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Otra parte de la Gestión de Ries-


go se enfoca en la identificación de las amenazas, calificándolas con base en sus niveles de probabilidad y por últi- mo fortalecer todas las vulnerabilida- des existentes, considerando que éstas representan una debilidad que puede afectar todo el proceso de recuperación de la seguridad. Actualmente se tiene identificado el


riesgo puro que se manifiesta constan- temente a través de las consecuencias, donde no es prevista la constante evo- lución, apareciendo nuevas formas del riesgo que van surgiendo, ni se tiene identificadas las que pueden aparecer en el próximo y mediano futuro. Al realizarse una Gestión de Riesgo


se tiene que considerar los fenóme- nos del riesgo en que se puede incidir, como son: el riesgo aleatorio, el riesgo Secuencias, el riesgo consecuencial y el riesgo impactante. Ante esto, dentro del proceso se tendrá que realizar una eva- luación de la forma como se contendrán estas variantes, a fin de mitigar sus efec- tos y poder actuar en forma inmediata y recuperar el manejo del proyecto y lograr la solución deseada. De acuerdo a lo anterior, encontra-


mos que no son ideas o experimentos lo que puede llevar a un éxito el proyecto, es necesario que intervenga personal especializado en esta materia y que se desarrolle un análisis que establezca la base fundamental del proceso a im- plementar, los alcances que tendrá, los resultados que se lograrán; pero princi- palmente que pueda ser medible dentro de todo el tiempo de implementación.


GOBIERNO Y CIUDADANÍA, LA RESPUESTA A INSEGURIDAD


Para quienes no están relacionados con esta materia, lo anterior puede ser complicado, sin embargo para quienes dominan el tema es sólo una cuestión de orden y estudio especializado. No obstante hay algo muy importante, no podemos considerar que es el Gobierno federal o los Gobiernos de los estados, quienes tienen la obligación de hacer que el proyecto funciones correcta- mente, hay una gran responsabilidad por parte de la población civil, donde su participación alcanza el mayor porcen- taje de responsabilidad para que tenga éxito, siendo éste probablemente, el mayor impedimento para que funcio- ne, esto derivado de la falta de entendi- miento y conciencia de una ciudadanía que se preocupa más por responsabi- lizar a al Gobierno, que por asumir su


responsabilidad y la importancia que ha tenido el que por negligencia y conduc- tas fueron motor para que se generara el problema de la inseguridad. Analicemos en dónde se encuentran


las mayores debilidades de carácter conductual que influyen directamente en la responsabilidad de la población civil. Para esto, hay que considerar que un ser humano al llegar al mundo no nace predestinado, no podemos decir que cuando nace ya nació con el estig- ma de ser un ciudadano honesto o va a ser un delincuente. Son los encargados de su formación quienes determinarán cual va a ser su conducta a lo largo de su vida. Es determinante que influirán facto-


res que favorezcan la buena conducta o generarán una conducta antisocial, existen dos factores fundamentales en la formación de los individuos, la primera es la educación que recibió y la segunda, los factores situacionales como la esen- cia de sus experiencias y la familia de donde proviene. Esto nos lleva a diversas conside-


raciones preocupantes que se basan principalmente en el qué hacer para recuperar la seguridad de nuestro país, para esto se requiere de diversos análisis y opciones que podemos clasificar en diversas alternativas.


FACTORES DE LA VIOLENCIA E INSEGURIDAD


La primera es aceptar que la “inseguri- dad” nació por errores cometidos por quienes tenían a su cargo esa delicada responsabilidad, que inició con el des- pido arbitrario y absurdo de todos los policías con experiencia, con vocación y talento sobre su actividad, supliéndolos con académicos inexpertos sin voca- ción, espíritu de servicio y mística pro- fesional. Esto con el tiempo se resolverá y habrá una gran cantidad de elementos que logren desarrollar esa experiencia que se requiere y establezcan un com- promiso para con su institución y el Go- bierno en general. Un siguiente paso es realizar un es-


tudio sobre los generadores de delin- cuentes, donde resalta la falta de valores éticos en la formación de los menores: el civismo, la ética, la mística y la inte- gridad. Éstos son elementos esenciales en la formación de las nuevas genera- ciones, por lo mismo la atención a la educación es un factor imprescindible, pero no se puede lograr con el ejemplo de algunos maestros que rompen todas las reglas, donde su actuación es genera- dora de conductas antisociales.


ADMINISTRACIÓN DE LA SEGURIDAD 101


No se puede omitir o justificar el


desapego de los padres de los menores durante todo el proceso de formación, muchos creen que dándoles dinero y pa- gando su educación académica ya cum- plieron con su obligación, cuando son responsables directos de la integridad de su formación. Hay un gran descuido en este concepto, donde los padres de pocos recursos con darles libertades a sus hijos y dejándolos tener amigos de dudosa conducta social se encuentran satisfechos, otros con más recursos dán- doles dispositivos electrónicos y libertad para el uso sin control alguno se sienten excelentes padres. La niñez, juventud y adolescencia de


esta época presentan una gran vulnera- bilidad para la formación de las nuevas generaciones, las redes sociales están contaminadas con malas conductas de- rivado de actores que aprovechan dichos medios para alterar la conducta de los jóvenes en desarrollo y por lo mismo es necesario crear medios de control sobre estos dispositivos durante la formación y crecimiento de los hijos, es necesario que los padres estudien y hablen constan- temente con los menores, sin embargo para esto se deben capacitar en los dife- rentes temas donde el riesgo está latente. Al igual que el Gobierno tiene obli-


gaciones para con la seguridad, padres de los menores y maestros también la tienen y el descuido de esto es causa im- putable de lo que a futuro represente la conducta de los niños y adolecentes. Otro factor a considerar se establece


en los cambios psicológicos que se están generando en quienes se han integrado a la delincuencia, donde el exceso de vio- lencia está favoreciendo a una alteración psicológica que se denomina “psicopa- tía” que es un trastorno antisocial de la personalidad.


Foto: © Peter Scholz | Dreamstime.com


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