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Perdón y discurso político


y en cierto modo, estrechar los vínculos afectivos con los per- sonajes de la escena política, quienes a menudo se muestran distantes y en cuyos discursos suele ser complicado encontrar dosis de ‘humanidad’. En cualquier caso, es reco-


mendable pedir disculpas si la mayor parte del público ofen- dido se encuentra entre los simpatizantes del partido. De este modo, se abre la posibili- dad de ‘recuperar’ el electorado propio pudiendo movilizarlo y restableciendo en la medida de lo posible la normalidad precedente a la falta. Es interesante observar las


David Cameron Esta imagen es tomada de la página www.number10.gov.uk


Comunicación de crisis Toda solicitud de perdón va unida a un plan de cri- sis, ya que se compromete la actuación del líder de una u otra manera. Puede que la crisis se presente como consecuencia de la declaración o que la soli- citud se plantee en el transcurso de una situación comprometida dentro de la comunicación global. En muchos casos las crisis en las que se verá envuel- to no serán responsabilidad directa del líder por lo que surgen varios tipos de asunción de culpa. Como en toda situación de estas características, lo primero que se debe hacer es valorar la gestión de la comu- nicación y analizar si la solicitud de perdón puede resultar contraproducente, bien porque obviándola pueda pasar desapercibida, bien porque no reviste gravedad; o si por el contrario, servirá para acercar al líder a la sociedad.


Perdón y estrategia Puede que pedir perdón resulte muy goloso al rival para estructurar un buen ataque, pero los simpatizan- tes del partido podrán entender mejor, conocer mejor


consecuencias que acarrea un discurso de perdón dentro de la estrategia política. Una vez que se ha solicitado perdón a los ciudadanos, la percepción de estos hacia el político se modifica ligeramente. El que


solía ser sujeto paciente y blanco de las críticas por una u otra actuación, pasa a ser sujeto activo soli- citando un perdón que puede ser concedido o no. Comenta el profesor Lino Latella Calderón que el perdón ‘interpone una ruptura con la continuidad, con la cadena de consecuencias lógicas que podría seguir a la venganza1


’ y añade que ‘instaura un nuevo


comienzo’. En muchas ocasiones, los líderes se ‘des- hacen’ del mal pasado y vuelven a tener la iniciati- va en el discurso político con un mensaje de estas características. En este sentido, ya decía la filósofa Hanna Arendt2


que el perdón ‘libera’ de las ataduras recibidas del pasado.


Ejemplos Existen muchas categorías y clases de perdón en función de a quién se pida, por qué se pida, el per- dón que se obtenga o al público al que se dirija. En los últimos años hemos asistido a diferentes


tipos de discursos en los que se solicitaba el per- dón bien a un conjunto de ciudadanos, bien a toda la sociedad. Así se podrían diferenciar dos tipos de


Julio 2011 Campaigns&Elections 30


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