námica real que pueda ser considerada como prácticas de seguridad por la falta de personal operativo en las cárceles.
RIESGOS Y AMENAZAS Existen diferentes riesgos y amenazas a las que están expuestas las cárceles, los cuales se deben tomar en cuenta para lograr un completo mejoramien- to de las condiciones de una prisión. Al respecto, Mario Eternod indicó que dentro de los riesgos se encuentra en primera instancia el ser rebasados por simple aritmética en el número de in- ternos que en determinado momento pudieran manejar o controlar la prisión ya que aunado a los limitantes huma- nos, se encuentran además las graves carencias en tecnología especializada. Por lo que sólo o en conjunto crean un coctel de riesgos “impresionante” que podría desembocar no únicamente en la pérdida del control de la instalación sino también en amenazas como moti- nes, huelgas de hambre, enfrentamien- tos entre bandas rivales que buscan una hegemonía total, agresiones, etc. Asimismo, Federico González expli-
có que muchos de los riesgos que en- frentan las prisiones son las tecnologías que los delincuentes han desarrollado y que les ha permitido operar desde dentro de las prisiones. Por lo que es importante siempre que el sistema peni- tenciario busque el uso de herramientas tecnológicas mucho más sofisticadas. “Hay nuevos riesgos dentro de
las prisiones desde amotinamientos, emergencias médicas, etc. Las prisio- nes cada vez son más grandes, tienen cada vez más presos y se vuelven una gestión mucho más sofisticada”, asegu- ró González.
También, comentó que otras de las
amenazas que se deben controlar es el hecho de que los delincuentes pueden comunicarse al exterior, por lo que es necesario trabajar con inhibidores de señales móviles para evitar ese contac- to que les permite continuar operando desde donde se encuentren. Por su parte, Benjamin Crooks co-
mentó que uno de los riesgos más im- portantes para cualquier sistema pe- nitenciario es la falta de capacitación y profesionalidad del personal. La forma- ción inicial y continua debe ser el funda- mento de la seguridad de la prisión y de las operaciones. “Un equipo de profesionales puede
superar, en la mayoría de los casos, las condiciones deficientes. La capacitación no sólo proporciona al personal mejo- res habilidades y capacidades, sino un verdadero sentido de profesionalismo y orgullo en su trabajo”, aseveró. Agregó que las amenazas a las pri-
siones, obviamente incluyen al crimen organizado en la región; la correcta cla- sificación y separación de los internos se ha convertido en un enfoque positivo del Sistema Penitenciario Federal y pro- porcionará una ventaja para mantener el control de las instalaciones. El hacinamiento y la falta de perso-
nal son un riesgo y una amenaza para las prisiones. La inversión adecuada en la Planeación Maestra de los Sistemas Penitenciarios Estatales se realiza para anticipar las necesidades no sólo de los niveles adecuados del personal, la infra- estructura y las operaciones, sino de los requisitos presupuestarios previstos a corto y largo plazo. Un enfoque proac- tivo siempre es mejor que un enfoque reactivo a la hora de reducir los riesgos y las amenazas, afirmó Crooks.
NECESARIO APROVECHAR LA INTELIGENCIA DE LA TECNOLOGÍA En el tema de la protección de las pri- siones o cárceles, uno de los elementos que resulta primordial para lograr una eficiente tarea al respecto son los siste- mas electrónicos de seguridad que en la actualidad brindan un sinnúmero de opciones y beneficios por su alto desa- rrollo. Sin embargo, hay que considerar algunas cuestiones. Sobre el tema, Federico González
señaló que existen diferentes soluciones tecnológicas que ayudan a la protección de una prisión, una de éstas son los sis- temas de consciencia situacional. Explicó que estos permiten tener una
visión integral de toda la seguridad en las cárceles y responder de manera in- mediata ante las emergencias utilizando todo los medios, recursos, sistemas y herramientas tecnológicas a su alcance. También, agregó que es necesario
prestar atención a la inteligencia con la que actualmente se puede dotar a los equipos de seguridad, ya sea en vi- deovigilancia, control de acceso, etc., pues los analíticos permiten que no sea necesario que una persona esté detrás vigilando dichas tecnologías, ahora ofrecen de manera proactiva identificar y alertar de algún incidente o situación de emergencia. Por su parte Mario Eternod comen-
tó que los beneficios que brindan estos equipos son muchos ya que permiten reforzar y vigilar la seguridad de las cár- celes al poder tener control completo de las instalaciones, al dar una respuesta in- mediata en casos de emergencia y, lo más importante, al prevenir la aparición de situaciones de descontrol; pero, aseguró, no constituyen por sí mismos la panacea. Al respecto, Benjamin Crooks indicó
que los sistemas electrónicos de seguri- dad asisten al personal para garantizar un ambiente seguro. Sin embargo, estos sis- temas no son la solución o un sustituto de un personal profesional bien capacitado. “Es importante entender que más
cámaras y monitores no significan una mejor seguridad. Un miembro del per- sonal sólo puede supervisar con eficacia un número limitado de cámaras. Ade- más, éstas sólo pueden ver las activida- des; no reaccionar a lo que suceda”. Agregó que si bien la tecnología es
una herramienta cara y de dif ícil man- tenimiento, nunca debe ser la base para una buena seguridad. El personal siem- pre será la clave para el éxito de las ope- raciones de seguridad. La tecnología siempre debe ser vista sólo como un
REPORTAJE 73
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