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tection Officers (BDO), que consiste en la observación activa de aquellos pasa- jeros que parezcan nerviosos, ansiosos, apresurados, con sudor excesivo, mira- das nerviosas, muy abrigados cuando hace calor, etc. ya que su conducta se considera inusual dentro del contexto, es decir, están al acecho de un total de 94 signos secretos de miedo o estrés. Según la TSA, el proyecto tiene el


objetivo de estimular las reacciones involuntarias f ísicas y fisiológicas que la gente muestra cuando tiene miedo de ser descubierta. No apunta al típico pasajero desesperado que llega tarde y no encuentra su pasaporte, más bien se basa en la teoría de Ekman, la cual asegura que cuando la gente trata de es- conder sus emociones, revela sus senti- mientos. Es por esto que los agentes de detección de conducta trabajan en pare- jas, así mientras uno evalúa a los pasaje- ros abiertamente, el otro parece realizar labores rutinarias de seguridad y si una persona se muestra sospechosa por su comportamiento es llevada por los ofi- ciales a una revisión personalizada. El costo del programa ascendía a 200


millones de dólares anuales, por lo que fue revisado en el 2013 por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental del Gobierno federal que recomienda el recorte de fondos, porque no había ninguna prueba de su eficacia. Esa reco- mendación se basó en los resultados del programa, así como el análisis de más de 200 estudios sobre microexpresiones y lenguaje corporal, en el cual las per- sonas identifican correctamente a los


mentirosos en un porcentaje ligeramen- te superior que el azar, indicó el portal. El último año, por ejemplo, se inte-


rrogó a 2 mil 100 personas consideradas sospechosas por su lenguaje corporal, pero menos de un 5% fueron arrestadas. Estas detenciones, a su vez, se debieron en su mayor parte a posesión de drogas y documentos falsos.


MITOS Y REALIDADES La lectura del lenguaje corporal ha dado lugar a la creación de diferentes mitos y realidades debido a las interpretaciones que se le ha dado por diferentes exper- tos en la materia y los resultados de di- versos estudios. De acuerdo con la TSA, una técnica


que se ha enseñado a los oficiales infil- trados es mirar los movimientos de los ojos de la gente al hablar. Esto se basa en una teoría de los creyentes en la programación neurolingüística que las personas tienden a mirar hacia arriba a la derecha cuando están mintiendo, y hacia arriba a la izquierda cuando dicen la verdad. Por el contrario, el especialista Or-


lando Hernández Angarita explica en su Manual para la detección del delincuen- te sospechoso que la neurofisiología ha comprobado que según hacia dónde miremos se activan las diferentes par- tes del cerebro en el que se encuentran los sentidos. El hemisferio derecho del cerebro gobierna la parte izquierda del cuerpo y se encarga de la memoria, el hemisferio izquierdo gobierna la par- te derecha del cuerpo y se encarga de


carriles norteamericanos. La TSA puso en marcha desde el 2003 un programa preventivo para detectar conductas irregulares entre los pasajeros, basado en la teoría de Ekman y en la experien- cia de las fuerzas de seguridad israelí implementado en el aeropuerto de Tel Aviv con la finalidad de identificar posi- bles portadores de droga, contrabandis- tas, terroristas, o personas con alguna orden de arresto, según el portal Infor- me Reservado. Hoy en día, la TSA cuenta con 50


mil agentes infiltrados para detectar ac- titudes sospechosas en 176 terminales del país norteamericano. Estos oficiales pertenecen al programa Behavior De-


CONTROL DE ACCESO 37


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