52 EN PORTADA / INTERVENCIONES EN TRAUMATOLOGÍA
test de Ortolani. Este último puede realizarse en cachorros a partir de cuatro meses, con el animal tanto en decúbito dorsal como lateral. Si colocamos al animal en decúbito lateral, el examinador se colocará trás de él; con una mano asegura la rodilla y la otra la coloca en la región dorsal de la pelvis, apo- yando el dedo pulgar sobre el trocánter ma- yor. Posteriormente, el fémur se posiciona perpendicularmente al eje longitudinal del animal y paralelamente a la superficie de la mesa. Se empuja el fémur proximalmente y después se realiza la abducción. La presen- cia de ruido audible/palpable (“clic”) duran- te la abducción es interpretado como positi- vo e indica una excesiva laxitud articular de la cadera (Cook et al., 1996) (figura 2). Un resultado negativo no siempre indi-
ca congruencia articular. Los falsos negati- vos pueden ser debidos a distintas causas como una mala técnica, sedación poco profunda del animal o fase crónica de la enfermedad. Por todo ello, muchos auto- res consideran subjetivos los resultados de los exámenes ortopédicos, ya que están asociados a un gran margen de error. Por este motivo no deben utilizarse como crite- rio único de diagnóstico de la displasia de cadera, y se recomienda siempre la confir- mación mediante exámenes radiográficos (Brass, 1989; Ginja, 2006).
Técnica radiográfica Dentro del examen radiológico conven-
cional la proyección ventrodorsal estándar es la de elección, recomendada por la Fe-
Figura 3. Radiografía ventrodorsal estándar.
deration Cynologique Internationale (FCI) y la Orthopaedic Foundation for Animals (OFA) para la certificación de animales. Debe obedecer a determinados requisi- tos técnicos de posicionamiento y calidad (Mäki et al., 2000). En la radiografía deben incluirse pelvis, fémures y rodillas de am- bas extremidades, y procurar que haya una simetría total de ambas caderas (hay que evitar los posibles giros laterales). Las alas iliacas y los agujeros obturados deben ser del mismo tamaño e iguales. Así mismo, hay que lograr la máxima extensión de los miembros posteriores, y los fémures se deben rotar medialmente, manteniendo el
150º M MI
Figura 4. Ángulo de Norberg.
paralelismo entre sí y con la columna verte- bral. De esta forma, las rótulas deben estar centradas y recibir la radiación perpendicu- larmente (Horst- Joachim, 1981) (figura 3). Bajo esta proyección podemos medir el
ángulo de Norberg, que está definido por dos líneas rectas: una que une el centro de las dos cabezas del fémur y otra que se inicia en el centro de la cabeza del fémur y pasa tangente al borde cráneo-lateral del acetábulo (Morgan y Stephens, 1985). La medición de este ángulo indica de una forma fiable la posición relativa del cen- tro de la cabeza femoral sobre el borde acetabular dorsal (Skurková et al., 2010).
Clasificación de la displasia de cadera según la FCI
El ángulo de Norberg calculado en una ar- ticulación coxofemoral libre de displasia es de aproximadamente 105° (figura 4). Por otra parte, en ocasiones se evidencia
en las radiografías una línea curva opaca en la región caudal del cuello femoral, de- nominada línea de Morgan. Esta opacidad se corresponde con el desarrollo de ente- sofitos en la inserción de la cápsula articu- lar y se interpreta como una señal precoz de enfermedad degenerativa articular. La proyección ventrodorsal también permite reconocer signos de osteoartritis en el bor- de acetabular cráneo-lateral, dorsal y en las cabezas y cuellos femorales, esclerosis subcondral, erosiones y osteofitos. Las normas utilizadas para la evaluación
Grado A (libre)
Cabeza femoral y acetábulo congruentes. Ángulo de Norberg 105º.
Intersticio articular estrecho y uniforme.
Reborde cráneo-lateral del acetábulo abarca la cabeza femoral.
Grado B (sospecha)
Cabeza femoral y acetábulo congruentes, pero ángulo de Norberg inferior a 105º o cabeza femoral y acetábulo ligeramente incongruentes y ángulo de Norberg 105º.
de la calidad de las caderas y los sistemas de clasificación de los animales varían mu- cho en los diferentes países. Existen tres grandes organismos internacionales que dividen en distintos grados la displasia de cadera, y la clasifican según distintos parámetros radiográficos. Estas tres orga- nizaciones son: la FCI, la OFA y la BVA/ KC (British Veterinary Association/The Kennel Club). España, al igual que la ma- yoría de los países europeos, se rige por la FCI. El comité científico de la FCI propone un sistema de cinco grados (tabla 1) para clasificar la displasia de cadera: considera siempre la articulación más afectada y se basa en el ángulo de Norberg, el grado de subluxación, la forma y profundidad del acetábulo y los signos de la enfermedad degenerativa articular.
En la proyección ventrodorsal estándar se mide el ángulo
Grado C (ligera)
Ángulo de Norberg 100º y/o reborde cráneo-lateral del acetábulo ligeramente aplanado.
Ligera subluxación (40-50 % de la cabeza femoral en el acetábulo).
Cabeza femoral y acetábulo incongruentes.
de Norberg: calculado en una articulación coxofemoral libre de displasia es de aproximadamente 105º.
Aparte de la radiografía ventrodorsal es- Grado D (media)
Ángulo de Norberg 90-100º. Aplanamiento del reborde craneal del acetábulo y/o signos osteoartrósicos. Clara subluxación (25-40 % de la cabeza femoral en el acetábulo).
Cabeza femoral y acetábulo incongruentes. Grado E (grave)
Cabeza femoral y acetábulo totalmente incongruentes. Ángulo de Norberg 90º. Aplanamiento del reborde craneal del acetábulo y signos osteoartrósicos.
Luxación o subluxación severa (menos del 25 % de la cabeza femoral en el acetábulo).
tándar existen otras técnicas radiográfica (pennHIP, método de Farese, método de Flückicker, método de Vezzoni, posición rana, radiografía lateral). Entre las más recientes se encuentra la radiografía pen- nHIP, que permite la evaluación radiográ- fica de la predisposición para desarrollar displasia de cadera, con base en el estrés articular y en la detección y cuantificación de la laxitud articular pasiva asociada a la enfermedad degenerativa articular, ya que es el signo de aparición más precoz (Gin- ja et al., 2008; Melo B, 2012). Esta técnica requiere la realización de tres radiografías: la ventrodorsal estándar, la radiografía de compresión y la de distracción. Estas dos últimas necesitan la utilización del distrac- tor pennHIP (figura 5). Las radiografías de- ben ser de buena calidad, obtenidas por
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