This page contains a Flash digital edition of a book.
[


LOS GOBIERNOS LOCALES NECESITAN… ¿MÁS O MEJOR COMUNICACIÓN? Así las cosas, no se puede pasar por alto que la


comunicación es fundamental para lograr el cambio. Un buen gobierno, y la aplicación de sus políticas de desarrollo, no es solamente pavimentación de cami- nos y construcción de hospitales, sino también darse cuenta que la comunicación está vinculada a la esfera pública que no es un espacio vacío, sino por el contra- rio, se trata de un lugar de encuentro y negociación.


“AHORA ES EL MOMENTO DE


COMENZAR A PENSAR QUE GENERAR UN ESPACIO DE DIÁLOGO, ENTRE


GOBIERNO Y CIUDADANOS, ES ALGO QUE VA MUCHO MÁS ALLÁ DE DEJAR


SATISFECHO AL DESTINATARIO CON UN PRODUCTO COMUNICATIVO”


Este claro e inevitable proceso de cambio nece-


sita del ejercicio de un nuevo rol por parte del comu- nicador que deberá transformarse en un interlocu- tor social, un facilitador del diálogo. Sin embargo, la dificultad aparece cuando caemos en la cuenta de que la comunicación como visión estratégica sigue ausente de la mayoría de los Gobiernos. Frente a este escenario, tampoco existe una defini-


56 54


ción clara de la función de lo que hoy denominamos comunicador, “paraguas” bajo el cual conviven realida- des tan disímiles como la del periodista, el relacionista público, el comunicador institucional o el jefe de prensa. La variedad de nombres que se le otorga a las áreas


de comunicación pone de manifiesto dicha ausencia. El resultado es que la responsabilidad de estos cargos recae en manos de gente que no tiene experiencia en el tema y esto se debe, en gran parte, a la eterna confu- sión entre información y comunicación olvidando que el término comunicación deriva de comunio, que sig- nifica participación y una comunicación sin participa- ción es, lisa y llanamente, información unidireccional.


EL COMUNICADOR Y LOS MOLINOS DE VIENTO Desde nuestras prácticas laborales sabemos que la comunicación es un fenómeno complejo, sobre todo si tenemos en cuenta el entorno inestable y en permanente transformación en el que nos desen- volvemos cotidianamente. Por eso, es claro que hoy la dimensión informativa ya no resulta suficiente para abordar el escenario de la comunicación.


Karina Ortiz Especialista en Gestión de las Comunicaciones. •karinalortiz@yahoo.com.ar


Ahora es el momento de comenzar a pensar que


generar un espacio de diálogo, entre gobierno y ciu- dadanos, es algo que va mucho más allá de dejar satisfecho al destinatario con un producto comu- nicativo. El de los responsables de comunicación en las administraciones locales sigue limitándose a la elaboración de gacetillas, el diseño de carteles, la organización de conferencias de prensa o la ne- gociación de pautas con distintos medios masivos y, las verdaderas decisiones sobre la comunicación no las toman ellos, sino los funcionarios que se en- cuentran en un nivel mayor dentro del organigra- ma y que por lo general no conocimiento ni forma- ción alguna de la comunicación como proceso. El periodista o relacionista público en esas ins-


tituciones, no tiene poder de decisión sobre las ac- ciones de comunicación, simplemente hace lo que se le pide y, generalmente, dedica la mayor parte de su tiempo a trabajar por la imagen institucional, no por la participación de los sujetos en las decisiones sobre los programas que afectan sus vidas. Es justa- mente en este caso que hay que salir del esquema del modelo unidireccional. Somos nosotros los res- ponsables de construir el escenario comunicacio- nal en un contexto donde la comunicación ya no tiene su potencial en el discurso sino en la acción. Más comunicación no significa mejor comuni-


cación, sino todo lo contrario, porque el exceso de comunicación lo único que garantiza es una sobre- dosis de información, una infoxicación, que genera saturación y pérdida de atención provocando un au- mento del escepticismo por parte de la ciudadanía. La comunicación no puede limitarse solo a


anuncios o discursos. Para alcanzar su finalidad debe, a su vez, habilitar la posibilidad del intercam- bio y el diálogo. Porque no se puede construir nada sólido en base a la repetición de frases o eslóganes más propios de la propaganda que de una comuni- cación entendida como proceso. Hoy, es claro que los municipios han dejado de


ser meros administradores y los ciudadanos se han vuelto más exigentes, por lo que el vínculo entre am- bos debe contemplar la reversibilidad de la comuni- cación dado que a escala local todos se conocen, fac- tor que posibilita a la comunidad formarse su propio juicio sobre la gestión del gobierno comunal. En esta nueva escenografía, la política se da, junto


a la comunicación, con comunicación. Hay que asu- mir que existen problemas estructurales que la infor- mación no puede resolver; pero la comunicación sí, en la medida en que facilita los procesos de partici- pación a través del intercambio y el diálogo. De esta forma, la comunicación en el contexto municipal se debe transformar en una valiosa herramienta para explicar y, en consecuencia, legitimar las decisiones políticas asumidas. Son esos procesos los que se de- ben justificar desde la premisa fundamental de que el ciudadano, es el centro de la acción del gobierno local.


Julio · Agosto 2012 o • Agosto 2012


[


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63  |  Page 64  |  Page 65  |  Page 66  |  Page 67