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a ARTÍCULO


NECESARIAS EN CAMPAÑA Las infografías no sólo son útiles para cual- quier campaña de comunicación, en oca- siones son absolutamente necesarias. Una campaña se gana en medio de una batalla de percepciones y no en un debate sobre ideas. Esta herramienta suele contar con


claridad y precisión lo que sucede en el en- torno. La ciudadanía las observa con gusto en periódicos o Internet porque son el re- sumen de una larga nota o porque visual- mente son más atractivas. El gobernante o candidato que no uti-


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liza este medio para comunicar sus activi- dades o lo que planea hacer, desaprovecha una gran oportunidad de llegar directa- mente a las mentes de los ciudadanos. Una infografía interesante, transmi-


tida correctamente, podrá impactar más que la radio o la televisión misma. Si la gen- te habla de ella, los medios no tendrán más que sacarla en sus espacios informativos y darle así aún más publicidad gratuita. Las redes sociales han intensificado la


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propagación de las infografías, pero ya no como una masificación de información, sino con la generación y transmisión de contenidos clave para públicos selectos. Ahora, en tu cuenta de Facebook te


aparecen anuncios de acuerdo a tu edad, gustos e intereses; Youtube te propone ver vídeos similares a los que ya has visto antes; Linkedin te comenta “quien vio este perfil, también vio el de…”; Twitter te reco- mienda usuarios para seguir, etc. A veces podríamos pensar que las re-


En un contexto histórico, antropológico y comuni- cacional, nacen las info- grafías como herramien- tas básicas para entender lo que sucede en nuestro entorno. Con ellas se hace una síntesis de la realidad de manera que sea más sencillo penetrar la per- cepción del receptor


des sociales nos conocen más que noso- tros mismos, pero lo importante es saber para qué usan ese conocimiento y cómo podemos explotarlo nosotros. Publicar una infografía de interés; ya


sea por su diseño, información o proxi- midad al lector, puede llegar a un mayor público y convencerlo debido a contar con datos contundentes, relatados de manera única e interesante. Al examinar una infografía debes revi-


sar si la fuente utilizada para su creación es de confianza, si la población encuestada es representativa y si los datos utilizados son reales. Es muy fácil manipular a través de esta herramienta, así que debes revisar los datos con precisión.


Cuando tú eres quien la realiza y en lu-


gar de ilustrar o hacer entender algo bus- cas engañar, ten en cuenta que perderás credibilidad y reputación. Los receptores no son tontos y se darán cuenta de la men- tira que hay entre líneas. Un dato, puro y duro, es lo más objetivo


que puede haber. Aún así, cuando se mez- cla con un diseño interesante, puede cam- biar bastante la percepción del público. Es digno de rescatar cómo siendo el


dato algo meramente objetivo, a través del diseño se puede hacer casi plenamente subjetivo, todo gracias a nuestra afinidad para comprender y retener a través de las imágenes. La infografía tiene el poder de hacer subjetivo lo objetivo. Me explico mejor: No es lo miso decir:


“El candidato ganó por 300 mil votos”, a mostrar una imagen con el estadio Ma- racaná, de Brasil, lleno 3 veces y decir: “La diferencia de votos con los que ganó el can- didato fue como si se llenara de votantes en más de 3 ocasiones el Estadio Maracaná”. Aún sin saber cuál es la población


votante, ver la segunda forma en que se muestran los datos será más contunden- te y se pensará en un margen más amplio que si sólo se utiliza la primer frase. Si fuera el caso de las elecciones de


Estados Unidos 2012, donde hubo una po- blación votante de casi 10 millones, vería- mos que en verdad 300 mil votos no son mucha diferencia. Esto cambiaría si se tra- tase de las elecciones de Guatemala 2011, en donde hubo 5 millones de sufragios que representarían el doble de diferencia que en Estados Unidos. Por lo tanto, si uno sabe utilizar las


infografías correctamente, debe sacar pro- vecho a la información positiva que tenga en su campaña y minimizar lo negativo. Así, esta herramienta ayuda a hacer lo que en comunicación política se conoce como Spin, crear nuevas percepciones positivas sobre un tema e intentar controlar las reacciones políticas alternas. Lo que pasa en la actualidad es que los


ciudadanos tendemos a creer de mane- ra desmedida en los datos. Todo debe ser comprobado, con rigor científico o avalado por una “autoridad competente”. Duda- mos de todo y por lo tanto, comenzamos a acostumbrarnos a medir todo.


Marzo - Abril 2013


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