El Sistema Penitenciario Federal de
México actualmente opera centros peni- tenciarios, tanto en la forma tradicional (el gobierno es el único dueño y opera- dor) y bajo un modelo de PPP. Esto es común en la mayoría de los sistemas y ha demostrado tener éxito en virtud de ambos enfoques. Uno de los retos más comunes que un sistema enfrenta es la percepción pública sobre la operación de una prisión bajo el modelo PPP. La percepción común es que a la em-
presa privada se le está pagando dema- siado dinero. Lo que no se considera es el verdadero costo de las operaciones. Es muy fácil para alguien que no está muy bien informado ver una cantidad en un contrato y pensar que es demasiado di- nero para gastar en las prisiones. Como se mencionó anteriormente,
existen diferentes circunstancias rela- cionadas con las finanzas, la contabi- lidad y el presupuesto. Un contrato de PPP contempla todos los aspectos de los costos, mientras que la información pre- sentada por el costo de las operaciones de prisión administrada únicamente por
una agencia del gobierno está limitada en lo que presenta. El costo del riesgo y la responsabilidad no están incluidos dentro de la ecuación en la mayoría de los casos. La inversión de capital inicial, que es una cantidad significativa de fon- dos privados, se debe compensar a una tarifa justa al igual que el gobierno debe hacer al pedir prestado dinero directa- mente para la planeación, el diseño y la construcción de los proyectos tradicio- nales de prisiones. Los costos asociados a este gasto de capital rara vez son con- siderados por aquellos que proclaman que las empresas privadas son ambicio- sas y sobrevaluadas. Existen pocas empresas que están
dispuestas a invertir en las prisiones. La especialización requiere un amplio conocimiento y experiencia. El entu- siasmo inicial de las empresas que se aventuran en estos proyectos antici- pando sólo el potencial para obtener beneficios económicos se disipa rápida- mente. Se dan cuenta de las dificultades extremas que se involucran en estos acuerdos complejos y de riesgo poten- cialmente alto. En México, como sucedió anterior-
mente en muchos otros países, las em- presas involucradas en los contratos iniciales de PPP perdieron el interés en futuros proyectos de prisión de PPP. Esto proporciona evidencia de que es- tos contratos no son “fáciles ni excesi- vos”. Como en tantos asuntos, no es la superficie la que debe ser examinada para formarse una opinión, sino la com- pleja interconexión y la situación real. Por supuesto, el modelo de PPP está diseñado para ser rentable para los in- versionistas privados. ¿Por qué estarían dispuestos a invertir sus fondos priva- dos? La asociación proporciona benefi- cios significativos para ambas partes ya que es el propósito de una sociedad. Los críticos y los escépticos deberían tratar de comprender la verdadera situación antes de tratar de desacreditarla. La situación de México es fundamental en todos los niveles del sistema peni- tenciario y las PPP son un paso viable y beneficioso en la mejora de la situación. Aunque no es una solución perfecta en un principio, es un paso positivo; siem- pre se encontrarán nuevos enfoques por medio de las críticas; pero por lo gene- ral, la crítica se debe a la ignorancia de las circunstancias.
CONCLUSIONES
Como lo he hecho en varias ocasiones por escrito y en discursos a nivel inter- nacional, he considerado los esfuerzos
* Acerca del autor
- Benjamin Crooks es vicepresidente regional de CGL. Si desea conocer más acerca del autor, consulte su CV:
www.seguridadenamerica.com.mx/colaborador.php
PRISIONES 125
Los PPP
penitenciarios no son la única solución,
pero sin duda deben ser parte de la respuesta
de México para reformar su sistema penitenciario como un cambio positivo. Los esfuerzos por encontrar enfoques innovadores deben ser elogiados. Los mexicanos son más apasionados de sus creencias que la mayoría y aquellos que buscan lo positivo deben estar orgullo- sos de los esfuerzos para mejorar una mala situación y deben expresar esa pa- sión, porque los que buscan lo negativo lo expresarán. El modelo de PPP para la entrega de
los proyectos es eficaz, eficiente y bene- ficioso para el sistema penitenciario en México. Se demostrará ser el punto de inflexión en la reforma penitenciaria y las críticas con el tiempo se podrán si- lenciar con el éxito. Reto a los críticos para entender la situación por completo antes de emitir un juicio sobre algo que muchos otros países están adoptando. Comprender el concepto y el bien que va a producir. n
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