casos y rostros
-¿Glamour para llevar marca el regreso de Margarita Zingg a ese aporte de sofisticación que ofrecía a la mujer venezolana?
-Claro que sí. Soy una persona inquieta y creativa. Aquel
silencio fue un momento; ojalá que éste sea el primero de mucho libros. Me encantó el ejercicio, pues me hizo ser disci- plinada y constante en la escritura. Para mí, ha sido fantásti- co. Cuando era diseñadora de modas tenía contacto con los medios, pero después ¡más nunca! Ahora estoy retomando eso y es muy divertido, porque conozco gente distinta.
-¿Qué consejo le da a las mujeres que aún no tienen el libro entre sus manos?
-Sean individuales. No porque una cosa esté de moda, les va
a quedar bien. Usen el espejo, véanse antes de salir. En cuanto al clóset, hagan una revisión cada seis meses. Se debe ser honesta y sincera. Si encuentras el vestidito aquel con el que conociste a tu novio, pero ya no te sirve y no te lo vas a volver a poner, retíralo. Hay que des- ligarse de ese romanticismo que sólo ocupa espacio en el clóset. Creo que los guardarropas mejor estructura- dos no son los que están full de cosas – porque entonces no encuentras nada-, sino los que tienen justo lo necesario. En el libro indicamos qué es lo necesa- rio y cómo llegas a eso. “Hay qué pensar en qué hace-
mos y para qué nos vestimos” Para
Mario Aranaga, Glamour para lle-
var es una gran oportunidad en el ámbito profesional. “Como perio- dista de moda, quiero darles a mis lectores herramientas para rescatar ese posicionamiento que teníamos en Latinoamérica de tener las muje- res más bellas, elegantes y chic. Y no solamente las de los concursos de belleza, que son muñecas un poco irreales, sino esa mujer de a pie que puede cautivar en un aeropuerto y sentirse orgullosa de ser venezolana donde esté”.
-Como periodista dedicado al tema, ¿Cómo concibe la moda en Venezuela? ¿Cómo la viven nuestras mujeres?
-Ese es un tema que fue motivador para escribir este libro y
para desarrollar mi propia carrera. Los periodistas de moda tie- nen sentido de existir en capitales del mundo donde la moda es casi una cultura de vida como París, Nueva York, Londres, Milán, Sao Paulo. Allí hay presentaciones sistemáticas y muchísima gente se desarrolla alrededor de esta industria. Hay escuelas de moda, revistas, obreros, profesores. Es como si habláramos aquí de inge- nieros o de gente especializada en petróleo. Siendo un periodista venezolano, formado en el país, tuve que ver cuál era el sentido de hacer este tipo de periodismo aquí. Así que manejo mi estilo como un periodismo formativo en vez de informativo. Trato de comuni- carle cosas a la gente común, pues aquí no hay revistas especiali- zadas en el tema. A los lectores lo que les interesa es la moda apli- cada en Venezuela: esto me queda bien, esto no me queda bien, están de moda las perlas o está de moda tal color. Por eso tuve que reinventar mi manera de escribir y hacerlo desde el punto de vista
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didáctico para un público al que le gusta y le interesa, pero no es especialista. Poco a poco le voy dando datos, ciertas cosas que hacen que le pique el gusanito de la curiosidad.
-¿Cómo fue el contacto para realizar este proyecto?
-Este proyecto nace de una iniciativa mutua entre nosotros
y la editorial Santillana. Sentimos que había un nicho muy bien logrado para hacer algo de moda. Creo que era el momento en Venezuela, porque ya lo ha sido en otros países como Inglaterra, Estados Unidos, Argentina y Colombia, donde además de revis- tas de moda excelentes hay pequeños libros escritos por edito- res de moda, modelos y personas relacionadas con la industria. Así que nos pareció justo hacer algo nosotros.
-¿Considera que el libro está adaptado a la realidad de Venezuela?
-Totalmente. Creo que ese es uno
de sus valores agregados. Es un libro soñado, con miles de anécdotas y referencias. Tengo 13 años siendo el editor de la revista Estampas, un producto masivo que acompaña a un periódico del domingo. Eso me ha permitido saber que el lector no está especializado en moda, lo cual no quiere decir que no esté cada vez más informado. Lo que él quiere son datos precisos, informaciones cor- tas, un lenguaje relativamente lige- ro y que sea gráficamente atractivo.
-¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Margarita?
-Muy divertida. Nuestra relación
fue libre, respetuosa, divertida, de confianza mutua… eso se debería notar en el libro. Nunca tuvimos ningún tipo de diferencias, lo que ella proponía yo ya lo había pensado y viceversa. Siento que fue un gran privilegio trabajar junto a ella por todo lo que tiene que ofrecer como dama. Para mí era importantísimo
escribir algo para las mujeres, por lo que era vital contar con el punto de vista femenino. A mí me encanta ver una mujer en tacones, pero me gustó mucho saber qué es lo que significa para una mujer estar ocho horas en tacones altos. Eso hace del libro algo todavía más honesto y real.
-Para usted, ¿qué es el glamour?
-Es una palabra que está a veces mal entendida. El glamour
tiene que ver con cortesía, tanto de maneras como visual. Noso- tros nos vestimos para agradar a un entorno y para agradarnos a nosotros. Es nuestra manera de presentarnos. La apariencia es, cada vez más, una herramienta vital: gracias a ella nos acep- tan en un trabajo, nos dan la oportunidad de conversar, pode- mos tener acceso a uno u otro lugar… es injusto, sí, pero es de esa manera. Y no lo estamos diciendo ni Margarita ni yo, lo dice el mundo. Creo que el glamour tiene que ver con cómo manejar la moda en tu provecho, con un autoconocimiento que te haga potenciar tus recursos; tiene que ver con mejorar tu formación
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