EL PROFESIONAL OPINA
CÓMO IDENTIFICAR EL RIESGO: ¿POR QUÉ SUCEDE LA VIOLENCIA?
No podemos afirmar que la violencia es un instinto humano ya que éstos tienden a la conservación de la especie. Podría- mos afirmar que la constante violencia que existe dentro de los delincuentes se debe principalmente a la ambición de satisfacer necesidades personales, la cual lleva al individuo a perder sus prin- cipios morales hasta convertirse en un delincuente, el cual muchas veces desa- rrolla una agresividad autodestructiva de muerte, capaz de actuar en contra de otro ser humano sin importarle las con- secuencias. La violencia, en especial la colectiva,
está fomentada sobre todo por los mo- delos de cultura desde la niñez. Cada persona es sometida a las propias reglas de su hogar, (si lo tuvo), de no ser así será sometido a las reglas de la ocupa- ción humana: casas hogares, orfanatos, la misma calle, prisiones, etc. Desde aquí puede hacer una buena
integración social o por el contrario, cultivar un sentimiento de inseguridad y de inferioridad que puede ser el camino para desahogos de carácter destructivo. Diferentes tipos de delincuentes y su forma de operar:
Delincuente común: posee buen auto- control, raramente recurre a la violencia, aun conserva algunos principios mora- les, es sumamente hábil y observador. Su inteligencia y vista son rápidas y agudas, tiene un patrón o modus operandi es- tablecido, suele ser de clase social baja o sumamente baja; se concreta a robar objetos personales en su mayoría. Sus víctimas regularmente son personas descuidadas en la calle y lugares de tra- bajo; siempre buscan a la víctima “más” descuidada y despreocupada, principal- mente en la calle. Regularmente operan en parejas o tríos y se caracterizan por su gran destreza manual, (carteristas, roba celulares, roba chequeras o tarjetas de crédito.
Delincuente profesional: individuo normal que conoce el alcance y grave- dad de sus actos; conoce bastante de le- yes y penas a las que puede ser condena- do por sus delitos. Se especializa en una o varias ramas del abanico delincuencial: roba carros, roba celulares, extorsionis- ta, falsificador, etc. Además, cada acto delictivo que realiza es cuidadosamente preparado mediante el estudio de la víc- tima, negocio, empresa, usando el factor sorpresa en el momento adecuado. Ya
134
www.seguridadenamerica.com.mx
inversiones bancarias, contactos comer- ciales y otros aspectos importantes del potencial secuestrado.
NIVELES DE SEGURIDAD PREVENTIVA: CÓDIGO DE COLORES
Este código ha sido desarrollado en Es- tados Unidos con el fin de ayudar a tener una actitud de seguridad personal, resi- dencial y empresarial:
Código blanco: “mente en blanco”, ac- titud de total inseguridad y distracción, situación deseable para los delincuentes. Evitarla siempre.
Código amarillo: situación de alerta en todo momento para mantener una actitud preventiva y poder identificar el riesgo mediante la observación y vigi- lancia del entorno personal.
sabe a dónde va a vender los objetos o mercadería robados. Practica la inteli- gencia delincuencial constantemente, está al día.
Delincuente psicópata o sociópata: personalidad menoscabada o enferma. Sin embargo el psicópata criminal no es un débil mental o un demente. La psi- quiatría lo define como una persona que ha sufrido una perturbación mental, que sin llegar a la locura, se caracteriza por la inestabilidad y excentricidad emocio- nal notoria, fantasiosa y de recelos in- fundados y por la ausencia de virtudes de orden social. Un lugar aparte tiene el delincuente esquizoide caracterizado por el empleo extremo de la violencia f í- sica, carencia aparente de motivaciones y una crueldad absurda e innecesaria para matar, aún a sus familiares. Pre- senta una tremenda confusión mental y lucha interior constante sin que conozca con exactitud su origen y si lo conoce es incapaz de afrontarlo. En esa confusión mental inicia su paso hacia la delincuen- cia: obra de modo deliberado y utiliza su inteligencia.
