Pero esta tragedia carcelaria es sola-
mente una más en la larga lista de in- cidentes similares en varias partes del mundo. Uno de los más tristemente recordados ocurrió en Ohio, Estados Unidos, el 21 de abril de 1930, en un si- niestro en el que murieron 322 reclusos. Se dice que el desastre ocurrió por
una vela que estaba cerca de unas telas mojadas con gasolina que fueron deja- das en un techo. El incendio se detectó cuando los reos ya estaban encerrados en sus celdas para pasar la noche. El 17 de mayo de 2004, fallecieron
107 internos y 26 más resultaron heridos en un incendio registrado en el presidio de San Pedro Sula, Honduras. Fuentes oficiales atribuyeron el fuego a un cor- tocircuito. En un incendio en la prisión de Hi-
guey, en Santo Domingo, República Dominicana, que se produjo tras un enfrentamiento entre bandas rivales de presos el 7 de marzo de 2005, 135 perso- nas perdieron la vida.
ALGUNAS ESTADÍSTICAS DE INTERÉS
Estados Unidos tiene la mayor pobla- ción carcelaria del mundo, con 2.3 mi- llones de personas (hasta finales del 2009) y una tasa de encarcelamiento de 743 personas por cada 100 mil habitan- tes. América Latina tiene una población carcelaria estimada en 1.2 millones de personas y una tasa de encarcelamiento de 200 personas por cada 100 mil habi- tantes. Esto quiere decir que un prisionero
en Latinoamérica tiene una probabili- dad de morir en un incendio de 125 ve- ces mayor que un reo en una cárcel en los Estados Unidos. La ocupación en Centros de Readap-
tación Social maneja la misma filosofía de seguridad humana y protección con- tra incendios que los hospitales; es decir, el concepto de “defender en el lugar”. En una prisión, los ocupantes son incapaces
de preservar su vida y su integridad f ísi- ca durante un incendio, no por razones médicas como en un hospital, sino por restricciones de seguridad que previe- nen el movimiento libre y el acceso ha- cia las áreas circundantes. Los incidentes descritos anterior-
mente no son las únicas amenazas para cárceles y prisiones. Existen otros facto- res inherentes como son instalaciones sobrepobladas, personal operativo insu- ficiente, presupuestos limitados y hasta situaciones volátiles que pueden estallar repentinamente, como motines y peleas multitudinarias. Un Plan de Manejo de Emergencias
para instalaciones correccionales no es un trabajo sencillo, pero sin duda, debe elaborarse con los puntos básicos para atender y cumplir con los Derechos Hu- manos de sus pobladores.
PLAN DE EVACUACIÓN EN PRISIONES
- Estimar y asegurar el personal operativo necesario y su equipamiento para coordinar una evacuación segura, es- pecialmente en condiciones de extrema adversidad.
- Desarrollar programas de coordinación y ayuda mutua con otros centros penitenciarios, fuerzas del orden y cuerpos de rescate y salvamento. La comunicación efec- tiva con la Cruz Roja, Cuerpo de Bomberos, Ejército y Policías especializadas, es vital.
- Diseñar planes de continuidad con el personal operativo para asegurar la permanencia y custodia durante la fase de salida, transportación, permanencia en sitios alternos previamente seleccionados y retorno.
- Transportación suficiente y segura con rutas previamen- te definidas y monitoreadas y apoyo adicional en caso de contingencias, por ejemplo, fallas mecánicas.
- Comunicación móvil efectiva y permanente. - Procedimientos continuos y eficientes de segregación y conteo de reos.
- Una estrategia apropiada de comunicación a los medios y a los familiares de los internos y del personal asignado a la custodia.
- Diseñar y realizar simulacros, al menos de escritorio, para la evacuación, rescate y atención médica en caso de desastres.
CONSIDERACIONES DE SEGURIDAD EN EL DISEÑO Y OPERACIÓN DE PRISIONES
Es necesario cumplir el código de Pro- tección a la vida humana 101 (Life Sate- fy Code, de la National Fire Protection Association, NFPA), así como los códi- gos propios para prevención y protec- ción contra incendios. Instalar sistemas de detección, monitoreo y supresión de incendios, complementado con CCTV para garantizar una respuesta oportuna y considerar áreas de salvamento, espe- cialmente en zonas altas, para el aloja- miento temporal de la población carce- laria, en casos de inundación. Cada vez que se anuncia la construc-
ción de una nueva prisión, ahora deno- minadas de Alta Seguridad, se remarca que han sido diseñadas con normas de construcción correctas para alojamien- to apropiado, servicios, educación, tra- bajo y actividades de integración fami- liar y espiritual de los internos, pero se han desarrollado planes de emergencia enfocados a proteger la vida humana y evitar tragedias. n
Referencias:
- Robbins, Ira P. Lessons from Hurricane Katrina: Prison Emergency Preparedness as a Constitutional Imperative, American University Washington College of Law.
- Case Studies on Jail Evacuations during a Natural Disaster: Iowa’s 2008 Flooding. Major James A. Murphy. Plymouth County Sheriff´s Department. Plymouth, Massachusetts.
- Moncada A. Jaime. “Los más olvidados. Los encarcelados”. Journal NFPA Latinoamericano.
- Si hubiera un incendio en una cárcel española, ¿cuál sería la respuesta correcta?, The Lost Dreamer Blog
* Acerca del autor
- Eduardo Jiménez Granados es global security mánager en Latinoamérica de Procter & Gamble. Si desea conocer más acerca del autor, consulte su CV en:
seguridadenamerica.com.mx/colaborador
CONTRA INCENDIOS 63
Foto: © Glenn Nagel |
Dreamstime.com
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