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a ARTÍCULO


facilidades para construir un discurso al- ternativo y mayoritario, aunque sea sólo al servirse del desgaste de su rival. Sin embargo, en estos momentos los


españoles no perciben un relato coherente en ninguna de sus dos fuerzas mayorita- rias, lo que abona el terreno para que otros actores lo ocupen. El Gobierno se aferra a la petición de paciencia a los ciudadanos; el PSOE vive en el desconcierto, manifes- tado en que en un plazo de tres meses ha pasado de pedir la dimisión del presidente del Gobierno a mostrar su apoyo para acor- dar un Pacto de Estado. Los minoritarios se frotan las manos ante semejante desgaste. Fruto de esa carencia de estrategia,


desconcertante para el ciudadano y, espe- cialmente, del empeoramiento de las con- diciones de vida de millones de españoles, el descontento social ha trasladado su foco de acción tradicional. Las formaciones po- líticas ya no son las únicas instituciones que vehiculan los anhelos y/o la indigna- ción ciudadana, sino que son los movi- mientos sociales, focalizados a través de iniciativas sobre problemas concretos, los que han incrementado su protagonismo en esa labor representativa o, al menos, de desahogo. Quizás quepa contemplar en este pun-


to la tesis introducida por el intelectual bri- tánico E. P Thompson por la cual cuando la gente se rebela, no lo hace como respuesta mecánica ante los agravios, sino sólo cuan- do dichos agravios se ven potenciados por un sentido de la injusticia. El cobro de indemnizaciones millona-


rias entre los responsables del fiasco de las cajas de ahorro frente al desahucio de fa- milias sin capacidad para afrontar sus deu- das como consecuencia de la demolición del castillo de naipes que representaba la economía española parece ajustarse a esta definición.


FRACTURA BIPARTIDISTA Como consecuencia de ello, partidos polí- ticos, especialmente los minoritarios, han virado su atención hacia estos movimien- tos, conscientes de que buena parte de su éxito electoral futuro pasará por bien inte- grarlos, bien convertirse en formaciones bandera de los mismos. La labor de contra- peso a la acción del Gobierno, por tanto, ha


EL GOBIERNO SE AFERRA A LA PETICIÓN DE PACIEN- CIA A LOS CIUDADANOS; EL PSOE VIVE EN EL DES- CONCIERTO, MANIFESTA- DO EN QUE EN UN PLAZO DE TRES MESES HA PASA- DO DE PEDIR LA DIMISIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO A MOSTRAR SU APOYO PARA ACORDAR UN PACTO DE ESTADO.


PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE ESPAÑA MARIANO RAJOY


virado hacia movimientos de base. En estas circunstancias, existen varias


características de los partidos menos re- presentativos que facilitan su adaptación y acercamiento a esos movimientos. En primer lugar, su menor peso institucio- nal. Formaciones como Izquierda Unida y Unión Progreso y Democracia, a las que las encuestas dan como principales beneficia- das de la crisis bipartidista, carecen de las megaestructuras internas de PP y PSOE y, también, de su representación territorial con lo que la adaptación y la coherencia interna es más sencilla de mantener. En segundo lugar, cuentan con una menor experiencia en labores de gestión, lo que evita el rechazo previo o su clasificación como parte del sistema, pues apenas pue- den atribuírsele medidas concretas. Y en el caso en que sí, como IU, algunas de ellas suelen coincidir con el núcleo ideológico de los movimientos que pretende captar. En realidad, no es la primera vez que


prosperan iniciativas sociales de estas ca- racterísticas en el sentido en que condi- cionan la acción de Gobierno. Durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, el PP entonces en la oposición estrechó lazos con las asociaciones críticas con el Ejecutivo socialista. Hasta el punto de apoyar de forma explícita diferentes movilizaciones contra políticas (aborto, matrimonio gay, lucha antiterrorista) del Ejecutivo.


El matiz, no obstante, se encuentra en


el contexto en el que nacen dichas asocia- ciones, en tanto que las que ahora cobran protagonismo en la actualidad política na-


cional son fruto del declive económico del mismo. En ese sentido, movimientos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca o Afectados por las Preferentes (un pro- ducto bancario cuya comercialización está ahora en los tribunales) se han convertido en esos actores capaces de articular un dis- curso coherente a ojos del ciudadano, par- tiendo de la denuncia de lo que entienden es una situación injusta en torno a un solo tema, el de los desahucios, por ejemplo. Ese cariz de sanción al poder político y la respuesta insatisfactoria que hasta el mo- mento se ha dado desde él, contribuyen a la causa de dichos movimientos.


CONVERSAR En todo caso, la relación de los partidos con los movimientos ciudadanos ha evi- denciado ya conflictos que dejan entrever


AL MARGEN DEL PARO (que supone el principal problema para un 80,7% de los encuestados), los españoles identifican como su segundo problema la corrupción política y el fraude (39,3%) y, en consecuencia, a la clase política y los partidos como su cuarta preocupación más acuciante (29,4%).


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Julio - Agosto 2013


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