Secuestradores: siempre planifican ac- ciones con ventaja hacia ellos mismos ya que se aprovechan las debilidades de seguridad de sus víctimas y de la infor- mación que les proveen sus allegados más cercanos, (familiares, empleados de confianza). El personal administrati- vo de mandos medios en las empresas pueden ser utilizados, (sin que lo sepan), para dar información a los secuestrado- res sobre las finanzas, rutinas, familia,
Se reco-
mienda aplicar una acción de “contra
inteligencia” para eliminar
reacciones no deseadas y
consecuencias inesperadas que puedan agravar el problema inicial
Código naranja: el riesgo ya está iden- tificado y estamos listos para entrar en acción evitando la confrontación o pi- diendo ayuda a la persona, autoridad o institución más cercana. Es preciso co- nocer nuestras debilidades y limitacio- nes ante el enemigo.
Código rojo: inevitablemente tenemos que entrar en acción y defendernos mediante el uso de los recursos que tengamos: vehículo, armas de fuego de- fensivas, gas pimienta, “gritos de ayuda”, defensa personal, etc.
Es importante hacer un hábito el
uso del Código de Colores y practicarlo constantemente. n
* Acerca del autor
- Enrique Jiménez Soza es asesor y consultor profesional de Seguridad y Prevención de riesgos, con más de 25 años de experiencia. Diplomado por National Defense University y C.H.D.S. de Washington D.C., USA. Si desea conocer más acerca del autor, consulte su CV:
www.seguridadenamerica.com.mx/colaborador.php
Foto: © Artyom Yefimov |
Dreamstime.com
Page 1 |
Page 2 |
Page 3 |
Page 4 |
Page 5 |
Page 6 |
Page 7 |
Page 8 |
Page 9 |
Page 10 |
Page 11 |
Page 12 |
Page 13 |
Page 14 |
Page 15 |
Page 16 |
Page 17 |
Page 18 |
Page 19 |
Page 20 |
Page 21 |
Page 22 |
Page 23 |
Page 24 |
Page 25 |
Page 26 |
Page 27 |
Page 28 |
Page 29 |
Page 30 |
Page 31 |
Page 32 |
Page 33 |
Page 34 |
Page 35 |
Page 36 |
Page 37 |
Page 38 |
Page 39 |
Page 40 |
Page 41 |
Page 42 |
Page 43 |
Page 44 |
Page 45 |
Page 46 |
Page 47 |
Page 48 |
Page 49 |
Page 50 |
Page 51 |
Page 52 |
Page 53 |
Page 54 |
Page 55 |
Page 56 |
Page 57 |
Page 58 |
Page 59 |
Page 60 |
Page 61 |
Page 62 |
Page 63 |
Page 64 |
Page 65 |
Page 66 |
Page 67 |
Page 68 |
Page 69 |
Page 70 |
Page 71 |
Page 72 |
Page 73 |
Page 74 |
Page 75 |
Page 76 |
Page 77 |
Page 78 |
Page 79 |
Page 80 |
Page 81 |
Page 82 |
Page 83 |
Page 84 |
Page 85 |
Page 86 |
Page 87 |
Page 88 |
Page 89 |
Page 90 |
Page 91 |
Page 92 |
Page 93 |
Page 94 |
Page 95 |
Page 96 |
Page 97 |
Page 98 |
Page 99 |
Page 100 |
Page 101 |
Page 102 |
Page 103 |
Page 104 |
Page 105 |
Page 106 |
Page 107 |
Page 108 |
Page 109 |
Page 110 |
Page 111 |
Page 112 |
Page 113 |
Page 114 |
Page 115 |
Page 116 |
Page 117 |
Page 118 |
Page 119 |
Page 120 |
Page 121 |
Page 122 |
Page 123 |
Page 124 |
Page 125 |
Page 126 |
Page 127 |
Page 128 |
Page 129 |
Page 130 |
Page 131 |
Page 132 |
Page 133 |
Page 134 |
Page 135 |
Page 136 |
Page 137 |
Page 138 |
Page 139 |
Page 140 |
Page 141 |
Page 142 |
Page 143 |
Page 144 |
Page 145 |
Page 146 |
Page 147 |
Page 148 |
Page 149 |
Page 150 |
Page 151 |
Page 152 |
Page 153 |
Page 154 |
Page 155 |
Page 156 |
Page 157 |
Page 158 |
Page 159 |
Page 160 |
Page 161 |
Page 162 |
Page 163 |
Page 164 |
Page 165 |
Page 166