This page contains a Flash digital edition of a book.
La Observación Electoral de la OEA:


La Observación Electoral de la OEA: Entre la Injerencia y la Irrelevancia


a relevancia e importancia de la observación electoral internacional se da por lo signifi cativo que son las elecciones para la democracia. Si bien se escucha con frecuencia que la democracia no es sólo elecciones, es imposible eludir el hecho de que sin elecciones no hay democracia. Con elecciones nacen, se renuevan y se fortalecen las democracias.


siempre bien organizadas, transparentes, justas, libres, pacífi cas, imparciales, ajustadas a la ley,


competitivas, y últimamente deben refl ejar genuinamente la voluntad del electorado; o sea, deben ser válidas. No obstante, hoy día, es menester refl exionar crítica y constructivamente sobre el papel de las Misiones de Observación Electoral de la Organización de los Estados Americanos (MOEs/OEA), dado que algunos Estados miembros que siempre las han solicitado, recientemente han dejado de hacerlo. Por: Rubén M. Perina


El Compromiso y el mandato de los Estados Las MOEs fueron el primer instrumento aprobado en 1989 por todos los Estados miembros de la OEA para promover la democracia representativa en el Hemis- ferio. Las mismas luego pasaron a ser parte esencial de un consenso y compromiso de ejercer, defender y fortalecer colectivamente, los valores, principios y prácticas democráticas -- consagrados en 2001 en la Carta Democrática Interamericana (CDI). Una MOE se realiza sólo por invitación del gobierno interesado, y en los últimos 20 años, se han realizado unas 150 MOEs, en la mayoría de los países miem- bros, lo que indica la confi anza en su labor. Sin embargo, últimamente los gobiernos de Vene- zuela y Nicaragua han descartado las observacio- nes internacionales, alegando “intervencionismo” en asuntos internos, y sustituyéndolas por misiones de “acompañamiento” de observadores internacio- nales, invitados por las autoridades electorales, con gastos pagos. Pero estos carecen de independencia o libertad para evaluar el proceso electoral, no pue- den hacer declaraciones públicas y deben mantener en confi dencialidad sus opiniones o informes a la autoridad electoral. Esta versión desnaturaliza la ob- servación internacional y nadie cree en ella. Alegar que las MOEs representan una injerencia en los asuntos internos no tiene sentido, puesto que todos los Estados miembros acordaron voluntaria- mente su creación y validez como mecanismo para la promoción de la democracia. O sea, no se entien- de este incumplimiento del compromiso con la CDI/


45 Campaigns&Elections Noviembre 2010


OEA y el rechazo a la observación internacional, al menos que se quieran ocultar al mundo conductas que contravienen valores y prácticas democráticas, o no se tenga la confi anza y seguridad sufi ciente para recibir críticas y recomendaciones, como las que hicieron la Misión de la OEA y de la Unión Euro- pea luego de las elecciones legislativas de 2005 en Venezuela. La intolerancia y la prepotencia también podrían ser motivos de la oposición a las MOEs. La no invitación deja esta impresión negativa. Por otro lado, gobiernos como los de Colombia, Cos- ta Rica y Paraguay, entre otros, invitan regularmente a la observación internacional y han sabido recono- cer irregularidades identifi cadas en los informes de las MOEs de OEA, así como han aceptado sus reco- mendaciones y hasta han pedido asistencia técnica para fortalecer la institucionalidad electoral. “El que no la debe no la teme.” Cabe destacar que el mandato concedido a la OEA para observar elecciones no es un mandato para interferir o intervenir en los asuntos internos de los Estados miem- bros, sino para colaborar en sus propios esfuerzos por fortalecer y consolidar sus procesos electorales demo- cráticos. Los criterios estándares, objetivos y prácticas de observación electoral utilizados no son un misterio ni un secreto. De hecho, fi guran en los acuerdos ofi cia- les sobre Observación Electoral que se subscribe con el ente electoral nacional. Esencialmente, una MOE observa el comportamiento de todos los protagonistas del proceso electoral, así como su organización y administración por parte de las autoridades electorales, y constata su correspondencia


Pero las elecciones deben ser


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58