entre bloques de siembra escalonados. 3. Interferencia al aterrizaje de vectores. Está demostrado que es posible “confundir” al vector para evitar que aterrice sobre los cultivos gracias a la alteración de su atracción por los colores. Por ejemplo, se determinó que los áfidos son repelidos por superficies reflectantes y ello condujo al desarrollo de plásticos con superficies reflectantes metálicas como medida para prevenir el aterrizaje.
En la actualidad es una práctica muy utilizada por éste y otros efectos beneficiosos a los cultivos. 4. Exclusión. Se enfoca en prevenir el establecimiento de la enfermedad en áreas donde no ocurre o su ocurrencia es mínima, evitando el ingreso del virus al campo y a las plantas utilizando las prácticas apropiadas de acuerdo al tipo de transmisión de los virus presentes. Ello incluye: evitar cercanía de viejos campos de cultivo con rastrojo, inspección oportuna (trampeo) de cultivos y malezas en la vecindad para detectar presencia de vectores, eliminación de malezas (en particular de hoja ancha) y plantas voluntarias que hospeden
Enanismo ramificado del tomate (TBSV) en berenjena. Fuente: F. García-A. (España)
vectores, uso de barreras vivas entre lotes, utilización temprana de mallas flotantes, pregerminación de malezas, producción de plantas libres de virus (trasplantes de casa malla), etc. 5. Resistencia genética. La utilización de cultivares con resistencia o tolerancia a la infección por virus (y otros patógenos) es considerada la medida ideal para manejo de virosis. Sin embargo, su utilización está limitada aún a muy contados casos de enfermedades para los cuales ya ocurren variedades con tales características. Ciertamente, los productores deberán tomar en cuenta esta
estrategia, consultando con sus suplidores de semilla si ya hay disponibles variedades con resistencia o tolerancia. 6. Otras medidas. En lo que respecta a virosis de transmisión mecánica, como es el caso del TMV, muchas de las medidas arriba descritas son también apropiadas para prevenir su ocurrencia incluyendo: utilización de semillas y plantas sanas, eliminación de malezas, plantas voluntarias y residuos de cultivos, eliminación de plantas sospechosas, etc. Complementario a lo anterior, se deberá hacer especial énfasis en la higienización estricta y sistemática mediante desinfección de estructuras, herramientas, equipo, manos, etc. utilizando desinfectantes apropiados. Para mayor detalle e ilustración sobre el manejo integrado de virosis de hortalizas se recomienda consultar la publicación “Guía para el reconocimiento y manejo de virosis en cultivos hortícolas,” publicada por Zamorano Academic Press en 2007. ◆
Fuente: Fundación Hondureña de Investigación Agrícola (FHIA), Honduras,
fhia@fhia-hn.org [
www.fhia-hn.org]
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www.agrnieto.com.mx 72 PRODUCTORESdeHORTALIZAS • OCTUBRE 2014
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