la última vez que...
Por Yesmín Sánchez
Se ha dado a conocer a través de su orquesta El Guajeo. Este músico
percusionista venezolano, con amplia experiencia en llevar a otra escala los
ritmos de salsa y jazz a través de la técnica del vibráfono, marcó un hito en mayo de 2004 al presentarse junta al legendario pianista neoyorquino Larry Harlow en un
concierto antológico que colmó la Concha Acústica de Bello Monte. Considerado “el quinto elemento” de la agrupación
Ensamble Gurrufío, Naranjo graba junto a ellos el disco Cancionero Infantil Venezolano (2006). Su más reciente CD, En la vía
(Cacao Música, 2010), es un trabajo que lo muestra como artista integral. Se trata de un disco que refleja equilibrio y gusto
Alfredo Naranjo
Hizo una locura Hace poco, estando en Filadelfia, salí de
paseo y llegué hasta el Museo de Arte de esa ciudad. Allí me percaté de que esas eran las escaleras donde grabaron la escena famosa de la película Rocky. No sé qué me pasó, pero sentí un impulso y corrí con mucha poten- cia por las escaleras… Cuando llegué arriba, salté y levanté mis brazos cual Stallone en esa película. Luego, en la noche, minutos antes de tocar, no aguantaba el dolor de mis músculos.
Se enamoró El amor para mí es como una vocación. A
muchas personas, Dios les otorga la vocación de ser buena gente, buenos padres, buenos compañeros. Y esto se traduce en salud, en disposición constructiva para vivir y amar. La gente así es la que logra sentimientos grandes y sinceros de amor. Lo contrario es lo que tiene al mundo quebrantado.
Pagó una multa Soy cuidadoso, pero es difícil tener un
comportamiento obediente y respetuoso de las leyes en una ciudad donde impera la anar- quía y la desconsideración… Pero todos los días trato de ser buen ciudadano.
Lloró en el cine Hay excelentes películas e historias que
conmueven a cualquiera. Por ejemplo, la pelí- cula Hermano o la que cuenta la historia de
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José Antonio Delgado, el venezolano que murió en una montaña en Paquistán.
Rezó Creo profundamente en Dios y en su
gracia. Por eso, le agradezco, le agradezco ¡y mil veces más… le agradezco!
Leyó un libro Leo un libro a la vez. Me cautivó mucho
el que escribió el cantautor argentino Facun- do Cabral, El amor te acerca a todo, con anéc- dotas de su vida.
Compró un CD Compro discos casi semanalmente por-
que es mi hobby y porque tengo un programa de radio. Me gusta la buena música y eso abar- ca un amplísimo rango de géneros y músicos.
Tuvo ganas de huir Muchas veces he tenido ganas de huir, lo
confieso. Le huyo a la gente envidiosa que, por lo general, siempre tiene intenciones muy oscuras hacia sus víctimas o sus esco- gidos. He desarrollado un buen olfato para este tipo de seres… y huyo de ellos.
Quiso ser otra persona Me gusta ser quien soy, con todo lo que
eso incluye. Profesionalmente, soy músico y me encanta lo que hago. Creo que seremos libres y tendremos felicidad cuando enten-
por lo alcanzado, un trabajo que compila “el gran soundtrack de su vida”, como él afirma, y en donde vibran la música, la energía y el buen espíritu. En esta edición, Naranjo cuenta cuándo fue la última vez que…
damos que, por todas las cosas hermosas y admiradas de la vida, siempre hay un pre- cio que pagar: trabajo, esfuerzo y sacrificios, entre otras.
Tuvo miedo Sí, por supuesto. Hay ciertas cosas que
me generan temor. Recuerdo a mi hijo Adrián Eloy reírse y burlarse de mí por mi miedo a algunos perros y a mi padre decir que yo fui un “niño miedoso muy valiente”.
Lloró de alegría La alegría me hace llorar, saltar, agradecer
y me reafirma en la seguridad de lograr mis metas y mis sueños. La música me hace llorar de alegría pura.
Se quedó sin dinero Lo que me ha pasado es que he visto
grandes conciertos en grandes salas del mundo, he comido en maravillosos restauran- tes, he caminado por los Campos Elíseos, por las calles de Amsterdam; he conocido Bogotá, he bailado hasta el amanecer en el Viejo San Juan… He visto a los Yankees y a los Chicago Bulls, me he reído en el Paseo de la Fama de Hollywood, he visto los corales más bellos junto a mi hijo en Bonaire (una de las islas más hermosas del Caribe), he degustado champa- ña a miles de pies de altura en un Airbus, he conocido mi país... todo, todo, todo eso y más, pero siempre “tengo mi real y medio”.
www.revistasaladeespera.com
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