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GUARDIAS “IP” Los tiempos cambian; del CCTV a la videovigilancia *Manuel Zamudio MÉXICO I


maginé ser un supervisor de seguri- dad a finales del siglo pasado, cuando la seguridad f ísica era un segmento


aislado y utilizaba cintas para almacenar el video lapsado del sistema de CCTV, vigilar los monitores, verificar el cam- bio oportuno de cartuchos y su clasi- ficación, hacer investigaciones y tratar de reconocer a quienes aparecían en las fotos, digo... video. Adicionalmente revisar el panel de alarmas, el estacio- namiento y el control de acceso, cuidar el reloj checador y familiarizarme con el rostro y nombre los empleados de la empresa, los visitantes y de hasta los no deseables. Apegado al protocolo que demanda-


ba profesionalismo, discreción, discipli- na y eficiencia, dar la apariencia de no estar ahí; pero responder cuando hiciera falta. La responsabilidad implícita para evitar fallas 7x24 (al menos las 12 horas de mi turno, siempre que el relevo lle- gara puntualmente). La seguridad de to- dos dentro y fuera de la planta, así como los controles del personal de recursos humanos y la eficiencia de la adminis- tración dependían en gran medida de la información que hiciera llegar a tiempo. Nunca faltaban los que al pasar saluda- ban y decían: “¡Hola poli! Ahí le encargo mi carro, ¿eh?”. Un día llegaron con nueva tecno-


logía, un “digitalizador almacenador y buscador de video” llamado DVR (por sus siglas en inglés). No podía dejar de imaginar al Dr. Chunga explicando las grandes ventajas del nuevo “sistema po- sicionador...”. Sin cambiar cintas ni per- der calidad en las copias y buscar más rápido... Pero aún en un sistema aislado. Con el cambio de milenio las cáma-


ras analógicas comenzaron a ser conec- tadas a digitalizadores, las nuevas ya se conectaban a la red, los DVR cambiaron a VMS y poco a poco, todos querían ver en cualquier sitio lo que sucedía, siem- pre... ¿Para qué? ¡Ese era mi trabajo! Como todo y casi a todos; los cambios causan temor.


¡QUÉ LA CONECTE…! ¿DÓNDE?


Conectar las cámaras a internet... ¿Por qué? Utilizar computadoras, antivi- rus, discos duros, sistemas operativos... Como si no tuviéramos suficiente tra- bajo. Ahora era necesario aprender términos de cómputo y comenzar con actividades nuevas en el departamento, o comenzar a trabajar con la gente de sistemas, quienes por cierto sin saber de teléfonos ya se habían apoderado de los sistemas de telefonía IP. Pero no veían bien tener que agregar video a sus re- des porque ¡se iban a saturar! Eso de los ruteadores, las VLAN, VPN, firewalls, RAID y otros conceptos, debían tarde o temprano ser confiados sólo a ellos, y deberían hacer su trabajo, entregando los servicios necesarios; el área de segu- ridad, a hacer lo que debe hacer. Un día llegaron las cámaras PTZ para


red y agregamos el uso del mouse... ¡Has- ta cámaras inalámbricas pusimos! Costó acostumbrarse; aunque los más jóvenes no tuvieron problema para adaptarse a la tecnología. ¿Megapixel? ¡Vaya! ¡Ya es posible re-


conocer y hasta identificar a la gente! No obstante... ¿A quién hacerle caso? Cada uno de los proveedores trataba de llevar “agua para su molino” y nadie quería compartir, deseaban todo o nada y está- bamos atrapados... Algunos decían que mientras más pixeles mejor. ¿Pero cuán- tos y para qué?... Otros que lo impor- tante era la fidelidad al color, unos más


que debíamos mantener la relación de aspecto, algunos me confundían con su término “video en tiempo real” en lugar de llamarle simplemente “en vivo” pues éste seguía siendo video ya fuera a 12, 24, 25 o 30 imágenes por segundo y más bien, era un diferenciador entre cámara lenta, rápida o reproducción en tiempo real... De los viejos NTSC y PAL ya na- die hablaba, porque al fin había llegado la alta definición.


¿TENÍA CASO RESISTIRSE AL CAMBIO?


Luego, a través de internet fue posible transmitir mayor calidad de video, nú- mero de secuencias o de imágenes por segundo por el mismo precio... Y sigue mejorando. ¿Resistirse al cambio? Lo único que


faltaba era ponerse de acuerdo... Mien- tras, el número de cámaras seguía cre- ciendo y se veían mejor. La complejidad del sistema comenzó a ser abrumadora... Los fabricantes al fin hicieron que los equipos fueran compatibles entre sí y ya no dependimos más de una marca ni proveedores únicos ¿Sería posible hacer lo mismo con otros sistemas? Hoy tenemos video útil sin luz, a con-


tra luz y donde el ojo humano no puede ver, en áreas abiertas y en sitios donde se requiere discrecionalidad. Conectar los equipos y energizarlos, codificar y alma- cenar las señales, visualizar y controlar las cámaras incluso desde un teléfono, hacer búsquedas instantáneas y que me avise cuando algo cambie, reconocer matrículas y mucho más es posible por- que las cámaras IP son computadoras que procesan, almacenan y analizan lo que ven. Hoy el trabajo es más complejo y


en mayor cantidad, requiere también colaboración entre departamentos y es más productivo. Los rumores de que las cámaras reemplazarían a los guardias y que la seguridad no era para internet son cosas del pasado. Entender los bene- ficios de un sistema integrado, compa- tible y basado en estándares es lo mejor que le pudo pasar a la empresa y sobre todo, al departamento de seguridad. En fin, ya los dejo, voy a la carne asada que organizaron mis amigos de sistemas. n


* Acerca del autor


- Manuel Zamudio es NAM & BDM de AXIS Communications Latinoamérica Norte. Si desea conocer más acerca del autor, consulte su CV: seguridadenamerica.com.mx/colaborador.php


VIDEOVIGILANCIA 13


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