This page contains a Flash digital edition of a book.
de llegar a tener un ambiente orientado al tratamiento, donde los pacientes tie- nen acceso a la luz natural del día y al aire fresco, conexión con la naturaleza, confort térmico y acústico, así como ac- ceso a una variedad de espacios abiertos y vistas al exterior para poder apreciar los cambios de estación. Algunos pun- tos a tomar en cuenta:


Ser un “buen vecino”: eliminar la


imagen estereotípica de intimidación de las cárceles y el estigma de que el encarcelamiento es esencial para evitar la alienación de los individuos y lograr así su rehabilitación. En tanto que ins- titución pública y social, de ser posible, cualquier centro penitenciario debería formar parte de la comunidad a la que el interno regresará a mezclarse con el entorno que le rodea. Y, si bien es cierto que se necesita una


de teorías sociológicas, psicológicas e incluso ecológicas. Estos conceptos ali- nean mejor la planta f ísica de las insta- laciones penitenciarias con el concepto de trato humano y las prioridades con- temporáneas de rehabilitación y exitosa reinserción social de los internos.


DISEÑO DE PRISIONES Y LA REINSERCIÓN SOCIAL


La intención de este artículo es contri- buir a la discusión acerca del rol que, desde la perspectiva de los arquitectos y de los especialistas como yo en planea- ción carcelaria, el diseño moderno de instalaciones penitenciarias puede tener de cara a la reforma penitenciaria. Para la elaboración de este artículo me puse en contacto con expertos en la materia, incluyendo psicólogos ambientalistas, líderes especialistas en la planeación y programación de instalaciones de justi- cia y reconocidas firmas de arquitectos a nivel internacional por su enfoque sen- sible y humano en el diseño de cárceles. A todos ellos les pedí que en un par de párrafos describieran para mí cuales, en su opinión, deberían ser los atributos es- paciales óptimos de una cárcel para que el ideal de rehabilitación y la arquitectu- ra pudieran operar en armonía2


. Antes de exponer los resultados me


gustaría señalar que, no obstante existen atributos que de manera estándar pue- den aplicarse a cualquier tipo de edificio penitenciario, no es práctico ni viable di- señar un modelo único de establecimien- to ya que, en última instancia, el tipo de instalación necesaria dependerá de di- versas variables tales como los recursos económicos y humanos de un país, su clima político, la ubicación del centro,


así como de las características biológicas, emocionales y criminógenas de quienes van a habitar el centro (por ejemplo edad, género, nivel de seguridad, necesidades especiales, situación legal, etc.). Hecha esta observación, a conti-


nuación se presentan las características comunes que los diversos participantes en este estudio identificaron como esen- ciales para el cumplimiento del requisito básico de rehabilitación de las personas privadas de la libertad3


: “Para que el edi-


ficio funcione como herramienta al ser- vicio de la rehabilitación y reinserción social, el diseño de un establecimiento penitenciario debería…”. Basarse en la premisa de que las per-


sonas son capaces de cambiar y mejo- rar, con el ambiente de la construcción transmitiendo el mensaje de que los individuos recluidos siguen teniendo un valor y que se puede confiar en ellos para abandonar sus carreras criminales en favor de un futuro más constructivo, si se les proporcionan las habilidades sociales y las cognitivas necesarias para salir adelante. Apoyarse en la evidencia empírica y


tomar en consideración los resultados de investigaciones científicas llevadas a cabo en instituciones similares como hospitales y centros de atención conti- nua, que han demostrado la influencia positiva que puede tener en los pacien- tes el proporcionarles un ambiente sa- ludable de cara a reducir la violencia, la frecuencia y gravedad de conductas antisociales, así como también en dis- minuir la ansiedad y el estrés. En concreto, a través de la evidencia


empírica se han constatado los benefi- cios sociales y de salud mental que pue-


Las personas son capaces de cambiar y


mejorar, con el ambiente de la construcción


transmitiendo el mensaje de que los individuos recluidos siguen


teniendo un valor


barrera al mundo exterior para mante- ner la distancia y seguridad, el enfoque estético y medioambiental de la insta- lación debería eliminar la apariencia institucional del edificio e integrarlo a la sociedad. Para ello es necesario dotar al centro de un aspecto más normalizado, y una imagen moderna, de escala apro- piada orientada al servicio de los ciuda- danos.


Tener el tamaño adecuado: para


que un programa de rehabilitación sea realmente efectivo, la capacidad operati- va de cualquier institución penitenciaria nunca debería exceder los mil internos por centro. Mientras menor sea la ca- pacidad de una cárcel, mayores opor- tunidades habrá para que el personal técnico y administrativo de las instala- ciones puedan conocer personalmente a los internos, sus historias, necesidades, puntos débiles y fuertes, identificando de este modo la mejor estrategia para lidiar con ellos. En instalaciones de tamaño reducido


es más fácil proporcionar a los internos una atención y programación personali- zada, así como también un tratamiento individualizado. Además, la evidencia empírica indica que espacios grandes y hacinados aumentan los niveles de an- siedad de los internos y la sensación de aislamiento. Para evitar estos efectos ne- gativos y ayudar a la labor resocializado- ra de los internos, las instalaciones pe- nitenciarias deberían comprender una pluralidad de módulos/pabellones de no más de 64-90 residentes donde los inter- nos sean designados de conformidad a un modelo de riesgo-necesidad. Propor- cionar varias opciones de alojamiento


PRISIONES 111


Foto: © Cccsss | Dreamstime.comPrision


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63  |  Page 64  |  Page 65  |  Page 66  |  Page 67  |  Page 68  |  Page 69  |  Page 70  |  Page 71  |  Page 72  |  Page 73  |  Page 74  |  Page 75  |  Page 76  |  Page 77  |  Page 78  |  Page 79  |  Page 80  |  Page 81  |  Page 82  |  Page 83  |  Page 84  |  Page 85  |  Page 86  |  Page 87  |  Page 88  |  Page 89  |  Page 90  |  Page 91  |  Page 92  |  Page 93  |  Page 94  |  Page 95  |  Page 96  |  Page 97  |  Page 98  |  Page 99  |  Page 100  |  Page 101  |  Page 102  |  Page 103  |  Page 104  |  Page 105  |  Page 106  |  Page 107  |  Page 108  |  Page 109  |  Page 110  |  Page 111  |  Page 112  |  Page 113  |  Page 114  |  Page 115  |  Page 116  |  Page 117  |  Page 118  |  Page 119  |  Page 120  |  Page 121  |  Page 122  |  Page 123  |  Page 124  |  Page 125  |  Page 126  |  Page 127  |  Page 128  |  Page 129  |  Page 130  |  Page 131  |  Page 132  |  Page 133  |  Page 134  |  Page 135  |  Page 136  |  Page 137  |  Page 138  |  Page 139  |  Page 140  |  Page 141  |  Page 142  |  Page 143  |  Page 144  |  Page 145  |  Page 146  |  Page 147  |  Page 148  |  Page 149  |  Page 150