compromete con algo, se es disciplina- do, se plantea un reto y lo persigue in- cansablemente; entonces los resultados se darán. A una persona comprometida le acompaña fijarse un objetivo claro, preciso y medible para alcanzar la meta. Entonces, concretando, mi estrategia ha sido estudiar, estudiar y estudiar.
CR: ¿Considera que el apoyo de la fami- lia, del jefe en el trabajo o bien de ambos son un factor importante para un pro- grama de certificación profesional en materia de seguridad como el que pro- mueve ASIS Internacional?
GH: Sí, por supuesto. Cuando yo, ahora como facilitador, abro los cursos de cer- tificación CPP, me entrevisto personal- mente con cada uno de los postulantes. En el transcurso de la charla pido, pri- mero, a los candidatos conversen en su momento con su jefe para tener el per- miso y tiempo suficiente de estudio y no faltar un sólo día a las clases. Segundo, que con su familia compartan la espe- ranza, el sueño y la aspiración para lo- grar la certificación como CPP. Si no hay cooperación de la familia no se tendrá un soporte suficiente para poder estu- diar. El fin de semana es desde luego un tiempo que hay que dedicar a la familia; no obstante, al incursionar en el proceso de estudio del CPP hay que negociar con la familia algo de tiempo para dedicarlo a estudiar. Cuando se consiga la meta de acreditar el examen, con toda seguridad la familia y el estudiante —ya certifica- do— disfrutarán el logro alcanzado por- que trabajaron juntos en algo maravillo- so que les dará satisfacción a todos. En síntesis, el respaldo y soporte tanto del jefe como el de la familia sí son factores importantes que un postulante debe te- ner en mente antes y durante el proceso de preparación de la certificación.
CR: Usted General, además de certi- ficarse como CPP, hace poco más de una década, decidió incursionar en la docencia y ha sido un reconocido ins- tructor en México, logrando que varios postulantes acrediten el examen. ¿Qué recomendaciones les daría a los practi- cantes de la seguridad actual, hombres y mujeres, que desean profesionalizarse y prepararse en el programa de estudio que tiene desarrollado ASIS Internatio- nal para alcanzar la certificación CPP?
GH: Bueno ASIS tiene un programa muy interesante y muy bien balanceado para la certificación porque tiene varios dominios que los postulantes deben co-
nocer, entender y comprender para es- tructurar sus horarios de estudio perso- nal, así como gestionar su examen una vez que deciden tomarlo. Es necesario analizar bien las preguntas, la estructu- ra gramatical de éstas, como también de las cuatro opciones de respuesta de las que tendrá que elegirse alguna y tomar la decisión de marcarla. Recordemos que lo que se busca es formar gerentes de seguridad que tomen decisiones, así que resolver un examen es exactamente una toma de decisiones. Dentro del exa- men hay preguntas capciosas, otras que se parecen mucho y entonces hay que comprenderlas muy bien. Yo, en muchas ocasiones me deten-
La certificación
como CPP me ha permitido realizar
análisis de riesgos,
estudios de
vulnerabilidad, llevar a cabo algunas investi-
gaciones de incidentes, etc.
go con los postulantes para revisar las preguntas de ejemplo del examen que promueve ASIS International ya que es común equivocarse por no comprender el sentido de las mismas. Por eso seña- lo que se trata de gestionar el examen: leer bien el cuestionamiento, analizarlo, comprenderlo, seleccionar la mejor op- ción de las respuestas ofrecidas, tomar la decisión y listo, resolver.
CR: Señor General, en su labor como instructor de varios de los dominios de la certificación internacional ¿le ha resultado provechoso y rentable ser un CPP en México? ¿Podría compartirnos alguna experiencia que le haya dejado muy satisfecho en su calidad de docen- te y alguna otra que por el contrario le haya dejado un resultado amargo?
GH: ¿Rentable? diría obviamente que sí. Veamos, no solamente me dedico a la docencia, la certificación como CPP me ha permitido realizar análisis de riesgos, estudios de vulnerabilidad, llevar a cabo algunas investigaciones de incidentes; soy asesor y consultor, o bien gestor en la seguridad. Reflexionemos, ¿qué brin- da un consultor? Sus conocimientos, su experiencia, su tiempo; pero también pone al alcance sus relaciones. Como docente, me encanta transmitir el co- nocimiento, compartir lo que sé, buscar que alguien se profesionalice y que sea también un buen ciudadano contribu- yendo a la seguridad. Para mí, la docen- cia es seguir sirviendo a mi país desde otra trinchera ahora desde un medio civil para ayudar en la formación profe- sional de las personas interesadas en la carrera de la seguridad que, como sabe- mos, es muy amplia y apasionante. He tenido la fortuna de recibir mu-
chos reconocimientos y tener muchas satisfacciones; no obstante la que más me ha gustado de todas en mi vida aca-
démica, es aquella cuando impartí por primera vez el módulo de protección patrimonial y manejo de crisis en el Tec- nológico de Monterrey Campus Estado de México. En su momento me informó la coordinadora que los alumnos me ca- lificarían. Y bien, allí se encontraban en la planilla de alumnos que atendería tres personas con grado de doctor, dos con grado de maestros y seis ingenieros. Obviamente, en un principio, al co-
nocer los currículum vítae de los par- ticipantes, me causó inquietud y pre- ocupación porque de momento pensé: “Bueno y qué les voy a enseñar a estas personas con esa preparación”. Pero su- blimé esa preocupación pues tenía la certeza de que lo que yo sabía les podría servir. También, me dijo la coordinado- ra que el programa de docencia lo revisa un comité académico y allí se decide si está correcto o no, y si se imparte o no un curso. Siguió diciendo: “Mire Gene- ral, si usted resulta bien evaluado por los alumnos, le vamos a pagar la hora en 900 pesos, si lo califican como regular, 600 pesos y si de plano queda mal califi- cado no le pagaremos nada y además no volverá a poner un pie aquí en el ‘Tec’ porque aquí no viene gente mediocre. ¿Está de acuerdo?”. Caray, viene a mi mente esa escena y al recordar esas pala- bras me dio temor; pero a la vez también renové el compromiso conmigo mismo y seguimos adelante. Cuando terminé de dictar la asignatura y una vez eva- luada mi clase, me entregaron un sobre que decía que estaba yo calificado como “instructor notable”. Fue algo impresio- nante y muy halagador para mí. Con el paso del tiempo y después de dictar cla- ses en otros momentos en los diferentes Campus del Tecnológico de Monterrey del Estado de México, en el 2008 se me hizo saber que estuve evaluado como uno de los mejores instructores de to- dos los campus en dicha entidad. En una ceremonia al efecto, subí al presídium, vi desfilar la bandera ya en el medio ci- vil y claro, tuve una enorme satisfacción personal. Lo que llamó la atención de mis clases dictadas en el “Tec” en donde estuve siete años como docente, fue di- vulgar un enfoque de la seguridad desde la perspectiva del security, complemen- taria a la del safety que conocían, al estar encaminada más a la formación en el terreno industrial. Digamos por ejem- plo, hice que se comprendiera mejor la protección de los activos con la protec- ción de las personas. Así también, hice entender la importancia del “manejo de crisis”, un área y una materia a la vez, que les resultaba muy interesante por
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