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SEMILLERO


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ser el primero en enmarcar políticamente un hecho. Repetir hasta la saciedad los términos acuñados por uno mismo para conseguir el efecto deseado. “Las pala- bras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuen- ta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo, se produce el efecto tóxico”, afirmó Klemperer. De acuerdo con la teoría cognitiva que


defiende Lakoff, la gente piensa en térmi- nos de marcos y metáforas. Cuando los hechos no cuadran en lo marcos, los mar- cos se mantienen y los hechos se ignoran. Un hecho tiene que ver con los principios morales y los principios políticos. Por tan- to, en el terreno político, nuestro marco condicionará todas nuestras acciones.


“TODA PALABRA EVOCA A UN MARCO Y EL LENGUAJE LOS ACTIVA”.


58 -GEORGE LAKOFF


El marco del presidente Rajoy — En sus primeros meses como Presidente del Gobierno de España Mariano Rajoy (PP) puso de moda la frase “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades” y “no se puede gastar lo que se tiene”. Bajo el paraguas de esta tesis, su gabinete realiza las reformas necesarias para salir de la crisis o los recortes sociales, según opina la oposición. Gabriel Elorriaga, afir- ma que esta frase refleja “valores de res- ponsabilidad y austeridad. Desde 2008 hasta ahora, ante los ojos del mundo, nos hemos comportado como alguien que no ve el problema que tiene”. El análisis de José Andrés Torres Mora


es completamente distinto. “Lo que hay detrás es la culpa. Usar el marco familiar, la economía del país es como la economía


Marzo - Abril 2013


de la familia. Usted no puede gastar más de lo que gana. Pero el país no es una fa- milia ni una empresa es una familia. Es el marco de la economía doméstica. Y este marco es un truco”. Además, el haber vivido por encima de


nuestras posibilidades lleva implícitamen- te el reconocimiento de la inmoralidad. El lenguaje, es fiel reflejo del pensamiento. En consecuencia, España es una nación golfa que necesita de un padre estricto, en este caso Alemania, que le imponga un castigo severo que le inculque la disciplina fiscal necesaria para adquirir la madurez necesaria para participar en el tablero glo- bal de las relaciones internacionales. Ser disciplinado es ser moralmente


bueno y en el caso de España es obede- cer a su tutor legal. Las estrictas normas a cumplir son el rastro de cariño en pos de reconducirle hacia la vereda correcta. Lo que el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz- Gallardón, explicaría como: “gobernar, a veces, es repartir dolor”. Como apostilla- ría Klemperer, “el lenguaje saca a la luz aquello que una persona quiere ocultar de forma deliberada, ante otros o ante sí mismo. Su esencia queda al descubierto por el estilo de su lenguaje”. Elorriaga en- cuadra esta afirmación en las dificultades de gestión. “En una época donde hay me- nos para todo, al final todas la decisiones perjudican al alguien y beneficias al que menos perjudicas”. Los adultos son capaces de mantener


la compostura necesaria para reprimir y controlar sus propios deseos y caprichos, capaces de comportarse correctamente ante cualquier situación. Si España ha vivido en la irresponsabilidad, es que por tanto ha sido inmoral. Y los derechos de los que se goza deben ser consecuentes y proporcionales a la moral aplicada. Por lo tanto, para ser portadores de la bandera de la disciplina fiscal es urgente refor- mar (o recortar) el Estado del bienestar (sanidad, educación, pensiones, etc). Algo parecido les ha sucedido a Portugal o a Grecia a los que el Fondo Monetario In- ternacional (FMI) les ha tenido que criar aplicando la ‘mano dura’. Durante gran parte de la crisis, José


Luís Rodríguez Zapatero (PSOE) fue el Presidente del Gobierno. En el año 2009 en el partido se dijo: “esta crisis la han de pagar los más ricos, los que la han provo- cado”. La solución de la crisis se afronta desde un marco de lucha de unas clases contra otras, ricos contra pobres. Torres Mora sugería otro marco. “No es el marco de la guerra civil, es el marco de un con- flicto de invasión. Todos tenemos que po- ner de nuestra parte, y cuando se repela la invasión, en la victoria, el esfuerzo sea recompensado de manera justa”. El pre- mio sería la consolidación del Estado del bienestar. Torres Mora recuerda que al inicio de


la crisis, Lakoff proponía un marco en el que el Estado debía ser un barco seguro y


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