cia, la plasmada en el artículo 21 que es- tablece que la imposición de las penas, su modificación y duración son propias y exclusivas de la autoridad judicial, lo anterior motivó la presencia del Juez de Ejecución de Sentencias1
, figura impul-
sada por diferentes escuelas penales. El pensamiento jurídico contempo-
ráneo ha sostenido que la ejecución de la sentencia es en realidad una conti- nuidad del procedimiento penal ya que, la relación jurídica entre el Estado y el sujeto, no se agota con la emisión de la sentencia, muy por el contrario, el re- cluido aún en su calidad de sentenciado continúa siendo un sujeto de derechos y por tanto debe existir un órgano juris- diccional que se encargue de hacer cum- plir esa relación. Visto así, es el Juez de Ejecución de
Sanciones quién vigila la ejecución de las mismas y es por tanto la autoridad administrativa o penitenciaria quien debe dar vida material a los alcances de la ejecución.
FUNCIONES DEL JUEZ DENTRO DEL NUEVO MODELO
Dentro de las principales funciones del juez de la ejecución penal está la de in- terpretar la sentencia, resolviendo sobre las controversias que pudieran surgir entre el Estado que es el que procede a la ejecución, y el condenado que es quien la sufre, vigilando por tanto, su adecuado y estricto cumplimiento, y en su caso, limitando los actos de la autori- dad que pudieran vulnerar las garantías del recluido. La Existencia del Juez de ejecución
de sentencias o de vigilancia penitencia- ria involucra la urgente e indispensable necesidad de un marco normativo que regule de manera puntual sus alcances y límites de actuación a efecto de evitar invasión de competencias. La experiencia internacional refiere
diversas maneras de intervención del Juez de ejecución o de vigilancia que en la práctica, se ha traducido a las siguien- tes funciones:
El artículo 18 de la Carta Magna fue
modificado y dentro de su texto, amplía los pilares de la reinserción social para lo cual mandata la puesta a disposición de educación, trabajo capacitación, sa- lud y deporte. Un reclamo fundamental ha sido el
hecho de que, en el viejo sistema, el juez que conocía de la causa juzgaba y dejaba al infractor en las puertas de la prisión, por ello dentro de las modificaciones constitucionales cobra especial relevan-
Concesión de beneficios. Visitas a los centros penitenciarios.
Vigilancia de las condiciones impues- tas a los penados. El Juez de Vigilancia debe cumplir
una doble misión, por un lado, debe ejecutar una función de control, y por el otro, una función individual de ayuda.
En lo referente al control, debe su-
pervisar la aplicación de las medidas establecidas para el cumplimento de la ejecución y en lo asistencial debe propi- ciar mecanismos de intervención pro- fesional técnicamente protocolizados que permitan al recluido la posibilidad de dominar o de comprender los pro- blemas personales y sociales ligados a su desviación. Es recomendable privilegiar las ac-
ciones que sirvan básicamente de ayuda en detrimento de formas de control bu- rocratizadas que fomenten en el sujeto resistencias innecesarias Si lo que se pretende con la presen-
cia del Juez de vigilancia penitenciaria es hacer coincidir el concepto de aplicar la ley con el de hacer justicia, resulta cla- ro que la formación necesaria del nuevo funcionario involucra un amplio conoci- miento de las ciencias aplicadas al com- portamiento humano. La formación es- trictamente jurídica conlleva el riesgo de que ésta solución (el Juez de Vigilancia) se convierta en parte del problema, al no saber interpretar las manifestaciones clí- nicas del comportamiento delictivo La necesaria formación criminológi-
ca del Juez de Vigilancia puede permitir- le dar respuesta a las interrogantes que se desprenden de la revisión de un expe- diente clínico en lo referente a la capaci- dad delictiva de un sujeto o en su caso, a su probable reincidencia. La labor fundamental del Juez de Vi-
gilancia es que, una vez entrevistado y analizado el recluido, pueda emitir un dictamen que, a manera de programa de acciones, permita individualizar la san- ción conforme al procedimiento aproba- do y por tanto, determinar en coordina- ción con la Autoridad administrativa la naturaleza y alcances de la misma. Es necesario considerar que la pre-
sencia del Juez de vigilancia únicamente se puede justificar si se ajusta a la Po- lítica Criminal del Estado en la que la reinserción del infractor tenga el mismo peso que la prevención y la represión de los delitos. El concepto de reinserción social
plasmado en el actual artículo 18 cons- titucional se puede definir como la capa- cidad y la voluntad de vivir sin conflicto con la ley2
. Y es así porque se ha consi-
derado que, romper el paradigma peni- tenciario involucra la necesidad de dotar al sujeto de su atención de una serie de destrezas y competencias que le permi- tan desplegar un proceso de ajuste social y normativo que le facilite su autosus- tentabilidad económica y su libre desen- volvimiento en sociedad. Pero especial
PRISIONES 111
Foto: © Nuria Lagarde
Page 1 |
Page 2 |
Page 3 |
Page 4 |
Page 5 |
Page 6 |
Page 7 |
Page 8 |
Page 9 |
Page 10 |
Page 11 |
Page 12 |
Page 13 |
Page 14 |
Page 15 |
Page 16 |
Page 17 |
Page 18 |
Page 19 |
Page 20 |
Page 21 |
Page 22 |
Page 23 |
Page 24 |
Page 25 |
Page 26 |
Page 27 |
Page 28 |
Page 29 |
Page 30 |
Page 31 |
Page 32 |
Page 33 |
Page 34 |
Page 35 |
Page 36 |
Page 37 |
Page 38 |
Page 39 |
Page 40 |
Page 41 |
Page 42 |
Page 43 |
Page 44 |
Page 45 |
Page 46 |
Page 47 |
Page 48 |
Page 49 |
Page 50 |
Page 51 |
Page 52 |
Page 53 |
Page 54 |
Page 55 |
Page 56 |
Page 57 |
Page 58 |
Page 59 |
Page 60 |
Page 61 |
Page 62 |
Page 63 |
Page 64 |
Page 65 |
Page 66 |
Page 67 |
Page 68 |
Page 69 |
Page 70 |
Page 71 |
Page 72 |
Page 73 |
Page 74 |
Page 75 |
Page 76 |
Page 77 |
Page 78 |
Page 79 |
Page 80 |
Page 81 |
Page 82 |
Page 83 |
Page 84 |
Page 85 |
Page 86 |
Page 87 |
Page 88 |
Page 89 |
Page 90 |
Page 91 |
Page 92 |
Page 93 |
Page 94 |
Page 95 |
Page 96 |
Page 97 |
Page 98 |
Page 99 |
Page 100 |
Page 101 |
Page 102 |
Page 103 |
Page 104 |
Page 105 |
Page 106 |
Page 107 |
Page 108 |
Page 109 |
Page 110 |
Page 111 |
Page 112 |
Page 113 |
Page 114 |
Page 115 |
Page 116 |
Page 117 |
Page 118 |
Page 119 |
Page 120 |
Page 121 |
Page 122 |
Page 123 |
Page 124 |
Page 125 |
Page 126 |
Page 127 |
Page 128 |
Page 129 |
Page 130 |
Page 131 |
Page 132 |
Page 133 |
Page 134 |
Page 135 |
Page 136 |
Page 137 |
Page 138 |
Page 139 |
Page 140 |
Page 141 |
Page 142 |
Page 143 |
Page 144 |
Page 145 |
Page 146 |
Page 147 |
Page 148