Entre la aceptación y el desencanto
El escenario planteado por el cuerpo policial mostraba la indignación de funcionarios públicos, cuya profesión de por sí es sacrifi cada, aparentemente perjudicados por un recorte de sus benefi cios económicos a causa de la aprobación de la nueva Ley de Servicio Público. La medida refl ejaba su inconformidad, por ello decidieron abandonar su obligación constitucional de mantener el orden y la seguridad interna del país causando el caos.
sus hijos y que explicaba desde su perspectiva, el contexto de
las reformas que no querían ser acatadas. Estas actitudes que permitieron marcar la cancha a cada uno de
sus actores, resultaron peligrosas y audaces ante los ojos del mun- do, aunque el Presidente y el cuerpo policial sigan afi rmando que ninguna actuación tuvo planifi cación anterior. Lo cierto es que la protesta tuvo un giro inesperado con la presencia y la actuación del Presidente Correa en el Regimiento Quito, el cuartel policial respon- sable de la seguridad ciudadana de la capital ecuatoriana. La pro- testa policial, tal como lo recogieron los medios de comunicación, fue agresiva contra el Primer Mandatario; pero también fue violenta con la población, más de un testimonio e imágenes de los noticieros de televisión han circulado sobre los ataques a transeúntes molestos por al abandono policial que los dejó a merced de la delincuencia. Este cambio de escenario merece un análisis sobre el mensaje
enviado y la forma en que se manejó la crisis por parte del Gobierno. De una inusual protesta pública se generó la noticia de desestabiliza- ción y posible derrocamiento del presidente Correa, que fue escucha- da rápidamente a nivel mundial, ante lo cual fue expedita y unánime la voz de apoyo internacional que respaldó al Gobierno del Ecuador. El mensaje ofi cial de un intento de derrocamiento, transmitido
a través de las fuentes de información del gobierno ecuatoriano, fue claro, oportuno y efectivo al conseguir que alrededor del mun- do se pudiera posicionar la cuestionable idea de que en Ecuador se atentaba con un presidente elegido en las urnas. En contraste, los medios de comunicación locales, que por motivo del estado de ex- cepción decretado por el propio Presidente, no pudieron transmitir su versión de los hechos, pues la medida tomada por el gobierno les obligaba a formar parte de una cadena nacional de televisión y radio “ininterrumpida”. La cadena se rompió a las 20:00, la hora es- telar de los noticieros de televisión, aproximadamente 30 minutos antes de que empezara el rescate del Presidente de la República, del Hospital de la Policía Nacional donde había permanecido. Una vez que las diversas fuentes informativas transmitían las imágenes del enfrentamiento entre policías y militares, y entre po- licías y ciudadanos, no cabía duda del evidente peligro que se vivía en la capital del Ecuador. Este mensaje, que acompañado de imáge- nes crudas y reales de lo que sucedió después, permitió al Gobierno
39 Campaigns&Elections Noviembre 2010
Ecuatoriano reforzar el mensaje transmitido desde la mañana y generar simpatía internacional basada en el repudio universal por los golpes de estado y la necesi- dad de la lucha por la democracia. Todavía existen muchas versiones de lo que suce-
dió mientras el Presidente permaneció interno en el hospital. Para muchos, siguió gobernando, para otros se encontraba secuestrado. Así mismo, existen diver- sas historias y repudio por la falta de información de esas horas, que lo que generó fue incertidumbre. Toda crisis es una oportunidad para resurgir y no
hay mejor elemento para un gobierno que sobrevivir a una, que transmitir el mensaje de resistencia ante un intento de derrocamiento. La oportunidad de ajustar tuercas y de emprender
una renovación interna es el reto del gobierno ecuato- riano. Pero por sobre todo está el de encontrar nuevos puentes de acercamiento que permitan superar la pola- rización de visiones que se encuentran entre la acepta- ción y el desencanto del Presidente Correa y su equipo. El escenario del gobierno, a primera vista, resulta
prometedor porque es una oportunidad para resur- gir y generar mayor apoyo, no obstante, todavía no se escucha un mensaje uniforme que permita que los ecuatorianos hagan eco de este deseo. Sin embargo, todavía hay sensaciones sueltas y muchos desencantos que no permiten obtener un tono unánime, inclusive dentro del mismo gobierno. No olvidemos que la Revolución Ciudadana –el pro- yecto político del Presidente Correa- está sufriendo un debilitamiento. Antes de la crisis del 30 de sep- tiembre se hablaba ya de una posible muerte cruzada que llevaría a nuevas elecciones generales para elegir a los integrantes de la Asamblea y a un Presidente. Por tanto, el benefi cio político de la crisis todavía
está por verse, pero el momento resulta oportuno para la reconstrucción, la superación de las debilida- des y el consenso.
Page 1 |
Page 2 |
Page 3 |
Page 4 |
Page 5 |
Page 6 |
Page 7 |
Page 8 |
Page 9 |
Page 10 |
Page 11 |
Page 12 |
Page 13 |
Page 14 |
Page 15 |
Page 16 |
Page 17 |
Page 18 |
Page 19 |
Page 20 |
Page 21 |
Page 22 |
Page 23 |
Page 24 |
Page 25 |
Page 26 |
Page 27 |
Page 28 |
Page 29 |
Page 30 |
Page 31 |
Page 32 |
Page 33 |
Page 34 |
Page 35 |
Page 36 |
Page 37 |
Page 38 |
Page 39 |
Page 40 |
Page 41 |
Page 42 |
Page 43 |
Page 44 |
Page 45 |
Page 46 |
Page 47 |
Page 48 |
Page 49 |
Page 50 |
Page 51 |
Page 52 |
Page 53 |
Page 54 |
Page 55 |
Page 56 |
Page 57 |
Page 58