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“No estoy de acuerdo con la improvisación porque siempre he sido de la escuela contraria (...) Apoyo la formación por sobre todas las cosas, porque ese es el suelo real de un artista.”
un aprendizaje que también me ha dejado la televisión: cómo lidiar con eso. El personaje que estoy haciendo actual-
mente es muy interesante, porque es el más diferente a mí que he interpretado. Le he tenido un poco de miedo porque no deseo caer en la payasada, sino que quiero que sea un personaje real. Al principio me costó cambiar físicamente, en especial con la ves- timenta: soy una persona más reservada, más recatada, y Shirley usa cosas cortas, pantalones muy pegados. Su maquillaje es exagerado y lleva la boca muy roja, al igual que las uñas. Yo nunca las había usado de color. Debo confesar que, de mis experien- cias actorales, esta ha sido una de las más importantes. Me ha obligado a irme a otro lado de mí que no había explorado. Hacer un personaje de comedia es un asunto dife- rente, porque la comedia se hace desde la verdad. Desde que lo estudio ha sido así, pero llevarlo a cabo es otro asunto. Ha resultado ser una catarsis eso de jugar a ser quien no eres realmente, vestirte y disfra-
22 | | Diciembre 2010
zarte, pasarte un switch y que camines dife- rente, hables diferente y te manejes diferen- te. Es una experiencia muy chévere y linda. En la calle, el público venezolano agradece que lo hagan reír. La gente adora a los per- sonajes que les roban sonrisas.
-Tu personaje de “la popular Shirley” tiene hasta una cuenta en Twitter (@ PopularShirley) que congrega más de 12.000 seguidores. ¿Cuál es el secreto para ganar la simpatía de la gente con un rol tan opuesto a ti? -Tengo un alter ego por allí caminando
todo el día. La idea de abrirle una cuenta en Twitter se me ocurrió desde el principio de la novela, porque si Shirley lo que quiere es ser famosa, tiene que estar pegadísima en las redes sociales, averiguando la vida de todo el mundo y siguiendo a misses, actores y cantantes. Yo me estaba iniciando en eso y decidí experimentar. De hecho, se lo comen- té a Leonardo (Padrón) y él pensó que sería maravilloso, pues se acabaría la novela y los
personajes seguirían caminando por allí, se tomarían un café, se sacarían una foto en Sabana Grande. Manejar esa cuenta se convirtió en mi hobby fuera de lo que es la televisión y refuerza mucho al personaje. Se me ocurren ideas muy divertidas que escri- bo allí y aderezan un poquito lo que ya vie- ron. Me preguntan si realmente soy Shirley o si soy la actriz, entonces juego a que sigan a las dos para que entiendan que somos dos personas diferentes. Es importante que sepan que soy yo quien manejo su cuenta, porque si no hay una desilusión tremenda. A la hora de la novela es cuando más tuiteo. Y mientras ocurren las cosas, yo voy comen- tando: “oye, qué chimbo lo que me pasó”, y la gente responde “ay sí, pobrecita”. Trato de contestar a casi todo el mundo cuando me escribe, es una locura. Fue un experimen- to y terminó siendo una cosa muy chéve- re, porque se creó un personaje interacti- vo. Si tienes conexión directa con el públi- co, es más fácil saber si lo estás haciendo bien, si vas por buen camino, qué es lo que le gusta a la gente. Si gano más seguidores, es porque algo ocurrió en el capítulo que era bueno, y como actriz me gusta saberlo.
-¿Has encontrado a mucha gente como Shirley en este medio? -Sí… no sé si en el medio, pero en la
vida he conocido a muchas “Shirleys”. Me doy cuenta en el Twitter. Hay muchachas que me dicen “eres igualita a mí”, y yo digo “wow, con qué desparpajo lo dicen” (risas). Muchas se sienten muy identificadas con el personaje y están orgullosas de eso. Me escriben siempre diciéndome que conocen a un personaje que se parece mucho a Shir- ley, que habla mal o que siempre ha querido ser famosa. Me pasa mucho en el canal con las muchachas que van de público a Sába- do Sensacional, ellas se vuelven locas cuan- do me ven. Sienten que hay un espejo allí. Es un personaje que realmente refleja una parte de esta sociedad, de este país. Está muy bien dibujado. No va de adentro para afuera, sino de afuera para adentro. Va de su outfit y su manera de caminar hacia su inte-
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