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os cumpleaños suelen ser una buena ocasión para echar la mi- rada atrás, hacer balance, y qui- zás lamentar las oportunidades perdidas. Y también para pensar en el futuro, con algo de optimis- mo para ver cómo recuperarlas. Europa, o más bien la UE, su car- casa institucional, celebró su aniversario el 9 de mayo. Son 62


años a los que la Unión llega con una sensación de ahogo y desorientación que, como con aquellas per- sonas prematuramente envejecidas, lleva a pensar que los buenos años quedan más por detrás que por delante. Europa ha perdido su relato, su sentido, y así el contacto con unos ciudadanos que ven ahora a Bruselas como el problema y ya no como la solución. Europa transita este 2012 crucial, en el que EEUU


y China, las dos primeras potencias mundiales, cam- bian de dirigentes, empeñada en cumplir la profecía maya. Aunque el mundo no vaya a terminar, los lí- deres europeos se emplean con tozudez animal en dar pasos hacia una implosión controlada, y destruir en pocos meses lo que ha costado décadas construir. No cabe duda, o al menos para el que firma, de


que lo que empezó como una crisis financiera en 2007 en EEUU, derivó en una crisis económica en 2009, y se extendió a las cuentas públicas en 2010, ha terminado en una crisis de naturaleza diferente. En Europa seguimos en crisis, pero es una crisis po- lítica, con consecuencias económicas, sí, pero ahora de origen político. Los dirigentes europeos no sólo se han olvidado del papel de arquitectos que desempe- ñaron en el pasado sus antecesores, construyendo logros inesperados en un continente tan herido mo- ralmente por las grandes guerras. Ni siquiera se han comportado como los bomberos que se esperaba para apagar el fuego de la Gran Recesión, sino más bien como pirómanos que con sus pasos en falso y comunicados de fogueo han puesto al euro, Schen- gen e incluso el mercado común en llamas. Una recesión de liderazgo europeo antes que de


indicadores económicos, que ya mostraba síntomas antes de la llegada del batacazo, pero que se ha de- sarrollado totalmente con la explosión financiera. Nuestros dirigentes se equivocaron primero, y sobre todo, en el ritmo de la salida de la crisis. Continuaron errando el tiro en la manera de transitar este cami- no (austeridad, austeridad, austeridad). Siguieron no estando a la altura al no dar los pasos que no sólo servirían para salir de esta Gran Recesión, sino para evitar futuras (“no malgastes una crisis”): BCE orien- tado al empleo, creación de Tesoro Europeo y robus-


Julio • Agosto 2012Julio · Agosto 2012


REDESCUBRIENDO EUROPA REDESCUBRIENDO EUROPA POR JORGE VALERO


to Fondo Monetario Europeo. Y, lo más sangrante, es que continúan con el pie en la zanja creyendo, como disciplinados feligreses, que la santa tijera traerá una confianza que ni está ni se espera. Estas malas decisiones, reunión tras reunión,


cumbre tras cumbre, ha venido acompañada de una comunicación aún más pésima, que ha lleva- do no sólo al FMI a recomendarles que revisen los manuales de gestión de crisis, sino a los propios europeos a reconocer su falta de puntería con la planificación de los mensajes y las palabras. “Tene- mos que hacerlo mucho mejor para asegurar la dis- ciplina verbal y el rigor en nuestros comunicados. Esto incluye también a la Comisión Europea”, dijo el responsable europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn. Las palabras de Rehn el pasado año respon- dían a la cacofonía de voces que en las entradas a las reuniones o en las 27 capitales, se decía delante de las cámaras o entre bambalinas a los periodis- tas. Con cada declaración contradictoria, con cada sound bite altisonante, los políticos europeos anu- laban el impacto de las medidas al confesando que se habían quedado cortos (en un ejemplo perfecto de mala gestión de expectativas). También destru- yeron cualquier atisbo de empatía con sus ciudada- nos, en momentos tan sensibles, reconociendo que “cuando la cosa se pone difícil, tienes que mentir”, como dijo Jean Claude Juncker, nada menos que el presidente de las reuniones de los ministros de Finanzas del euro (eurogrupo). O como comentó a AP de una manera más pulida Amadeu Altafaj, por- tavoz de Finanzas de la Comisión Europea, y uno de los rostros más frecuentes en la primera línea de fuego, “yo hago comunicación política, no estoy en un mostrador de información. No decimos toda la verdad todo el tiempo, pero nunca mentimos”.


EN EUROPA SEGUIMOS EN CRISIS, PERO ES UNA CRISIS POLÍTICA, CON CONSECUEN- CIAS ECONÓ- MICAS, SÍ, PERO AHORA DE ORI- GEN POLÍTICO


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