Ensayo sobre las Encuestas del Siglo XXI
Es entonces cuando la Ciencia Estadística nos
ofrece, a condición ineludible de que la muestra sea aleatoria, resultados de la forma siguiente: La proporción de niños sin la vacuna se estima en
20%, con un margen de error al 95% de confi anza de 3%. ¿Qué signifi ca el anterior embrollo?: Que ante la in-
certidumbre nunca tendremos la absoluta certeza so- bre cuál es la proporción verdadera que deseamos co- nocer, pero que tenemos una confi anza elevada en que esa proporción deberá ser un valor entre 17% y 23%, que son los valores resultantes al restar y luego sumar a la estimación de 20% el margen de error de 3%. Esto es lo que puede ofrecer la Ciencia Estadísti-
ca, y en este caso las encuestas, ante la incertidum- bre. Esperar más es pedirle peras al olmo, pero ade- más nadie ofrece más que esto, sin mentir. Es aquí donde surgen la mayor cantidad de con-
fusiones, porque si alguien tiene la expectativa de que los valores que arroja un trabajo estadístico sean siempre de la naturaleza de los censos, entonces ge- nerará la convicción de que el porcentaje de niños sin la cobertura de la vacuna sea exactamente 20%. Si de algún modo se comprueba que el valor exacto es 22%, pensará equivocadamente que la estadística miente.
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ENCUESTAS Y VALORES DE VERDAD
La condición antes descrita respecto de la credibili- dad de las encuestas, le da sentido a la interrogan- te respecto de qué es verdad y qué es falso en este contexto metodológico. A decir verdad hay varios aspectos de las encuestas sobre los cuales es impor- tante saber si lo que comúnmente se considera como verdadero efectivamente lo es, o si estamos en uno de los mitos y fantasías derivados de la ignorancia. Los aspectos que pensamos vale la pena consi-
derar, son los siguientes: 1. ¿Tiene la Estadística algún sustento científi co? 2. ¿Cuando se aplica la estadística, lo que resulta es verdadero? a) Sobre las estimaciones b) Sobre la opinión pública respecto de personas c) Sobre las conductas futuras.
¿Tiene la Estadística algún sustento científi co? La Estadística tiene un sustento matemático sóli- do y absolutamente válido como lo tiene cualquier
otra rama de la matemática. A este cuerpo de ideas se le conoce como Estadística Matemática, siendo la Probabilidad una de las ramas de la matemática que juegan en este contexto un papel fundamental, sin ser la única. Prácticamente todas las ramas de la matemática apoyan en la sustentación teórica de la Ciencia Estadística. Cuando se realizan aplicaciones de la estadística, ¿lo que resulta es verdadero? a) Sobre las estimaciones Las estimaciones rara vez son exactamente iguales a los valores reales. Son sólo aproximaciones. Esta ex- pectativa generada por la experiencia con los censos genera decepciones. b) Sobre la opinión pública respecto de personajes. Los resultados de encuestas frecuentemente tienen que ver con la imagen pública de personas, y al con- trastar esa imagen pública con otros elementos de juicio, se genera también desconfi anza. Al respecto debemos resaltar que las encuestas
evalúan percepciones, no realidades. Es común observar imágenes públicas muy des-
gastadas, que no corresponden a la calidad moral elevada de las personas evaluadas, y es común tam- bién observar lo opuesto. Sin embargo es importante destacar que en el
ámbito público tiene una importancia capital la ima- gen pública. Por ello en esos contextos se escucha con frecuencia la siguiente frase: percepción es realidad. Es claro que estamos aquí ante un juego de pala-
bras que también genera confusiones. c) Sobre las conductas futuras de las poblaciones encuestadas. Las más de las veces las suspicacias respecto de
las encuestas surgen del contraste entre las predic- ciones sobre procesos electorales y los resultados fi nales. Aquí es importante señalar que es cada vez más común observar que fallen las predicciones de encuestas, y que en los tiempos recientes se ha pre- sentado el fenómeno de que fallen todas las encues- tas. El caso más reciente acaba de ocurrir en Brasil. Esto ha generado mucha desconfi anza en las en-
cuestas, y es tan crucial el tema que hemos dejado el siguiente punto para abordarlo con mayor detalle. Por lo pronto sólo precisamos que es ésta una forma equivocada de juzgar el trabajo de un encuestador. Ni una encuesta que falla en sus predicciones es
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