noviembre 2009 y febrero de 2010. Las encuestas fueron anónimas; el encues- tado no sabía que Ernst & Young era la empresa que patrocinaba el esfuerzo de recopilación de información. Los prin- cipales puestos de los directivos que participaron en la encuesta se situaron en las áreas de Finanzas, Auditoría In- terna y Legal.
RECOMEDACIONES AL EMPRESARIO
· Percibir el fraude como lo que es: un riesgo y una amenaza para el negocio.
· Educar y conscientizar a los emplea- dos (la primera línea de defensa) en lo que es el fraude, cómo afecta a todos en la empresa y cómo deben reportar situaciones sospechosas.
· Determinar los distintos fraudes a los que está expuesta la empresa por sus características y por su entorno llevando a cabo una evaluación de riesgos de fraude.
· Establecer un Código de Ética, una política Anti-fraude formal, un sis- tema de monitoreo de “focos rojos”, un mecanismo de reporte anónimo y confidencial y deben establecer pro- tocolos de investigación.
· Comprender los factores por los cua- les se suscitan los fraudes: oportuni- dad, presión, racionalización y capa- cidad –el “Diamante del Fraude”.
VEA AL FRAUDE DESDE UNA ÓPTICA MÚLTIPLE
· Cultura: De qué manera los valores de la empresa, sus comportamientos, las presiones que enfrentan los emplea- dos y oportunidades reales y percibi- das contribuyen a que se incremente la incidencia de fraudes en la empresa.
· Cobertura de riesgos de fraude: Exa- minar los riesgos de fraude, los contro- les relacionados y los niveles de cober- tura en las distintas divisiones o áreas.
En las
épocas de crisis, vale la pena estar par- ticularmente alerta porque la incidencia del fraude tien- de a incremen- tarse
· Esquemas de fraude: Identificar y monitorear indicadores de fraude aplicando el conocimiento de los dis- tintos esquemas y modalidades que existen y su forma de encubrirlos.
· Planeación: Establecer planes de con- tingencia ante un fraude y formular protocolos de investigación.
CONCLUSIONES
La cultura ética y el combate realmen- te exitoso contra el fraude no se logra llevando a cabo investigaciones. En ese
sentido, las medidas de prevención que puede adoptar una empresa no son ni necesariamente costosas, ni complica- das y siempre será menos onerosa una inversión en prevención, que el costo de reaccionar ante una problemática de un fraude ya consumado. Hay que regresar a lo básico: la mayo-
ría de los fraudes se suscitan por contro- les internos que fueron violados. En las épocas de crisis, vale la pena
estar particularmente alerta porque la incidencia del fraude tiende a incre- mentarse. El sentido común es el recur- so más valioso: hay que tener cuidado con las cosas que parecen “demasiado buenas para ser verdad”. Por otra parte es necesaria la concientización como herramienta clave en la detección, pues hay que tener siempre presente que la prevención y la detección del fraude in- terno es responsabilidad de todos. Por último no olvide que la ocurrencia
de un fraude en la empresa es cuestión de tiempo y no de probabilidad, aseguró Ernst & Young, ya que está comprobado que, si se combinan los elementos de presión, opor- tunidad, racionalización y capacidad, no hay sistema de control interno que impida que un empleado cometa este ilícito. n
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