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EDITORIAL


e consultor político Los gajes del POR: ISRAEL NAVARRO V 4


iajar 17 horas y esperar en un cuarto de hotel por un día más para posterior- mente tener una reunión de 15 minutos con una


persona, parecería una locura. Conocer a los sobrecargos de una aerolínea por su nombre y los días en los que vuelan sona- ría de lo más extraño. Peor aún, que en el mostrador de una aerolínea te digan bro- meando que con dos vuelos más en lugar de una tarjeta de viajero frecuente te pon- drán unas franjas en las mangas del saco azul marino que llevas puesto, definitiva- mente te pone en otro nivel; o bien, afir- mar que prefieres alojarte en un hotel que no tenga agua pero con buen Internet te convierte en un ser exótico. Bueno, no se espanten pero estos son comentarios rea- les de consultores políticos en activo. Son ni más ni menos, los gajes del consultor. Recientemente en el seminario Cam-


pañas Ganadoras 2012: De la poesía elec- toral a la victoria, se reunieron consulto- res, candidatos, estrategas y otros seres políticos en aras de intercambiar ideas sobre estrategia y comunicación públi- ca. Sin embargo, como lo comenté en la apertura del evento, más allá del apren- dizaje y expansión de la disciplina, una de las visiones que se tienen es la definición del rol del consultor político. Es decir, que a través de la aproximación entre consul- tores podamos ver qué es lo que nos defi-


ne como profesionales con todos los atri- butos, cualidades, vicios y estereotipos. Mucha gente, sobre todo joven, me


ha comentado que tiene aspiraciones a ser consultor(a) político(a); no obstante, esta profesión no es para todo el mundo. Se requiere una gran capacidad de adap- tarse a ambientes y culturas ajenas; se necesita también una gran flexibilidad en situaciones que están fuera de control propio; no se diga sacrificar mucho tiem- po de estar con la familia por atender al cliente, y disponibilidad de tiempo a fue- ra de horas “normales” de trabajo. No quiero desmotivar a estos jóvenes


tampoco. Ser consultor político también tiene sus recompensas. Los buenos con- sultores, construyen y alientan la demo- cracia; facilitan la comunicación entre el político (o el gobierno) y la gente, organi- zan a la comunidad en torno a una causa general; y consiguen poder para personas que tienen una idea clara de para qué quieren el poder. Creo que pasarán muchos años antes


de que la sociedad nos pueda definir ple- namente al punto del rol de un arquitecto o un cardiólogo. Sin embargo, en el mien- tras tanto, espero que los consultores podamos seguirnos integrando en la so- ciedad que cada día demanda la presen- cia de profesionales de la política como factores de estímulo a la democracia. Un proceso del que todos somos parte.


i


Cordialmente, Israel Navarro


Editor para Latinoamérica Revista Campaigns & Elections


Israel Navarro puede ser contactado a través de: Email: inavarro@campaignsandelections.com @navarroisrael


Marzo - Abril 2013


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