This page contains a Flash digital edition of a book.
SEMILLERO


s


una privatización de la sanidad pública. Torres Mora asegura que con esta


decisión política “la salud pasa a ser una mercancía y que hay cosas que se pueden comprar y cosas que no se pueden com- prar”. Por su parte Elorriaga sostiene que “se usa la palabra privatización como des- calificatorio. Cuando se dice ‘usted quiere privatizar la sanidad’ lo que se trata im- plícitamente decir es que ‘usted quiere privar a los ciudadanos de la cobertura pú- blica sanitaria’ aunque esto no tenga nada que ver.” Con esta decisión lo que se pre- tende conseguir es una mejora en la efi- ciencia porque “el mercado asigna mejor los recursos que el sector público”. “Hay un enfoque muy ideológico que parte de una idea muy potente de que la sanidad no es un negocio. La prestación de servicios sa- nitarios es una actividad pura, económica. Una cosa es defender un sistema de garan- tía pública en la prestación de los servicios y otra cosa es decir que la organización del servicio, la prestación, tenga que estar or- ganizada por el servicio público.” Decía Klemperer que “toda palabra


60


posee una doble carga. Por un lado afirma y confirma un hecho real y a continuación añade a la afirmación una pretensión. El desenlace orquestado reduce la presen- cia de las instancias públicas y otorga la solución a las empresas. “El lenguaje se respira y se vive según él”.


“Todavía el barco del Estado del bienestar y la protección social está salvando a bas-


tante gente. Y esta idea tiene más que ver con la metáfora de la invasión que con la de la Guerra Civil”


El cisma de Cataluña — Cataluña, como el resto de España, no ha sido ajena a los devastadores efectos de la crisis económica. Su presidente, Artur Mas, recientemente reelegido, aunque con una pérdida significativa de votos traducidos en 12 escaños menos, elaboró


Marzo - Abril 2013


José Luis Rodríguez Zapatero FOTO: GALERÍA DE LA MONCLOA - GOBIERNO DE ESPAÑA


toda su campaña electoral en la premisa de que “España es la causante de todos los males de Cataluña”. A primera vista, ya queda enmarcado que España y Cata- luña son dos instancias diferentes. “El discurso del nacionalismo catalán


y su moldeamiento de la percepción de los catalanes sobre su relación con España no es de hoy y viene de muy atrás. La perse- verancia ha hecho que esto haya ganado. Siempre lo ha habido para encubrir sus ca-


rencias de gestión con un discurso reivin- dicativo. Ahora se ha exacerbado el discur- so porque se ha exacerbado la situación”, declara Elorriaga, quien cree que “en Cata- luña existe una narración equivocada de España y de su relación con España”. Tras la multitudinaria manifestación


de la Diada, la fiesta nacional catalana, el once de septiembre de 2012, la interpre- tación de Artur Mas fue que la repetición de palabras y expresiones tales como “Es-


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63  |  Page 64  |  Page 65  |  Page 66  |  Page 67  |  Page 68