MÉXICO T
ras una larga y exitosa carrera de 26 años en el mundo de la seguridad en México, Lucy Rivero, directora de Cor- porativo Inalarm, todavía tiene algunos proyectos que desea concretar, no sólo en el área de la seguridad sino también en el plano personal. Por lo que en entrevista exclu-
siva con Seguridad en América, nos platicó sobre las facetas de su vida: su trayectoria a través de los años, las acti- vidades que disfruta en su tiempo libre y algunos sueños que desea concretar dentro del área de la seguridad.
Marcando el camino El camino hacia el éxito no siempre es cosa fácil, se requiere de trabajo y esfuerzo; una muestra de eso es la trayectoria de Lucy, quien desde hace 26 años se planteó una meta para poder que- darse a vivir en México y sacar adelante a su familia. “Me casé con un méxico-americano, me fui a Estados Uni-
dos a vivir y dentro de esta oportunidad de estar allá, cerca de ocho o nueve años, entré a la industria de la seguridad. El jefe con el que yo trataba vendía equipo de seguridad en México y yo venía para acá de vacaciones y visitaba a los clientes. De ahí me empecé a relacionar. Después trabajé para otra empre- sa que específicamente tenía un departamento internacional y también estaba involucrado en el país y ahí me di cuenta que no había empresas de distribución formal”, explicó. Al darse cuenta de esta oportunidad de negocio que había
en el mercado mexicano, Lucy ofreció a su ex jefe iniciar opera- ciones en el país, a lo cual éste aceptó; pero “a la mera hora me olvidan y yo no quería regresarme a Estados Unidos”. De esta forma, desde hace 26 años tomó la decisión de de-
jar EUA y con ayuda de sus padres y hermanos, se trajo a sus hijos a México e inició Inalarm, señaló. “Desde un cuartito chiquitito de cuatro por cuatro y con muy poquita cantidad de dinero empezamos a desarrollar la oportu- nidad y todo lo demás es historia”, recordó Rivero.
El antes y el ahora para la mujer en la seguridad
En la época en la que inició su carrera en la industria, Lucy indi- có que no sólo era un área nueva en el país, sino que también era un sector donde no había mucha participación de las mujeres. “Desde luego nada con lo que es hoy y tampoco había la
situación de inseguridad de ahora; era incipiente totalmente, había unas cuantas empresas. La seguridad sólo la tenían los bancos, las grandes industrias y comercios; pero en las casas, residencias y pequeños negocios no se utilizaba. Y actualmente, es otra cosa, tras 26 años de estar en el mercado, he visto cam- bios totalmente radicales”, explicó. En cuanto al tema del desarrollo de las mujeres en este sec-
tor cuando inició en México, indicó que no había muchas, por lo que al principio se topó con un mercado dif ícil y complicado, y no sólo por el género sino también porque no sabía mucho sobre la industria; “realmente me fui involucrando poco a poco”. “Yo vendía, pero por número de parte en EUA. Al estar
aquí, me di cuenta que me involucraba en dar soporte, garantías y ayudar a las empresas a que conocieran los productos; por lo que tuve que leer manuales en inglés porque no había nada en
Familia y trabajo El ser empresario requiere de mucho tiempo y esfuerzo para que el negocio crezca y se mantenga. Por otro lado, una mujer que tiene una familia necesita también esforzarse por cuidar a sus hijos. Sobre esta parte de su vida, Lucy nos comentó que las madres que sacan adelante a sus hijos enfrentan una vida com- plicada y se tienen muchos sentimientos encontrados. “Yo recuerdo que iba a la escuela de mis hijos y ellos siem-
pre me preguntaban: ‘¿Por qué cada vez que vas a la escuela a algún festival lloras?’. Me la pasaba llorando todo el festival por- que sentía ese pesar de que veía a otras mamás que vivían día a día el crecimiento de sus hijos y en cambio su madre tenía que estar trabajando”, explicó. Al recordar esos momentos, Lucy hace una pausa y comen-
tó “si me preguntas, si me arrepiento de algo de lo que no hice”, tal vez sería el hecho de haber divido tan tajantemente esa parte de “madre y mujer profesional” pues le hubiera gustado balan- cear un poco más el tiempo que dedicaba a su familia. “Yo envidio mucho a las mujeres que están con sus hijos,
que los ven y los llevan a las clases de deporte, etc. Es algo que yo no hice. Pero bueno gracias a mi familia que estuvo cerca de mí, mis padres que en paz descansen y mis hermanas; yo me sentía tranquila desarrollándome en el mundo del negocio ya que mis hijos estaban de alguna manera cuidados por ellos”, explicó.
Ahora, comentó que se siente orgullosa de sus hijos pues
los dos son personas preparadas, talentosas y buenas personas. Asimismo, señaló que para ella es un gusto que Ricardo, su hijo,
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español. Entonces entrar al mundo de los hombres y a un sector muy tecnológico fue una tarea muy dif ícil. Siempre me pregun- tan: ‘¿Por qué entraste a este negocio?’ y ‘¿cómo le hiciste para crecer?’. Yo les digo que fue la osadía de la ignorancia porque si uno se da cuenta todo lo que tiene pasar y más en nuestro México para tener un negocio a lo mejor no le hubiera entrado. No obstante, gracias a mi familia que me ayudó: mis padres y hermanas. Empezamos a luchar y entrar al negocio”. Actualmente, tanto el país como el mundo en general está
muy abierto a que las mujeres sean exitosas y que tengan opor- tunidades en cualquier industria; ya no tiene nada que ver con el México en donde había mucho “macho”, ya ha cambiado, ase- veró Rivero. “Así que provechen esa oportunidad. Si cuando iniciamos
éramos un puñadito de mujeres, lo hemos logrado; creo que lo único que tenemos que demostrar es que se pueden hacer las cosas profesionales y tenemos doble carga: cuidar la parte de familia y el negocio”, afirmó.
Foto: Luis Fauvet
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