tecnologías que provienen de las inves- tigaciones y fabricaciones de empresas de seguridad privada. Por otra parte, la capacitación que
se brinda por los especialistas en la im- partición de cursos especializados en seguridad, se basa en la actualización constante de las nuevas metodologías, procesos, dispositivos e innovaciones que nacen continuamente, derivados de las crecientes necesidades y deman- das para incrementar los niveles de se- guridad. Al referirnos a seguridad privada se
debe considerar que existen empresas que sólo se dedican a la prestación de servicios de esta actividad y otras que se especializan en el crecimiento profesio- nal, pero al conjuntarse unas con otras, los resultados se vuelven satisfactorios con éxito y eficiencia. La seguridad privada se encuentra
presente en el desarrollo tecnológico de materiales de guerra, equipamiento de las policías, de trajes para el combate de incendios, fabricación de materiales balísticos, vigilancia electrónica y en general, en todos los rubros de la pro- tección y salvaguardia que se requieren para optimizar la seguridad. Del mismo modo, en el campo de
la profesionalización del personal de seguridad, las instituciones más reconocidas y cuyas certificaciones mantienen el más alto nivel de calidad y eficiencia, son impartidas por per- sonal experimentado de la seguridad privada, siendo las más significativas y relevantes: ASIS (American Society for Industrial Security) e IFPO (In- ternational Foundation for Protection Officers), existiendo hoy en día más de 600 profesionales de la seguridad acreditados con las Certificaciones CPP de ASIS y CPO de IFPO. Una prueba del desarrollo innovador
y tecnológico de los profesionales de la seguridad se encuentra en un tratado que acaba de desarrollar el especialista de Venezuela, Samuel Yecutieli, presi- dente de Segured, quien conjuntamente con Layla Calderón Chopiré, analista especializada en temas de seguridad, ha presentado en diversos países de Améri- ca Latina. Con la autorización de los autores
presentamos una parte de esta propues- ta, donde se focaliza la participación ciudadana y la seguridad privada dentro de un programa en que el gobierno tie- ne una participación elemental para el logro del sistema en beneficio de toda la ciudadanía.
IMPLEMENTACIÓN DE UNA PLATAFORMA DE COORDINACIÓN
La seguridad ciudadana se ha conver- tido en un parámetro primordial para medir la calidad de vida de los habitan- tes de la ciudad, pero también represen- ta una constante preocupación para los gobiernos y mandatarios locales, quie- nes perciben en los ciudadanos el re- clamo de vivir con tranquilidad y de no convertirse en las próximas víctimas de la delincuencia. Los cuerpos policiales en ocasiones
no logran satisfacer las demandas de la sociedad y, a veces, su labor se ve des- bordada por la falta de personal, recur- sos y tecnología. Algunos mandatarios han intentado
involucrar la comunidad, el sector pú- blico y el privado, con el objeto de prac- ticar la cooperación en el ámbito de la seguridad. Un residente de una ciudad de más
de un millón de habitantes posee dos veces más la probabilidad de ser víctima de un delito, si se compara con alguien que habita en una ciudad de menos de 20 mil habitantes. En este sentido, los resultados arrojados sustentaron que los costos del comportamiento violento son más bajos en las grandes ciudades y, por tanto, éstas presentan contextos más fa- vorables para la criminalidad.
PASAR DEL MIEDO A LA TRANQUILIDAD
Los índices delictivos en áreas públicas hacen que el ciudadano común se sien- ta temeroso de salir a la calle. Atracos, hurtos, violaciones, homicidios, agresio-
nes y hasta secuestros, son delitos que se comenten sin que exista una solución al respecto. Esto ha dado pie para que los ciudadanos comiencen a vivir en descon- fianza, resguardándose en sus hogares a tempranas horas, escondiendo sus bienes y, en ocasiones, portando un arma. Viven encerrados en una especie de
gueto, ya que sienten desconfianza y pa- ranoia al salir a la calle. Hay quienes han comenzado a darle la espalda al resto de la ciudad y su manera de vivir se ha mo- dificado.
SITUACIÓN DEL CIUDADANO COMÚN, ANTES DE LA PUESTA EN PRÁCTICA DE LA PLATAFORMA DE COORDINACIÓN
Ante la insuficiencia, la falta de respues- ta policial y la creciente espiral delictiva, son cada vez más los ciudadanos que le temen a las calles de su ciudad. El número de efectivos destinados a
la vigilancia y control se reduce debido a que no cuentan con un buen salario, beneficios laborales y hasta herramien- tas de trabajo. Muchos de ellos deciden incorporarse a bandas delictivas para obtener más dinero. Otros agentes su- fren de desgaste f ísico y mental, debido a que existe mucha demanda, pero poca cantidad. Sin embargo, ¿cuáles serían los re-
sultados si estos agentes contaran con el apoyo de una herramienta tecnológica, en tiempo real, que los ayudara a mejo- rar la capacidad de respuesta? La Plataforma de Coordinación para el Monitoreo Público representa un
PLATAFORMA DE COORDINACIÓN FINANCIAMIENTO
VOLUNTAD POLÍTICA
EQUIPAMIENTO GOBERNABILIDAD COMPROMISO SOCIAL
CONVIVENCIA Y CULTURA CIUDADANA COOPERACIÓN ENTRE SECTORES PÚBLICO Y PRIVADO
RECURSOS HUMANOS
SEGURIDAD PÚBLICA 129
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