante 1928 Al Capone ordenó blindar dos de sus vehículos como parte de su arsenal: un Cadillac 452 Modelo Imperial Sedan Fleetwood V-16 y un Cadillac V8 Mode- lo 341 Town Sedan.
Estos vehículos fueron equipados
con cinco capas de protección en las ventanas, 6cm de blindaje en las puer- tas, frente y parte trasera, más cierta capacidad de descargar aceite para lo- grar una cortina de humo y evitar las persecuciones. Especialmente el Cadillac M341 tuvo
una peculiar historia, ya que después de haber sido confiscado a Al Capone en 1931, fue utilizado por el Gobierno de los Estados Unidos luego del ataque a Pearl Harbor para transportar al Presi- dente Franklin D. Roosevelt en sus viajes a la Casa Blanca. Dentro de sucesos más cercanos
podemos encontrar por ejemplo, que durante el año 1986 la comitiva oficial del entonces presidente de Chile, Gral. Augusto Pinochet, sufrió un atentado donde fueron utilizadas armas largas, granadas y lanza cohetes contra el con- voy oficial. Más allá de las consecuen- cias trágicas que dejaron cinco escoltas fallecidos y 11 heridos, el vehículo blin- dado soportó varios impactos de armas largas en sus ventanas. Durante el año 1998 el convoy oficial
del entonces presidente de la República Socialista Soviética Georgiana, Eduard Shevardnadze, fue emboscado en la ciudad de Tiflis con armas largas, lanza cohetes y granadas, causando muchas bajas entre su escolta, pero nuevamente el vehículo blindado permitió salir con vida al mandatario. Lógicamente estos son sucesos signi-
ficativos por ser públicos y por tratarse de ataques a personalidades, pero exis- ten muchos otros incidentes dentro del ámbito privado, especialmente en estos últimos años, que bien pueden ser parte de la historia y presente de los blindajes.
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