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LA “RUTA PRESIDENCIAL” EN LAS CAMPAÑAS DIGITALES


LA “RUTA PRESIDENCIAL” EN LAS CAMPAÑAS DIGITALES


Los números de la herramienta de lo plural PoR ALonSo E. CEdEño GUTiéRREz y PAoLA REyES MACEdo


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nte el “boom” de los “nuevos medios” o “medios digitales” para efectuar campañas elec- torales, cada día nos enfren- tamos a los dolores de creci- miento de lo que bien puede llamarse una joven disciplina. Sobra decir que, particular-


mente, la redes sociales han adquirido un lugar pre- ponderante en la configuración de las campañas políticas actuales, debido a restricciones legales, su efectividad, bajo costo y amplio alcance. Además de que sin importar si una persona pública está pre- sente o no, se habla de ella de cualquier manera. Como toda “novedad” el hacer campaña 2.0


implica un periodo de exploración y adaptación… claro que estando sujeta al avance tecnológico po- dríamos afirmar que dicho periodo puede resultar infinito, sin embargo esta fase temprana ha traído consigo ciertos fenómenos e inercias que probable- mente, quienes hemos decidido dedicarnos a esto, compartimos como experiencias.


COMIENZA LA CATARSIS… En primer lugar surge la pregunta: ¿Quiénes deben llevar las campañas digitales? La propia originalidad del campo conlleva al


surgimiento de nuevos expertos, quienes adquie- ren dicha categoría primordialmente de manera


Mayo • Junio 2012


empírica: principalmente por la habilidad con la que llevan cuentas personales, organizacionales o de marcas comerciales. Tras incursionar en alguna campaña obteniendo resultados positivos, los lla- mados casos de éxito, y porque no decirlo, también fracasos catastróficos, algunos los consultores “ex- pertos en redes sociales” deciden establecerse en esta nueva necesidad de comunicación política. Afortunada, o desafortunadamente para al-


gunos de estos nuevos expertos, para lograr una campaña digital exitosa invariablemente debe existir el ingrediente político-social, ya que, sin dejar de lado la máxima de McLuhan “el medio es el mensaje”, de nada sirve el dominio del me- dio sin un mensaje sensible que capture a la au- diencia y la haga no únicamente simpatizar con la propuesta, sino integrarse a ella como parte de una comunidad para entonces movilizarse en función de su objetivo primordial: obtener el triunfo electoral. Recientes estudios muestran una tendencia


que, de confirmarse, en tres años las interacciones serán mas relevante que el propio contenido, pero al día de hoy, el contenido sigue siendo rey. Una premisa elemental de este nuevo ámbito


digital es que no actúa de manera unilateral; por lo que su función, a diferencia de los medios masivos, no es y tampoco debe verse como meramente pro- pagandística. El hecho de que intervenga el ingre-


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