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mos asumir lo mismo en las edificacio- nes grandes. En EUA, los incendios en inmuebles


grandes y en la industria son cada vez menos probables y no causan un nú- mero estadísticamente significativo de muertes. Es allí, en este tipo de cons- trucciones y estructuras, donde tene- mos que fijar nuestra atención puesto que nuestra realidad es cada vez más preocupante. Es precisamente en este tipo de arquitectura, me refiero a los grandes edificios y a los procesos in- dustriales modernos, donde estamos copiando la arquitectura y tecnología del primer mundo a pasos cada vez más acelerados y, desafortunadamente, en demasiados casos con diseños que no incluyen los requerimientos mínimos necesarios para obtener una seguridad contra incendios aceptable.


INCENDIOS QUE SE REPITEN


Por ejemplo, desde el año 2000 he do- cumentado 12 incendios en prisiones, con más de 900 muertos en total. Todos estos tuvieron características similares (ver NFPA Journal Latinoamericano, septiembre 2012, pág. 29). En discote- cas, incluyendo el más reciente incendio de la Boate Kiss en Brasil (ver NFPA Jo- urnal Latinoamericano, junio del 2013, pag. 28), he documentado siete sinies- tros con 550 muertos (ver lista anexa). Estos incendios en centros nocturnos tienen también características similares y problemas recurrentes: ¡Son historias de muertes anunciadas!


INCENDIOS EN DISCOTECAS DE LATINOAMÉRICA DESDE 2000


ESTABLECIMIENTO Boate Kiss Disco Cromañón


Club Nocturno La Guajira Disco Utopía


Disco Lobohombo Disco Factory


CIUDAD


Santa María Buenos Aires Caracas Lima


México Quito


Casa de Shows Caneco Mineiro Belo Horizonte PAÍS Brasil


Argentina Venezuela Perú


México Ecuador Brasil


FECHA


27-ene.-2013 30-dic.-2004 1-dic.-2002 20-jul.-2002 21-oct.-2000 19-abr.-2008 24-nov.-2001


MUERTOS 235 194 47 29 20 19 6


550 *Lista compilada por Jaime A. Moncada de reportes periodísticos De manera ilustrativa, en el 2008, en


el incendio en la Discoteca Factory en Quito, Ecuador, donde murieron 19 per- sonas, se encontraban presentes caracte- rísticas similares a lo que ocurrió en la Boate Kiss: fuegos artificiales utilizados por la banda que estaba tocando; espu- ma de poliuretano utilizada para insono- rizar el lugar; vías de evacuación inacep- tables; falta de sistemas automáticos de extinción y sobrecupo en el recinto.


El incendio de la Disco Cromañón en


Buenos Aires, Argentina, con 194 muer- tos, pudo ser descrito casi de la misma manera como describí el incendio en Quito, Ecuador, con la gran diferencia que la ignición fue a través de una luz de bengala, utilizada por un espectador. En el incendio de la Casa de Shows Caneco Mineiro, Belo Horizonte, Brasil, donde murieron seis personas y resultaron heri- das más de 150; fuegos artificiales dispa- rados durante un show de samba inicia- ron el fuego en éste, que también contaba con una sola salida y estaba ocupado por mil 500 personas. Estos son algunos de los ejemplos más recientes. Sólo en este milenio, repito, 550 muertos en discote- cas, sin contar las decenas de otros in- cendios en lugares como estos con pocos decesos, que habrían pasado desapercibi- dos por nuestro radar.


CAMBIO EN LAS


REGULACIONES LOCALES Pero la gran tragedia, la razón por la cual estos incidentes se están convirtiendo en parte de nuestra identidad como la- tinoamericanos, es el estado de nuestras regulaciones locales en seguridad contra incendios, especialmente en los países más grandes (Brasil, México, Argentina y Chile). Las naciones más chicas, tal vez porque aceptan criterios de otros países más fácilmente, es donde hemos visto el mayor cambio hacia una norma- tividad moderna y efectiva en esta ma- teria (Panamá, Costa Rica y República Dominicana). Luego del incendio en el supermer-


cado Ycua Bolaños, ubicado en la Asun- ción, Paraguay, _todavía sigue siendo el que registró más muertos en la historia reciente de la región_, mi padre en ese entonces miembro de la Junta Directi- va de la NFPA, escribió un muy emoti- vo editorial en una revista de la NFPA (Journal Latinoamericano, septiembre


2004, pág. 29). Él decía: “Los edificios se construyen y se adecuan para vivir, para trabajar, para divertirse en ellos y no para morir a causa de un incendio. El dere- cho de la vida es sagrado y la ignorancia de la ley no justifica que ella se viole”. Se preguntaba: “¿Por qué suceden este tipo de tragedias?, ¿por qué tenemos la sen- sación que mañana volveremos a oír lo mismo o peor? y ¿por qué la reacción de las autoridades es la misma? Rasgarse las vestiduras, mesarse los caballos y mani- festar: ‘Esta tragedia se investigará hasta encontrar los culpables y se castigará con todo el peso de la ley’. Posiblemente se- manas después todo se olvida y sólo los deudos, los padres, los hermanos y los huérfanos, lo recuerden y se pregunten: ‘¿Quién fue el culpable?’, ‘¿a quién casti- garon?’ y ‘¿qué se remedió?’”. No pode- mos seguir repitiendo nuestra historia, especialmente cuando la solución, el re- medio, está a nuestro alcance. Aunque yo he documentado técni-


camente una porción importante de los grandes incendios que han ocurrido en Latinoamérica, y estos reportes han sido difundidos por la NFPA y otras publicaciones, la mayoría de la autori- dades competentes no han estudiado con detenimiento el problema. Por no hacerlo; no logran aprender de ellos. Al no entender porque ocurrieron estas tragedias, no pueden cambiar nuestros reglamentos locales. Sin embargo, hay países que han


aprendido positivamente de sus incen- dios más emblemáticos. Un ejemplo es Costa Rica, país donde ocurrió el incen- dio del Hospital Calderón Guardia en San José, la madrugada del 12 de julio del 2005, en el que 19 personas perdie- ron la vida y que sucedió casi paralela- mente cuando la autoridad competente local, el Departamento de Bomberos del Instituto Nacional de Seguros (INS), publicó el Reglamento Técnico General Sobre Seguridad Humana y Protección Contra Incendios. Este Reglamento está basado en NFPA 101 y hace referencia directa a las normas más importantes de instalación, como NFPA 13, 14, 20 y 72. El Reglamento es administrado por


un departamento de prevención cada vez más profesional y competente que ha bus- cado su tecnificación, contando hoy día, por ejemplo, con varios inspectores con certificación CEPI. Aunque el Departa- mento de Prevención todavía no tiene la suficiente autoridad para multar y cerrar establecimientos que no cumplan con la norma, esta autoridad competente va, en mi opinión, por el camino correcto, dan- do ejemplo para el resto de la región. n


CONTRA INCENDIOS 57


Foto: © Jvdwolf | Dreamstime.com


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