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a ARTÍCULO


EN POLÍTICA Y EN DEMOCRACIA unas veces se ga- nan elecciones y otras se pierden. Yo trabajé mucho y perdí. Y después el presidente Obama me pidió ser su se- cretaria de Estado y dije sí. ¿Por qué dije sí? Porque ambos queremos a nuestro país


controlaban ambas cámaras siendo aban- donada la propuesta en 1994. Su bagaje y conocimiento en la toma de decisiones hacen de ella una persona que sabe pro- fundizar en las causas del problema, sin quedarse en la evidencia, lo que le lleva a superar los fracasos como oportunidades para iniciar nuevos enfoques y proyectos. Hillary mantiene una actitud positiva ante los cambios, es camaleónica por naturale- za, percibiéndolos como posibilidades de aprendizaje.


Camino de la Casa Blanca, siendo ya


candidato Bill Clinton, Hillary conoció la primera de tantas relaciones extramatri- moniales de su marido, como una cantante de salón de Arkansas, Gennifer Flowers. Y fue entonces donde, teniendo claro cuáles eran sus objetivos y prioridades, sabien- do cuál era su papel dentro del entrama- do de ser una primera Dama, conociendo sus puntos fuertes, analizando el entorno para aprovechar las oportunidades, y pre- ver los conflictos que pudieran ponerse en su camino hacia su objetivo, trasladó un mensaje claro y convincente “no soy mujer de quedarme en casa horneando galletas y tomando te”.


La experiencia en todo es un grado. Y


Hillary Rodham Clinton lo tuvo, y lo sigue teniendo claro, con respecto a la relación que mantiene con su marido Bill Clinton. Para ella, a pesar de sus debilidades, de sus infidelidades y a pesar de todo el bochor- no publico vivido ante el caso Lewinsky, estando ya como primera Dama en la Casa Blanca, aprendió a dar prioridad a sus pro- pias necesidades y dejó de dar preferencia a las necesidades de Bill Clinton. Dejó de desanimarse ante las dificultades, y aceptó el proceso de aprendizaje que lleva vivir el peor momento de su vida juntos, tal como lo relata en su libro “A woman in charce” “Por razones que él tendrá que explicar, vio- ló mi confianza, me hirió profundamente y él dio a sus enemigos algo real para explo- tar después de años de falsas acusaciones. Mis sentimientos personales y mis ideas políticas estaban en colisión. Como espo- sa, quería retorcerle el pescuezo. Pero no era solo mi esposo, también mi presidente, y pensé que, a pesar de todo, Bill dirigía el país y el mundo de una forma que yo seguía apoyando” Llegar a esta reflexión, a este auto- conocimiento y esta aceptación requiere


analizar cada uno de los sentimientos y conocer cómo afectan los cambios que ge- neramos desde dentro con respecto a las personas que nos rodean. Supone romper esquemas, romper creencias limitantes y así es como Hillary se liberó de muchas de las trabas puestas simplemente en su pro- pia mente por ese punto conservador que lleva desde su infancia y su educación. Ella tomó en serio competir por un escaño en el Senado por el Estado de Nueva York.


QUEDÓ DESCONTENTA de cómo la campaña de Richard Nixon retrató a Rockeffeller y de los mensajes racistas encubiertos que se dieron durante dicha convención, siendo este el desencadenante para abandonar definitivamente el Partido Republicano.


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Julio - Agosto 2013


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