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Por lo regular una empresa cobra por


el servicio de guardia entre 9 mil y 18 mil pesos mensuales o más (600 a mil 300 dólares), donde el elemento de vigi- lancia percibe de 6 mil a 12 mil pesos al mes (400 a 900 dólares); contratar una patrulla tiene un costo que va de los 35 a los 42 mil pesos (2 mil 500 a 3 mil 100 dólares) dependiendo del uso de com- bustible, de los cuales entre 12 y 14 mil corresponden al salario (900 a mil 100 dólares) del vigilante. Por otra parte los sueldos de los ele-


mentos de seguridad privados no sólo dependen de sus habilidades y conoci- mientos, sino también de la zona a la que van a ser asignados a un servicio. Ossio argumentó que para que un


guardia perciba un salario adecuado, el área comercial de una compañía de seguridad debe coordinarse con el área operativa y de recursos humanos para hacer un análisis de costos por zona y determinar el monto que se cobrará pues en ocasiones se genera una incon- gruencia entre los factores de zona-sa- lario. Por ejemplo, en un lugar donde se perciben sueldos altos y se llega a vender un servicio con sueldos bajos, los prime- ros en llenar vacantes en la zona son los mismos guardias de seguridad. Expuso que para justificar todos es-


tos costos vale la pena hacerle al cliente una rendición de cuentas en donde se desglosen los montos de capacitación y reclutamiento; así se percatará que aunque el servicio pueda ser probable- mente caro, los guardias brindarán un trabajo garantizado que significa que cada centavo invertido será utilizado debidamente. Marcos Ossio detalló como ejemplo


el gasto por concepto de capacitación que abarca incluso mucho antes de que se contrate a la persona que se desem- peñará como guardia (papelería, sueldos de personal administrativo, material para las pruebas de admisión, unifor- mes, etc.). Esta inversión significa el 75% de lo que se cobra por elemento y que no se recupera sino hasta después de seis meses. Para solventar esto se debe cobrar el doble de lo que un guardia gana; es decir, si percibe seis mil pesos al mes (400 dólares) la compañía debe de cobrar 12 mil (900 dólares) por su labor.


DESAFÍOS DEL MERCADO


La urgente necesidad de regulación, claridad en la Ley Federal de Seguridad Privada sobre las labores del Estado y del sector privado en cuestiones de se- guridad, mayor conocimiento del cliente sobre el tema de la seguridad, las con-


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diciones laborales, la profesionalización, mayor liderazgo en los equipos de segu- ridad que ofrecen las empresas, entre otros, son las principales metas que han propuesto los especialistas. Gonzalo Enrique Alamillo, director


Mario Espinosa Boulonge, AMESP


de Seguridad de Nissan Mexicana, co- mentó al respecto que las empresas del sector tienen un déficit de posibilidad de entregar un trabajo de tipo profesio- nal; por lo que declaró que los líderes de estas organizaciones deberían preocu- parse por capacitar a sus líneas para que la experiencia elimine el uso del sentido común en escenarios de peligro. “Hoy los clientes de empresas con


Marcos Ossio Rangel, AMESP


servicios de guardias intramuros deben pensar en contar con un administrador interno capaz de mantener un equipo de elementos motivados, enfocados y con el conocimiento de cuál es el objetivo de su profesión”, explicó. Por lo que agregó que una de las


necesidades del sector es el liderazgo en los equipos de seguridad intramu- ros que debe ser fortalecido como un programa permanente de compañías de vigilancia; esto marcará la diferencia ante el cliente y representará una venta- ja competitiva, añadió. Para Mario Espinosa parte funda-


mental en la dirección del sector es una mayor claridad en la Ley Federal de Se- guridad Privada que defina las obliga-


Gonzalo Enrique Alamillo,


Nissan Mexicana


ciones del guardia de seguridad privada y las del Estado. “La Ley Federal de Seguridad Privada


no ha sido muy clara ya que no especifi- ca las funciones del guardia intramuros; nos menciona como coadyuvantes pero en ocasiones sólo lo somos en el docu- mento” detalló. Otro punto que comentó Espinosa fue


la precaución que las compañías deben tomar ya que a partir del crecimiento de la seguridad privada en los últimos dos sexenios generado por la desconfianza hacia las autoridades, el reto es no perder de vista que se puede caer en los mismos errores y en la misma desacreditación. “Hemos ocupado los lugares que te-


nían los policías auxiliares y nuestro de- ber es profesionalizarnos para incremen- tar nuestra imagen y prestigio”, añadió. Por su parte Marcos Ossio opinó que


otro reto sería apostar por el fomento a la responsabilidad social de las empre- sas para darle la verdadera importancia al factor humano y así ayudar a eliminar las carencias que presenta el sector. “Los retos de los guardias en México


son entre muchas cosas combatir los ín- dices de rotación, entender el factor hu- mano, los salarios, la capacitación; pero sobre todo tener responsabilidad social; los prestadores de seguridad privada de- ben ser serios en cuanto a lo que buscan y lo que ofrecen”, concluyó. n


Foto: © Jinfeng Zhang | Dreamstime.com


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