22 MARKETING EN LA CLÍNICA
Solo ante el peligro
En la vida se presentan situaciones difíciles frente a las que cuesta tomar una decisión. Sin embargo, si se siguen ciertas recomendaciones, es posible hacerlo con éxito.
Miguel Ángel Díaz New Way Coaching
miguelangeldiaz@newwaycoaching.es Imágenes Argos
¿Se ha parado a pensar en la inmensa
cantidad de decisiones que tomamos cada día? Como tantos de nosotros que vivimos un ritmo frenético de actividad probable- mente no lo haya hecho. Muchas de estas decisiones nos pasan
desapercibidas porque las tomamos de modo automático: • Suena el despertador: ¿me levanto o
me quedo cinco minutitos más? • ¿Me afeito/maquillo o no lo hago? • ¿Desayuno fruta o bollería? Otras decisiones ya precisan un poco
más de atención: • ¿Llamo a ese cliente que ayer me dio
la sensación de que se fue insatisfecho? • ¿Debo hacer una laparatomía explo-
ratoria o esperar la evolución del paciente que no ha mejorado con el tratamiento médico?
• ¿Tengo que seguir soportando que tal
trabajador se siga comportando así? • ¿Merece la pena seguir trabajando
aquí a pesar de sentirme tan poco valo- rado por mis jefes? • ¿Monto mi propia clínica? Este tipo de preguntas no se respon-
den de forma automática. Más bien al contrario. Suele ocurrir que se quedan en nuestras cabezas, dando vueltas cons- tantemente y creando un diálogo inte- rior interminable. Mientras no les demos respuesta, esas preguntas actuarán como un parásito que se alimentará de nuestra energía, ocupará cada vez más tiempo en nuestra mente y producirá gran insa- tisfacción. Es un ciclo que los coach ob- servamos muy frecuentemente en nues- tro ejercicio profesional: una persona se muestra preocupada e insatisfecha por- que es incapaz de tomar una decisión, tiene miedo a equivocarse. El hecho de no decidirse le ocasiona frustración, y esto le genera insatisfacción. Y así se cierra el ciclo: insatisfacción-miedo-frus- tración-insatisfacción.
Aclarar qué cosas son importantes para uno puede marcar la diferencia entre atreverse a dar el paso y tomar una decisión o no hacerlo.
• ¿Merece la pena ir a ese curso de eco-
grafía o tal vez sería mejor que fuese a uno de gestión del tiempo? Estas preguntas nos sitúan en encruci-
jadas en las que la necesidad de tomar la decisión de seguir un camino u otro ejerce una presión que nos crea estrés. Por último, están aquellas decisiones
que nos cuesta mucho tomar: • ¿Quiero realmente asociarme con tal
persona?, ¿debo aceptar la petición de este trabajador de hacerse socio? • ¿Quiero seguir asociado a tal persona? • ¿Quiero seguir dando urgencias en la clínica? ¿Puedo dejar de hacerlo?
El problema de Javier Javier es un veterinario con diez años
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de experiencia. Es extrovertido, entusias- ta, muestra gran curiosidad por aprender y le encanta ir a cursos y poner en prác- tica técnicas nuevas. Se aburre fácilmente y tiende a dejar de lado aquello que no le reta. En la misma clínica trabaja Ángel, un veterinario con nueve años de experien- cia. Es metódico, introvertido, le gusta la rutina y le incomodan los cambios bruscos y que se dejen de hacer las tareas que se han empezado. Ambos son socios y llevan ya demasiadas peleas y discusiones por la forma en la que ambos ven las cosas. Entre ellos hace más de un año que parece ha- berse levantado un muro invisible. Javier sufre con esta situación, le está costando el sueño y hace tiempo que va a trabajar des- animado. Sabe que tiene que hacer algo, pero no sabe qué.
“Mi comité de expertos” ¿Qué hacer cuando uno se siente solo
ante el peligro, cuando quiere tomar una decisión y no sabe cuál? Cree su “comité de expertos”. Ante encrucijadas así, para romper el ci-
clo es beneficioso pedir ayuda o consejo, aunque por alguna razón eso es algo que a muchas personas les cuesta hacer. Ven- cer esa falsa creencia de vulnerabilidad puede resultar un reto. Al que lo logra se le abren dos opciones: buscar soluciones fuera de sí mismo (extrínsecas) o en su
“Tanto si crees que puedes como si no, estás en lo cierto” (Henry Ford)
interior (intrínsecas). Las primeras las en- contrará en familiares, amigos, compañe- ros, consultores, coach, libros, etc. Las se- gundas hay que buscarlas dentro de uno mismo. Son como unas vocecitas que le dicen a uno qué hacer pero a las que no suele prestar atención: se llaman intuición y valores. No obstante, si se les escucha pueden indicar claramente qué camino se debe seguir. El motivo de estas líneas es proporcionar al lector una herramienta de coaching a la que podríamos llamar “mi comité de expertos”. Vamos a describir los pasos para formar dicho comité:
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Piense en un equipo imaginario de perso-
nas a las que, por una u otra razón, admira. Puede tratarse de personajes reales (padre, madre, hermano, abuelo...), ficticios (Super- man, Don Quijote...), históricos (Gandhi, Churchill, Napoleón...) o tal vez diferentes profesionales (bombero, policía, juez...).
Piense por qué admira a esas personas,
bajo qué circunstancias expresaron eso que usted tanto admira. A veces será por su determinación, tal vez por su paciencia y, en ocasiones, será por su amor incondicio- nal. Cuando lo haga se dará cuenta de que aquello que le impresiona es porque repre- senta un valor muy fuerte para usted. Con- tactar con ello es poner la base más sólida posible para tomar una decisión: asegurarse de que está alineada con sus valores. Para entrar a formar parte de su comi-
té tienen que ser personas importantes para usted, el tipo de gente a la que pe- diría consejo por su sensatez, prudencia o sabiduría.
“Como en los caminos del
mar ocurre en nuestras vidas, son la disposición del aparejo y nuestro espíritu los que nos dictan el camino a seguir y no la calma o la tempestad”.
3 Una vez seleccionados los protagonistas
del comité y los motivos por los que for- man parte de él, piense en un lugar ima- ginario donde reunirse con ellos. Tal vez sea un círculo, sentados alrededor de una pequeña fogata. O una sala de reuniones con una gran ventana y una mesa circular. ¡Sólo su fantasía pone los límites!
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Sea como sea lo que imagine, trate de
experimentar las sensaciones de estar allí con sus expertos: sienta la luz de ese espa- cio, el sonido de las palabras, disfrute de los silencios, la paz y la seguridad de estar al lado de gente que tanto admira.
Grabe en su mente ese escenario imagi-
nario (personas, lugar, sensaciones, emo- ciones) de forma que pueda convocarlo a voluntad cada vez que lo necesite.
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Y ahora relájese, baje la guardia y com-
parta su preocupación con ellos. ¿Qué le dicen?
¡Actúe!
El comité de expertos de Javier Javier ha decidido seguir los pasos an-
teriormente citados para formar su comité de expertos. Lo hace con la esperanza de encontrar una forma de superar su conflic- to con su socio Ángel. Vamos paso a paso: • Javier piensa en las siguientes personas: - su madre: hace varios años que mu-
rió pero cuando le preguntan si se acuer- da mucho de ella, le gusta responder “sí, varias veces al día”. - Gandhi.
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