This page contains a Flash digital edition of a book.
PROTECCIÓN EJECUTIVA


el tráfico o tránsito, las características del mismo en cuanto a su caudal en horas pico, las conductas de los con- ductores locales, etc. El tráfico como un condicionante dinámico y particular de cada urbe, modifica e influye sobre el desplazamiento de un equipo de protec- ción. Sólo por nombrar un punto, estar inmovilizados aumenta la exposición de un equipo de protección trabajando y también puede resultar en el disparador de un mal día para el protegido si a cau- sa del tránsito llega tarde a una reunión. Puede que la tradición y los manuales


determinen los vehículos a utilizar, pero también el terreno y el tráfico pondrán en tela de juicio todo lo planificado, y tal vez nos obligue a replantear y buscar la opción ideal para cada circunstancia, y esto podríamos llamarlo adaptación a las necesidades, sin perder la ventaja de seguir protegidos.


La tentación; agilidad, velocidad, buena tracción, salida rápida…


¿Qué cualidades son ideales para se-


leccionar un auto? Todas y ninguna me- jor que otra. En realidad, la capacitación, entre-


namiento, análisis de ruta, análisis de riesgo, criterio, y todos los conceptos son fundamentales para la elección co- rrecta. Porque cuando nos referimos a selección acertada de vehículos también estamos diciendo inversión, y detrás de ella se deben tomar en cuenta los gastos generales de mantenimiento, repuestos, reparaciones debidas a accidentes, etc. y así podríamos seguir enumerando deta- lles que rodean la operación de los equi- pos de seguridad. Vale la pena hacer un alto y retomar


todos los datos técnicos que cada vehículo ofrece y relacionarlos con los parámetros que se deben tomar para evaluar cómo se debe o desea conducir y con base en ellos, determinar qué vehículo utilizar. En este punto es importante hacer


una distinción entre los tipos de con- ducción, para lo cual se destacan tres:


1) La conducción deportiva que la po- dríamos fundamentar como una dis- ciplina practicada por los corredores profesionales en lugares específicos, orientada a realizar maniobras a cierta velocidad con el objetivo pri- mario de ganar la competencia.


2) La conducción segura que es con- secuencia de la enseñanza que tiene como objetivo mejorar y concienti- zar a los conductores sobre los bue-


128 www.seguridadenamerica.com.mx


poseer un vehículo de rápida aceleración para no perderlo en medio del tráfico. El error: El escolta no tomó en cuenta


que su protegido viaja con cierta asidui- dad a otra ciudad por ruta. Consecuente- mente, en la ruta descubren que el coche escolta consume el combustible más rá- pido que el de su ejecutivo protegido. Consecuencia: Esta situación los


obliga a detenerse más veces, perder más tiempo en los viajes y poner en ma- yor riesgo al protegido. Nos podemos dar cuenta, entonces,


nos usos y respeto de las normas de tránsito, para con ello evitar realizar maniobras que pongan en riesgo su integridad y de quienes lo rodean mientras conducen.


3) La conducción táctica de seguridad o también denominada ofensiva o defensiva, la cual consiste en desa- rrollar cualidades técnicas mediante maniobras especiales e implementar procedimientos de seguridad como parte de un plan superior orientado a proteger una persona determinada.


Lo anterior nos muestra que no es el


auto quien determina cómo conducir, sino su conductor. La combinación de ambos son parte de un plan estratégi- co, enmarcados dentro de una táctica específica; esto quiere decir que dentro del equipo de protección existirán una serie de procedimientos de seguridad a los cuales se atienen sus integrantes, una forma determinada de hacer su trabajo, en este caso, proteger una persona y el auto como una herramienta comple- mentaria en esa función.


¿Qué es lo estratégicamente correcto?


El hecho: Por alguna ruta en algún país de nuestro continente se están despla- zando dos vehículos. Un ejecutivo con- duce su vehículo al mismo tiempo que escucha la petición del auto escolta para detenerse en la próxima estación de ser- vicio y poder abastecer nuevamente de combustible el coche escolta. El antecedente: Reza la historia que


cuando se decidió comprar el coche es- colta, se priorizó en la potencia del mo- tor, ya que el protegido suele conducir rápidamente en la ciudad. Entonces, el escolta analizó como la mejor opción


que cuando hablamos de seguridad no sólo se trata de las posibles amenazas a las cuales se está expuesto, y que en caso de sufrir un incidente se ponga a prueba el sistema de seguridad establecido. Tam- bién pueden existir situaciones donde una mala evaluación técnica o logística, termine debilitando y abriendo un flanco en el sistema de seguridad, y el caso ante- riormente expuesto es un claro ejemplo. La utilización de vehículos blindados


siempre es un punto favorable, se cu- bren muchos factores al mismo tiempo, pero sobre todo, se logra una ventaja de protección constante, inclusive, deteni- do en medio del tráfico. Los principales obstáculos suelen ser su elevado costo y el mantenimiento que necesitan este tipo de unidades.


El equilibrio


Si las condiciones económicas no per- miten tener un vehículo adecuado para cada circunstancia, entonces abarcar la mayor cantidad de situaciones posibles será el objetivo primario para elegir el tipo y modelo del automóvil. La me- jor recomendación y solución se llama equilibrio. En la selección de vehículos suelen


participar muchos intereses simultánea- mente. Es probable que el protegido esté involucrado, en mayor o menor medida en esta elección del vehículo o tal vez sea la corporación en la que labora quien tenga políticas sobre ello, o que los res- ponsables máximos de seguridad tengan la decisión. Cada situación y necesidad será única, por lo tanto, de nuestra expe- riencia preferimos mostrarle un abanico de parámetros a tomar en cuenta y que ello se sume a su evaluación para obte- ner una visión transcendente que tenga un horizonte más lejano. n


* Acerca del autor


- Julio Eduardo Benítez Acuña, Es Director de la Consultora Decisiones Estratégicas en Argentina. Si desea conocer más acerca del autor, consulte su CV en: www. seguridadenamerica.com.mx/colaborador


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63  |  Page 64  |  Page 65  |  Page 66  |  Page 67  |  Page 68  |  Page 69  |  Page 70  |  Page 71  |  Page 72  |  Page 73  |  Page 74  |  Page 75  |  Page 76  |  Page 77  |  Page 78  |  Page 79  |  Page 80  |  Page 81  |  Page 82  |  Page 83  |  Page 84  |  Page 85  |  Page 86  |  Page 87  |  Page 88  |  Page 89  |  Page 90  |  Page 91  |  Page 92  |  Page 93  |  Page 94  |  Page 95  |  Page 96  |  Page 97  |  Page 98  |  Page 99  |  Page 100  |  Page 101  |  Page 102  |  Page 103  |  Page 104  |  Page 105  |  Page 106  |  Page 107  |  Page 108  |  Page 109  |  Page 110  |  Page 111  |  Page 112  |  Page 113  |  Page 114  |  Page 115  |  Page 116  |  Page 117  |  Page 118  |  Page 119  |  Page 120  |  Page 121  |  Page 122  |  Page 123  |  Page 124  |  Page 125  |  Page 126  |  Page 127  |  Page 128  |  Page 129  |  Page 130  |  Page 131  |  Page 132  |  Page 133  |  Page 134  |  Page 135  |  Page 136  |  Page 137  |  Page 138  |  Page 139  |  Page 140  |  Page 141  |  Page 142  |  Page 143  |  Page 144  |  Page 145  |  Page 146  |  Page 147  |  Page 148  |  Page 149  |  Page 150  |  Page 151  |  Page 152  |  Page 153  |  Page 154  |  Page 155  |  Page 156