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En ese sentido, en las siguientes pági-


nas se exploran algunas ideas y propues- tas generales que señalan la necesidad de un mayor involucramiento social en los procesos de atención penitenciarios y postpenitenciarios y a favor de la rein- serción de quienes en su momento vio- laron la ley.


CONSIDERACIONES GENERALES


La prisión es, en el estado moderno, uno de los eslabones que garantizan la prevalencia del Estado de Derecho, así como el orden y la convivencia sociales. El sistema penitenciario es también la pieza donde convergen y engarzan las políticas y programas de seguridad pú- blica con los de procuración y adminis- tración de justicia.5 La administración de las institucio-


nes penitenciarias o de reclusión es fun- ción del Estado pues es el único capaz de impartir justicia en un régimen consti- tucional, democrático y de derecho. Sin embargo, el sistema penitenciario no puede realizar por sí solo todo el trabajo de atención a los internos. Requiere el involucramiento de distintas estructu- ras públicas y privadas y de los distintos ámbitos de gobierno para facilitar y pro- veer programas en prisión. Asimismo, es imprescindible la participación de las organizaciones sociales y de los ciuda- danos para atender integralmente a los internos y lograr en ellos un cambio de valores a favor de la legalidad.6 es necesario que:


Para ello,


- Los ciudadanos conozcan el quehacer de los centros de reclusión. La fun- ción de éstos va más allá de garantizar el cumplimiento de la pena en prisión, debe también incidir en la reinserción del interno, y promover un cambio en éste para que no se involucre en nuevos delitos. De lograrse, podrían romperse círculos viciosos de margi- nación y violencia que ocasionaron su ingreso a la cárcel.7


- Ciudadanos y organizaciones se in- volucren en alguna o algunas de las actividades educativas, culturales, deportivas, de salud, trabajo capaci- tación laboral y/o promoción de los derechos humanos dentro de los cen- tros de reclusión; o bien, apoyar a las familias que, en muchos casos, que- dan desprotegidas y al margen de los apoyos de programas gubernamenta- les al ingreso a prisión de uno de sus integrantes.8


- La sociedad revalore el papel de las instituciones penitenciarias dentro


INVOLUCRAMIENTO SOCIAL Y ATENCIÓN PENITENCIARIA


La participación en procesos delictivos es también una falla de la sociedad pues- to que no fue capaz de involucrar de lle- no a muchas de las personas que viola- ron la ley y, por ello, cumplen sentencia en prisión. Ni el Estado ni la ciudadanía pudieron prevenir ese hecho delictivo y ambos deben asumir la parte de respon- sabilidad que por ello les corresponde. De tal suerte, la sociedad no puede


permanecer expectante a los procesos penitenciarios, por el contrario, debe asumir un papel más activo e involu- crarse de lleno en el trabajo al interior de las prisiones y en el seguimiento de quienes se encuentran en libertad, pero sujetos a vigilancia por parte del Estado al egresar de cualquier centro peniten- ciario. De esta manera podrían crearse círculos virtuosos de atención en la cár- cel y promover una efectiva reinserción social.13


de los sistemas de seguridad pública y procuración de justicia. Más aún, debe otorgarle el beneficio de la duda a quienes estuvieron alguna vez en prisión y se reintegraron a la comu- nidad.9


Su reingreso pleno evitará que


reincidan en patrones delictivos. Este último punto resulta el más crí-


tico de los mencionados.10 Sin lugar a


dudas, está asociado a la eficiencia y efec- tividad de los procesos de reforma peni- tenciaria, así como a la generación de re- sultados en la materia. Ahí, los centros de reclusión tienen una tarea pendiente para lograr que las cárceles sean instituciones de reinserción en un marco de respeto a los derechos humanos de los internos y de profesionalización penitenciaria,11 no escuelas del crimen.12


y


Pero, ¿cuáles son las áreas en las que


la sociedad puede participar como parte del proceso de atención penitenciaria? Los siguientes párrafos serían insufi- cientes para detallar esa vinculación; no obstante, algunas de las más importan- tes áreas de participación serían en:


-Trabajo y capacitación laboral. La mayoría de los internos están en prisión por cometer delitos no graves vincula- dos al robo, en distintas modalidades. Es imprescindible la participación em- presarial para fomentar el trabajo re- munerado en los centros penitenciarios, así como la provisión y certificación de capacidades profesionales. Estas accio- nes permitirán a los internos generar recursos para su sustento durante la reclusión, para resarcir (pagar) el daño a sus víctimas, para sostener a su fami- lia que se encuentra en el medio libre y para generar ahorros que apoyen manu- tención una vez de regreso en la socie- dad. La capacitación para el trabajo y la certificación de competencias laborales son herramientas que les permitirán a los internos insertarse en un trabajo re- munerado con mayor rapidez y, de esta manera, podría evitarse la reincidencia delictiva.


-Educación. Buena parte de los priva- dos de libertad presentan una escolari- dad baja. Al incrementarla, también lo hacen las posibilidades de desarrollo del interno y de su familia y, en consecuen- cia, se reducen igualmente las posibili- dades de caer en los brazos de la delin- cuencia, señalan algunos estudios.14


Las


nuevas tecnologías hoy por hoy pueden aprovecharse para llegar a un público más amplio. La educación a distancia es actualmente una alternativa que per- mite la participación de organizaciones públicas y privadas de todos los niveles en la provisión de servicios escolares a la población penitenciaria (15)


. Pero la edu-


cación básica, según cada país, debe ser complementada con educación técnica afín a las necesidades del mercado labo- ral y con un enfoque regional, para ga- rantizar el desarrollo del interno y de su familia una vez de regreso a la sociedad. El sector empresarial podría participar mediante sus instancias educativas para certificación de aprendizaje laboral.


-Salud. Durante décadas, uno de los aspectos de mayor crítica al sistema penitenciario fue insalubridad de sus instalaciones. Individuos sanos f ísica y mentalmente son los que requiere la so- ciedad. Los internos tienen que regresar


PRISIONES 143


Foto: © Benis Arapovic | Dreamstime.com


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