This page contains a Flash digital edition of a book.
[


REDESCUBRIENDO EUROPA “EUROPA SE


PARECE CADA VEZ MÁS A


ESA TÍA VIEJA, SENTADA EN LA ESQUINA DE LA MESA,


QUE A TODO EL MUNDO MO- LESTA, Y QUE


NADIE QUIERE ESCUCHAR”


¿Imaginan que hubiera pasado si las mismas pala- bras las hubiera pronunciado el CEO de una empresa o su responsable de relaciones públicas? La diferen- cia es que sus palabras tienen un impacto inmedia- to en los bonos soberanos de nuestros países y, por lo tanto, en la sostenibilidad de las cuentas públi- cas a las que todos contribuimos. En lugar de buscar las soluciones que nos sa-


quen del agujero, empeñados en seguir el manual del mal líder, el sanedrín europeo pasa la mitad del tiempo intentando entender los errores del pa- sado, y la otra mitad buscando el chivo expiatorio en el que volcar su incompetencia: la inmigración, Estados hiperhinchados,... Porque siempre es más fácil descifrar el pasado que guiar hacia el futuro, o buscar culpables que aplicar las soluciones. Y mien- tras ellos pierden el tiempo, los partidos más radi- cales y xenófobos ganan espacio cada vez que los europeos acuden a las urnas en los diferentes paí- ses, el último caso en Grecia. Desafortunadamen- te para el continente, estas formaciones extremas han encontrado gran parte de los elementos para construir un discurso “pegajoso”, como dirían los hermanos Heath: simple, concreto, emocional y ba- sado en historias. Un discurso que se ha extendido desde los países nórdicos hasta el sur de Europa, y tan seductor que incluso se ha colado entre las lí- neas de las formaciones del mainstream, o véase la campaña del derrotado Nicolás Sarkozy. Como me decía uno de mis profesores en Geor-


56 58


getown (y colaborador en la campaña de Mitt Romney): “Europa se parece cada vez más a esa tía vieja, sentada en la esquina de la mesa, que a todo el mundo molesta, y que nadie quiere escuchar”. Nosotros nos hundimos mientras vemos cómo EEUU continúa saliendo de la crisis, con un plan para su futuro que pasa por el Pacífico y no por el Atlánti- co; China camina firme a ser la primera potencia en menos de dos décadas, momento en el que Latino- américa ya tendrá una clase media del tamaño de la Europa de hoy. ¿Por qué? ¿¿Por qué?? Precisamente porque la


clase política, en Bruselas y en las capitales, se ha ol- vidado de la razón por la que la UE sopla velas, de por qué estamos luchando. El núcleo del relato europeo ha quedado enterrado bajo una jerga comunitaria in- comprensible para el ciudadano y una pila de malos titulares. El 9 de mayo de 1950, Robert Schuman dijo aquello de que “Europa no se haría de una vez...sino que se construiría a través de logros concretos que crearan una solidaridad de facto”. El “qué” era una Europa unida, el “cómo” esta solidaridad de facto, y el “por qué” era para la paz y, sobre todo hoy, el bienestar. En un momento en el que los políticos euro-


Jorge Valero Analista político.


peos buscan la narrativa que oriente su penduleo sin sentido en el erial de la crisis, el discurso que dé esperanza a sus ciudadanos, deberían acudir a este “por qué” (el core message), para a través de este “cómo” mantener el “qué”: la unidad europea Conceptualizar importa, y más en tiempos en


los que se ha jugado con las palabras tanto que se ha convertido al diccionario en un laberinto de espejos. Por lo tanto, ¿cómo es este bienestar? Primero inclu- sivo, entre iguales, que crece no sólo entre todos los ciudadanos de cada país, sino también entre todas las naciones del continente. Así sucedió con los paí- ses del Sur de Europa, luego con los del Este y ahora, en plena resaca de la Primavera Árabe, debe lograrse con los países de nuestra vecindad mediterránea. Un bienestar que, para crecer, debe ser soste-


nible. Para ello, el músculo estatal se debía haber tonificado ya antes de la crisis, porque los desafíos estratégicos estaban ahí (envejecimiento de la po- blación, dependencia energética). No sucedió así, y con la llegada de la Gran Recesión, el bienestar se ha convertido en privilegio, lo inclusivo en ex- clusivo y excluyente, y lo sostenible en simple y puro recorte. Pero, fundamental, la sostenibilidad no es austeridad, porque no sólo implica sacar la tijera para cortar la grasa del pasado, sino que también requiere invertir para el crecimiento del futuro (educación, energías verdes, I+D). ¿O como podemos esperar sino que nuestros hijos vivan mejor que nosotros? ¿No es este el objetivo fun- damental de toda sociedad? ¿No es este el happy ending que todos buscamos? Y este bienestar es, ante todo, solidario, porque


vive y respira a través de todos nosotros, y se sus- tenta en nuestra participación política y económi- ca. Se trata no sólo de que el poder, sino también la economía sea del ciudadano, para el ciudadano y por el ciudadano. Porque antes que el capital se requieren las personas, el conocimiento, para que la prosperidad crezca horizontal y verticalmente. Estos días en los que parte de Europa mira a


Francia en busca de esperanza, debería recuperar la memoria de Schuman, tan francés y tan inspi- rado por los ideales revolucionarios. Tras los dos horrores de las Guerras Mundiales, los “padres de Europa” quisieron proteger la libertad. Sabían tam- bién que para que fuera real, y no pura entelequia, debía existir igualdad de oportunidades. Una pirá- mide que completarían con la cohesión social, vista como resultado pero también como medio (frater- nidad). Articulando estos principios de manera cla- ra y firme, en nuestras palabras y en nuestras ac- ciones, Europa se juega no sólo la salida de la crisis presente, sino su prosperidad futura. Sólo así mantendremos sostenible este bienes-


tar que llevamos más de medio siglo construyendo, y viva la idea del relato europeo en un mundo que ya no da segundas oportunidades.


Julio · Agosto 2012 o • Agosto 2012


[


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63  |  Page 64  |  Page 65  |  Page 66  |  Page 67