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LOS GOBIERNOS LOCALES NECESITAN… ¿MÁS O MEJOR COMUNICACIÓN?


LOS GOBIERNOS LOCALES NECESITAN… ¿MÁS O MEJOR COMUNICACIÓN?


Por KArinA ortiz


oy en día, la mayoría de las administraciones loca- les carecen de estrategias específicas y planificadas para gestionar las accio- nes de información y co- municación que realizan. Sus mecanismos se redu- cen a canales unidireccio- nales que no contemplan


el intercambio con el destinatario del mensaje. La vigencia de esta situación, demuestra que no


es fácil conseguir una comunicación de ida y vuelta en las administraciones públicas y, más difícil aún, es lograr que los ciudadanos lleguen al convenci- miento de que realmente es así. Convencer, gestio- nar y comunicar y que esa comunicación llegue a las personas, que son los destinatarios de la gestión, debe ser el objetivo de las acciones de comunicación emprendidas, teniendo en cuenta además que, la Administración gubernamental, se vuelve cada vez más sensible y vulnerable a los juicios de la opinión pública, por lo que se busca permanentemente reva- lorizar la imagen para ganar credibilidad. Es fundamental entender que, en el ámbito po-


lítico, hay actores sociales implicados y afectados, expectativas, causas y efectos, objetivos, acciones y consecuencias, tácticas y estrategias que se mue- ven constantemente en un escenario de compleji- dad, incertidumbre y conflicto. Pero aún así, se con- tinúa con un modelo comunicacional dominado por el emisor que pone el acento en el contenido de lo que transmite y no va en busca de su desti- natario. Así, se genera una especie de “sobredosis” de comunicación, es decir, se pretende que la co- municación sea la respuesta a todo lo que pasa y el mensaje se convierte en un discurso propagan- dístico orientado a convencer a los que ya están convencidos provocando la indiferencia del resto. Pero la comunicación debe ser una herramienta de la gestión para no reemplazarla. ¿El resultado final? La ecuación que sostiene


que a mayor información mayor desarrollo, no es válida. En lugar de políticas o estrategias de comu- nicación nos encontramos con planes de comuni- cación que se reducen a una serie de actividades de información o relaciones públicas cuya prioridad son siempre los medios. Pero reducir el vínculo go- bierno/comunidad únicamente al espacio de los medios es restringir el derecho a la comunicación que tienen todos los ciudadanos, que hoy ya no son


meros espectadores sino protagonistas, al mismo tiempo productores y consumidores. Estamos fren- te a un momento clave que es, al decir de Manuel Castells, el paso de la masa a la autocomunicación, que redefine totalmente la posición y el rol de los actores sociales, sobre todo, cuando de política y gestión pública se trata. En líneas generales, el proceso comunicacional


de carácter político se desarrolla básicamente en- tre quienes gobiernan y quienes son gobernados a partir del establecimiento de un vínculo de circula- ción de mensajes en el que, por un lado, los que go- biernan pretenden la aprobación de sus propuestas y la legitimación de sus acciones y, por el otro, los gobernados procuran que sus demandas y nece- sidades sean satisfechas mediante la aplicación e implementación de políticas y decisiones públicas. Pero ya no es posible seguir analizando la circula-


ción de estos mensajes desde una lógica unidireccio- nal, dado que la comunicación no es sólo un asunto de medios, sino de procesos y de redes, de grupos e individuos que, con su accionar, van configurando prácticas sociales. Esto hace que hoy la tarea del co- municador este ligada a la consolidación de la partici- pación y a la construcción de una nueva ciudadanía. Sin embargo, en las gestiones locales es común


que la comunicación se convierta en un soporte institucional o instrumento de propaganda deve- nido en un modelo difusionista de información. En muy pocos casos la comunicación es utilizada como un instrumento de diálogo y un elemento fa- cilitador en el proceso de participación ciudadana. Este modelo de información asistencialista no


busca el diálogo sino que pone de manifiesto que en- tre el discurso y la acción hay un abismo abierto por la burocracia y la indiferencia sobre los problemas y la percepción que de ellos tienen los ciudadanos.


Julio • Agosto 2012Julio · Agosto 2012


“EL PROCESO COMUNICACIO- NAL DE CARÁC- TER POLÍTICO SE DESARROLLA BÁSICAMEN- TE ENTRE QUIENES GOBIERNAN Y QUIENES SON GOBERNADOS”


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