SEGURIDAD PÚBLICA
el precio. Entonces se le pidió a Vidocq organizar la Sûreté. La organización de funciones era la siguiente: La Sûreté contaba entonces con un
Cuerpo de Detectives cuyas funciones eran:
Vigilar ex presidiarios. Captura de fugitivos. Persecución de delincuentes. Arresto de delincuentes. De esta organización nació la policía
Judiciare y la Sûreté Nacional:
El grupo de detectives era constitui- do en esa época por cuatro integran- tes y después de cinco años subió a 12.
No recibían salario sino premios y recompensas por la captura de delin- cuentes. Sólo Vidocq tenía cargo de funcionario; mas actuaba como agen- te libre.
Vidocq decía: “Los peores enemigos
de los delincuentes son los antiguos pre- sos al amparo de la policía”. “Un ladrón que se siente a salvo, no
tiene compasión por su colega”. Su rece- ta era atrapar en flagrante delito. No había métodos criminalísticos
para descubrir el crimen; la alternativa era atrapar al ladrón con las manos en la masa o hacerlo confesar con artimañas. En esto Vidocq era maestro, sabía el valor de las huellas y las evidencias. Desarrolló un fichero amplio y detallado de delin- cuentes y tenía un maestro, José Fouché. Vidocq inició la memoria documen-
tal de la Sûreté, en la que asentó datos importantes de la criminalística:
Descripción personal. Apodos y disfraces. Modus operandi. Guarida. Grupos de relación. Durante décadas Vidocq fue el jefe
no oficial de la policía. En 1828 fue in- dultado y en ese año publicó sus memo- rias. En 1832 lo nombraron oficialmente jefe de la Sûreté y se le asignó salario y 28 detectives. Al año lo despidieron por un inciden-
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te menor y ya como hombre libre creó una agencia de detectives privados. Tra- bajó para empresas privadas y profesio- nales libres. Después por una intriga es encarce-
lado en 1832 y absuelto a los dos meses. En ese entonces Balzac creó a Vautrin, en quien todo mundo identifica a Vidocq. A los 67 años en 1842, volvió a ser
encarcelado y absuelto nuevamente. Murió el 11 de mayo de 1857. En sus memorias afirmó: “Yo sostengo la opi- nión de que un hombre honesto no llega a hacerse delincuente ni aún por la pobreza y que viceversa; el bienestar económico no puede transformar sus- tancialmente a un delincuente”. Cuatro años después que Vidocq de-
jara la Sûreté, nació Lombroso en 1836 y en 1838 nació Bertillón, quienes le die- ron fama a la criminalística francesa. Se puede decir de Vidocq que es un
ejemplo de la contradictoria naturaleza humana; pero no podemos dejar de reco-
nocer el aporte que dejó a los investiga- dores forenses que le sucedieron. Actual- mente podemos afirmar que las Técnicas de Investigación Criminal atravesaron tres épocas desde que fueron impulsadas por Vidocq: una época precientífica, co- múnmente conocida como la del razona- miento inductivo, cuyo precursor fue el fundador de la Sûreté, que con un cono- cimiento previo criminal de ocurrencias objetivas obtenía conclusiones proba- bles de los hechos. Posteriormente pasó por una etapa de individualismo empíri- co, basado en experiencias individuales y en el aprendizaje de los conocimientos que se iban perfeccionando sólo a través de dichas experiencias y aplicando el ra- zonamiento deductivo surgido de esas experiencias objetivas. Y por último, ya en el siglo XX, llegó la época científica con la utilización de las más diversas fuentes del conocimiento tecnológico experimental y positivo, así como la uti- lización del método científico. n
* Acerca del autor
- Jaime Álvarez Ramos es consultor independiente y catedrático. Si desea conocer más del autor, consulte su CV:
seguridadenamerica.com.mx/colaboradores.php
Foto: Maxriesgo
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