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crupulosamente con las especificacio- nes de un servicio, sistema o proyecto, en lugar de “comprar los trenes que me recomendó mi compadre”, no tendría que haberse cerrado la línea 12 del me- tro, ni tendría que haberse intervenido la empresa de Oceanografía, ni tendrían por qué investigarse tantas irregularida- des… Pero no, no es así; por lo general, en


esos niveles de la vida política y em- presarial, el adicto a tomar lo que no es suyo y a sentirse más inteligente que los demás, no puede controlarse y va por todo… Es sabido que en los pasillos del bajo mundo de la política mexicana se rumoran de manera informal, los mon- tos de las rentas que un puesto público debe dejar…


LA PREVENCIÓN ES LA CLAVE


Si realmente queremos educar a las nuevas generaciones con verdaderos y claros valores de integridad, es induda- ble que debemos empezar por nosotros mismos, por analizar nuestras pautas de comportamiento y la manera en que educamos a nuestros hijos. No debemos dudar en pedir ayuda psicológica. Tene- mos que empezar por convencernos de que la integridad, el camino alejado de la transa, es el mejor camino individual y colectivo que podemos seguir. Debe- mos empeñarnos cada día en asegurar- nos de tomar las decisiones correctas, las mejores decisiones posibles desde el punto de vista ético y legal, y en estar seguros de que serán el mejor ejemplo para nuestros hijos. Debemos estar alertas para rechazar,


señalar, denunciar y salir a las calles a protestar, ante cualquier forma de co- rrupción e injusticia dentro de nuestro entorno familiar, escolar, laboral, social y político. Ningún programa de prevención


del acoso escolar será suficiente para erradicar la violencia en las aulas, si continúa habiendo padres y maestros resentidos que se burlan de niños, ado- lescentes y jóvenes sistemáticamente y que los agreden f ísica y/o psicológica- mente cada día. La tradición cultural de poner apo-


dos o sobrenombres a las personas, en función de sus características f ísicas, limitaciones y habilidades, que, con fre- cuencia, los medios de comunicación no tienen reservas en reproducir, es sin duda otra expresión de la necesidad del mexicano de burlarse de los demás para sentirse superior. La burla cotidiana inconsciente o de-


liberada y la violencia irracional en las pantallas son dos caras de una misma realidad que no podemos seguir acep- tando ni dentro, ni fuera de nuestras casas, ni en los canales de televisión que transmiten telenovelas y programas que vulneran la dignidad de las personas lla- mados “realitys”, ni en los cines, ni en las plataformas en las que se reproducen y descargan contenidos y películas Esta- dounidenses con un alto grado de vio- lencia. El día en que deje de haber padres,


maestros, funcionarios públicos y lí- deres sindicales y gandallas en México, que no respetan a los demás y que creen tener el derecho de tomar lo que no es suyo, sin duda ese día dejará de haber hijos, alumnos y ciudadanos agresivos y gandallas. Es hora de empezar por nosotros


mismos; sin embargo también es hora de aplicar la cero tolerancia a las transas de nuestros funcionarios públicos. Es urgente que nuestros aspirantes a


funcionarios públicos de los más altos niveles, presenten y aprueben evalua- ciones psicométricas, de integridad, de control de confianza y de detección de


drogas, antes de ser postulados para un cargo público. La cantidad de recursos que manejan y que pueden sustraer lo justifica. Trabajemos también en la pre- vención, es decir, en el perfil que deben cumplir los funcionarios públicos antes de que les demos la responsabilidad de ejercer el poder y manejar recursos, sin importar el partido al que pertenezcan. Sin duda hay importantes avances en las regulaciones del sector público, los me- canismos de transparencia, rendición de cuentas, auditorías e investigaciones dan cuenta de ello; sin embargo, sirven sobre todo para detectar irregularidades más que para prevenirlas. Por tanto, no podemos olvidar que la prevención es la clave, porque un funcionario público carente de integridad y de valores, al que no le importan los medios para in- crementar su fortuna personal, de todas formas va a tratar de encontrar la mane- ra de burlar los controles y en la medida de sus posibilidades lo va a intentar. La verdadera solución es negarles la opor- tunidad de robar. n


Para contactar al autor hágalo a través de: david.anguiano.asis@gmail.com


* Acerca del autor


- David Anguiano, CPP, cuenta con más de 20 años de experiencia en Seguridad Corporativa. Si desea conocer más acerca del autor, consulte su CV: seguridadenamerica.com.mx/colaborador.php


EL PROFESIONAL OPINA 119


Foto: © Endostock | Dreamstime.com


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