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Hace poco el señor Alcalde Mayor de


la ciudad de Bogotá lanzó una idea que, de mi gusto, es el absurdo más grande del mundo, queriendo imponer que los ex terroristas de las FARC, se convirtie- ran en militares. Si bien es cierto en esto todos pueden opinar, nada más nefasto sería aceptar tan curiosa propuesta. El problema de la búsqueda de la paz


es que ataca un negocio milenario y mi- llonario, como es el narcotráfico, que ha llevado al país a un nivel de violencia tal que ya hasta la intolerancia es un lugar común, al punto que se asesinan per- sonas por el color de una camiseta de- portiva o por traspasar unas supuestas barreras invisibles. Se ha publicado hace poco el índi-


ce global de paz que ubica a Colombia en la posición 150 entre 165 países. En este mismo reporte se muestra el com- portamiento de Sudamérica “donde puntúa ligeramente por encima de la media global, con las mayores mejoras procedentes de Argentina, Bolivia y Paraguay. En contraste, Uruguay, que mantiene su posición como país más pacífico de la región, ve su puntuación deteriorarse como resultado de un in- cremento en el número de policía y fuerzas de seguridad. Las tensiones internas destacan las


tendencias en los dos países de puntua- ción más baja, Colombia y Venezuela. Ligeramente en comparación con su puntuación de 2013 y se clasifica sólo ligeramente por debajo de la media glo- bal”, (tomado del resumen del índice de paz 2014 en español). Lo anterior demuestra que no por


estar en negociaciones de paz, se ha me- jorado en temas de violencia e insegu- ridad, hecho que preocupa desde la se- guridad privada, pues el desarrollo de la actividad no está claro frente a procesos de postconflicto.


NECESARIA LA EXISTENCIA DE UNA PROFESIÓN EN SEGURIDAD


Cada vez es más importante la prepara- ción del hombre de seguridad frente a este tipo de escenarios, la capacitación en temas de seguridad debería ser re- visada por el Ministerio de Educación para que la profesión de seguridad sea reconocida y las personas que labora- mos en esta área podamos garantizar servicios de calidad y no, simplemente, cumplir con instalar un servicio con hombres que en muchos casos escasa- mente saben leer y escribir, y que sólo pasan por una academia de seguridad, con unos cursos de capacitación regidos


por la Superintendencia de Seguridad y Vigilancia Privada, que no es el órgano rector de la educación en nuestro país, lo que hace que el nivel profesional de estos servicios se vea afectado. Mi inquietud se enfoca en saber qué


podría pasar con el personal que se des- moviliza y que obviamente podría lle- gar, de muchas maneras y por diversos mecanismos, a hacer parte del mercado laboral de la seguridad, muy grande por cierto y muy explotado también y, en gran medida, muy controlado en la teo- ría y muy poco controlado en la realidad Los profesionales de muchas carreras


tienen una base educativa alta pues son técnicos, tecnólogos y profesionales. Esta preparación no se ve en la base de la seguridad, esto es el vigilante, el supervi- sor y muchas veces los coordinadores.


PROPUESTA DE PROFESIONALIZACIÓN


Pero como no se trata de criticar sin proponer al menos una posible solu- ción al problema que se nos avizora en la seguridad, quiero manifestar que es importante que el Gobierno Nacional piense en este renglón de la economía, no sólo desde los números; sino tam- bién considerando la calidad de vida del hombre de seguridad. Cuando se mejore


la capacitación y se logre profesionalizar el servicio de seguridad, se blindará al sector con respecto a la selección y vin- culación de los futuros reinsertados a la sociedad pues estos tendrían que dedi- car más tiempo en prepararse y en de- mostrar que son aptos y que en efecto tienen la mentalidad necesaria para ha- cer parte de este mercado. El grave riesgo es que en la actuali-


dad, sólo se necesita realizar un curso de un número de horas y pagar cierta cantidad de dinero, lo cual no garantiza el buen servicio, el aprendizaje y la pro- fesionalización. Mi propuesta inicia con la creación


de un técnico laboral en seguridad que debería ser el inicio de vigilantes y su- pervisores para luego acceder a una tec- nología que les permita ser competitivos en los mercados globales y lograr con ello que se cambie la percepción de la seguridad como un trabajo de mano de obra no calificada, lo que es realmente un error. Hay muchas cosas para ver y hacer


frente a escenarios de paz como se viene viendo en Colombia. La reflexión está en poder cambiar la situación actual enfocándola hacia un camino lleno de esperanzas reales para el trabajo de se- guridad. n


* Acerca del autor


- Diofanor Rodríguez Lozano, CPP, PSP, es oficial de la Policía Nacional de Bogotá en excedencia. Si desea conocer más acerca del autor, consulte su CV: seguridadenamerica.com.mx/colaborador/php


SEGURIDAD PÚBLICA 107


Foto: © Zoom-zoom | Dreamstime.com


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