67 67 3 La siguiente aguja la colocamos a mitad
de distancia entre el olécranon y la cresta epicondilar y en dirección cráneo-disto- lateral; si entramos en la articulación va a salir líquido a presión. En esta aguja, que posteriormente será el portal de drenaje, ponemos el equipo infusor que tenemos en el bote de Ringer con bolsa de presión, lo que nos permite mantener la distensión adecuada de la cápsula articular mientras introducimos el artroscopio. Este paso lo considero importante para evitar lesiones iatrogénicas, ya que el artroscopio va a ser introducido a ciegas en la articulación. La presión de los fluidos la conseguimos me- diante bolsa de presión, manteniendo el manómetro entre 120-140 mm Hg mien- tras procedemos a la introducción del ar- troscopio, y se bajan a 70-80 mm Hg pos- teriormente. Si tenemos sangrado durante el procedimiento, cosa poco habitual, po- demos añadir 1 ml de adrenalina 1:1.000 por cada 3 l de fluido.
4 5 El siguiente paso sería la apertura del
puerto para el artroscopio, lo que hacemos con un bisturí del número 11 que introdu- cimos paralelo y rozando a la aguja que introdujimos en el primer paso. A través de este portal introducimos la vaina del artros- copio con el obturador romo, que se sus- tituye posteriormente por la óptica con la cámara y el cable de luz colocados. En este momento cambiamos el infusor del portal de drenaje hasta la vaina de artroscopia.
Procedemos a hacer una exploración
completa de la articulación, haciendo siem- pre el mismo recorrido de manera sistemá- tica, exploramos el ancóneo, ambas crestas epicondilares, la incisura cubital completa, la cabeza del radio, los cóndilos lateral y medial y el coronoides lateral y medial.
Al terminar la intervención podemos infiltrar bupivacaína,
fentanilo o una mezcla, aunque no suele ser necesario, ya que
al ser mínimamente invasiva el dolor posoperatorio es muy leve y controlable con AINE vía sistémica.
6 El último paso es la apertura del portal
de trabajo. Para ello ponemos una aguja craneal al portal de artroscopia, entre 0,5 y 1 cm, intentando imaginarnos un triángulo en cuyo vértice distal deben confluir tanto la punta del artroscopio como la punta de la aguja. Ésta, por lo tanto, entra en la ar- ticulación bajo visión artroscópica, en ese momento abrimos el portal con un bisturí del 11 que introducimos paralelo y rozando la aguja, que nos sirve de guía. Este portal sirve tanto para introducir un palpador, que nos ayuda a explorar la articulación, como para introducir posteriormente instrumentos de trabajo manuales o motorizados o un bis- turí eléctrico, puntas de radiofrecuencia, etc.
7 Al terminar la intervención podemos in-
filtrar bupivacaína, fentanilo o una mezcla de ambos como medida analgésica, aun- que no suele ser necesario, ya que al ser una técnica mínimamente invasiva el do- lor posoperatorio es muy leve y fácilmente controlable con AINE vía sistémica.
Diagnóstico y tratamiento mediante artroscopia
La displasia de codo (DC) es una “en-
fermedad poligénica, hereditaria y del de- sarrollo que resulta en una incisura cubital anómala creando una incongruencia con
151
la tróclea humeral”. Bajo el concepto de displasia de codo, se incluyen varias pato- logías, como son la “no unión del proceso anconeo” (NUPA), “fragmentación del pro- ceso coronoides” (FPC), “osteocondritis disecante del cóndilo humeral” (OCD), y la “incongruencia de codo” (ya sea hume- ro-radial o humero-cubital). Recientemen- te ha surgido la tendencia de cambiar la denominación de “proceso coronoides fragmentado” por la de “enfermedad del aspecto medial del proceso coronoides”, ya que gracias al desarrollo de la artrosco- pia hemos podido ver que no siempre se trata de una fragmentación; hay casos en los que solo podemos ver una pequeña fisura o erosión del cartílago.
La patogenia puede explicarse por una
incisura cubital no completamente redon- deada, sino más bien de forma elíptica, lo que hace incrementar la tensión tanto en proximal (proceso ancóneo) como en dis- tal (coronoides). Por esta razón existen nu- merosos casos en los que diagnosticamos fragmentación del proceso coronoides en los que además existen úlceras o erosiones en la zona del ancóneo, o incluso en los que se dan ambas patologías simultánea- mente (16 %). La otra teoría en cuanto a la patogenia es una asincronía de crecimien- to entre el radio y el cubito, que a grandes rasgos provoca aumento de presión sobre el proceso ancóneo si el radio crece ligera- mente más que el cúbito o sobre el proceso Figura 2. Rodillo.
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