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SEGURIDAD PRIVADA


el Artículo 13 fracción I de este mismo ordenamiento, como agente económi- co determinante en el mercado; todo lo cual va contra el espíritu y la letra del Artículo 28 constitucional. Adicionalmente, en su condición de


proveedores de servicios, los menciona- dos organismos incumplen con algunos de los requerimientos que ellas mismas establecen para estos actores en este ámbito de servicios, en cuanto a los re- quisitos para los directivos y la forma y apariencia de los recursos operativos uti- lizados, tales como equipos, uniformes y distintivos, entre otros elementos; de tal manera que deberían ser sancionados. Un detalle muy peculiar en este contex- to es que, en sentido estricto, cualquier disposición institucional de autoridad en esta materia, aplicable a estas corporacio- nes, podría caer en el supuesto de la frac- ción XI del Artículo 8 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, o sus equivalen- tes en las legislaciones estatales, lo que los obligaría a no ejercer sus facultades de autoridad sobre sí mismas.


PERSPECTIVA CIUDADANA Otra cuestión en este mismo con-


texto se refiere a un posible cuestiona- miento que se proyectaría desde una perspectiva ciudadana, y consiste en que mientras las instituciones comunitarias adolecen de un problema connatural de insuficiencia para cumplir con una responsabilidad constitucional, al mis- mo tiempo destinan recursos que po- drían subsanar parte de dicho problema de insuficiencia a una actividad que se podría considerar incongruente con el sentido propio de dicha responsabilidad. Este cuestionamiento de alguna mane- ra podría transformarse de un “simple” rechazo y desacuerdo comercial a una situación de desconfianza social hacia las instancias institucionales en gene- ral, que podría incluir implicaciones de prácticas de corrupción, y tendría obvias repercusiones para efectos de goberna- bilidad. En lo que se refiere al contexto ciu-


dadano, se tiene que si bien el marco re- gulatorio constituye el referente formal para establecer el sentido del ordena- miento y fortalecimiento del ámbito de negocio que representa la seguridad pri- vada, el factor verdaderamente crítico que determina las perspectivas de éxito para este propósito lo constituyen los usuarios de dichos servicios. La causa de ello es que, como ocurre en la actuali- dad, los usuarios, más que las deficien- cias regulatorias, son quienes propician


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y fomentan la existencia y permanencia en el mercado de empresas y profesio- nales que no cumplen con la normati- vidad en la materia, al preferirlas por simple cuestión de conveniencia propia, económica u operativa; en ocasiones, derivado del desconocimiento, pero también y en mayor grado de la caren- cia de repercusiones significativas ante este tipo de conductas, porque en la normatividad se sanciona al proveedor irregular, si lo detectan, pero el usuario queda impune. En este escenario se tiene que, aun


cuando el enfoque que se suele aplicar para anular o al menos aminorar las con- ductas que propician y fomentan la rup- tura de una norma, consiste en estable- cer sanciones contra el responsable a fin de que se despliegue tanto un efecto di- suasorio como punitivo; en este caso no es lo más adecuado, ya que un esquema orientado a restricciones, y peor si inclu- ye previsiones punitivas, sólo alentaría la creatividad para evadirlo, además de provocar posibles repercusiones de des- contento e incluso rechazo social, como ha ocurrido en otros ámbitos. La expe- riencia muestra que es más conveniente una estrategia con programas de sensibi- lización y concientización cultural en la


materia orientados a inducir una convic- ción comunitaria, con una óptica similar a la razonablemente exitosa alcanzada en materia de protección civil, donde el re- sultado ha sido que la misma población busca y exige, con todas las deficiencias existentes, el cumplimiento de la norma- tividad correspondiente. Finalmente se debe contemplar, des-


de la perspectiva ciudadana, un par de factores adicionales que pueden obsta- culizar y demeritar estos esfuerzos, y que se refieren a la posición de rechazo por parte de las denominadas organiza- ciones de la sociedad civil, y las estra- tegias de exclusión de la competencia del mercado practicadas por algunas empresas que no abonan a la integra- ción del sector ni a la percepción de credibilidad del negocio ante la comu- nidad. Lo que en conjunto con todos los factores y circunstancias anterior- mente descritos, configuran un escena- rio de incertidumbre en el mercado de los servicios de seguridad privada que desincentiva a la inversión privada, y como consecuencia, limita el desarrollo como un ámbito de negocio de calidad que contribuya al bienestar y prosperi- dad social, en las dos vertientes de su naturaleza dual.


Foto: © Jean Schweitzer | Dreamstime.com


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