This page contains a Flash digital edition of a book.
[


PIENSO LO QUE SIENTO. PIENSO SIN SABERLO. DECIDO SIN PENSAR


cemos su existencia. De ahí la enorme importan- cia de la lenta pero determinante construcción de la imagen pública. Hemos hallado que el resultado de una decisión puede ser codificado en actividad cerebral de la corteza prefrontal y parietal hasta 10 segundos antes de hacerse consciente. Esta demora refleja, previsiblemente, el funcionamiento de una red de zonas de control de alto nivel que empiezan a preparar el inicio de una decisión mucho antes de que se produzca. La zona consciente de nuestro ce- rebro es muy pequeña y la experiencia vital (nues- tra escala de valores acumulada) que determina nuestras decisiones (intelectuales, emotivas y ra- cionales) es muy vulnerable a nuestros prejuicios. “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio” decía Albert Einstein. Pre- juicios en forma de información previa al juicio, y en forma de juicio previamente instalado antes de enjuiciar una situación. De ahí su importancia. In- formación que ya estaba antes… que genera juicio previo insconsciente al razonamiento consciente. Eduard Punset, en su libro Por qué somos como


somos, afirma que en la vida (en nuestras decisio- nes) recurrimos a intuiciones que requieren mucha menos información de la que creemos. Que toma- mos decisiones muy serias e importantes con un gran nivel de exposición a la equivocación. Y que incluso “cuando el cerebro percibe una explicación distinta a lo que él cree no sólo la cuestiona, es que corta los circuitos de comunicación para que no pe- netre. Por eso no cambiamos de voto”. Es a lo que se llama disonancias. Es decir, nuestro cerebro blo- quea la información racional que podría hacernos cambiar de opinión ya que preferimos las convic- ciones emocionales o morales a las confirmaciones racionales o epistemológicas. Las personas preferi- mos escuchar lo que queremos escuchar, leer lo que queremos leer, opinar lo que queremos opinar.


EL CEREBRO PEREZOSO Además, nuestros cerebros se resisten a dar crédi- to a la verdad, asiéndose en el terreno de las con- vicciones y de las emociones como la mejor arqui- tectura para la toma de decisiones y como bastión irreductible de las opiniones. “Buscar la verdad es complejo, es más sencillo


validar una opinión previa” afirma el consultor político Daniel Eskibel. A su vez, José Antonio Marina, en su libro La inteligencia fracasada. Teo- ría y práctica de la estupidez, señala cuatro tipos de fracaso de nuestra inteligencia: cognitivos, afectivos, de lenguaje y de la voluntad. “Los fraca- sos cognitivos provienen del empeño que tenemos muchas veces las personas de negar la realidad. Los prejuicios, la superstición, el dogmatismo, el fanatismo son formas de pensamiento que niegan la realidad, que evitan la aceptación de las eviden- cias que se nos presentan”.


PIENSO LO QUE IMITO Frans de Waal, nombrado por la revista Time como una de las cien personas más influyentes del mun- do en 2007, es un profesor e investigador holandés especializado en psicología, primatología y etolo- gía. En su libro Nuestro mono interno, examina el comportamiento humano a través de los ojos de un primatólogo, usando el comportamiento de chim- pancés y de bonobos comunes como metáforas para la psicología humana. Y concluye destacando que la empatía es un proceso social de relación, imitación e integración en comunidad. Y que los primates cuando detectan algún tipo de inequidad en el grupo no la toleran y reaccionan furiosos.


FINAL En lugar de presentar las emociones como un con- flicto frontal, -y un fracaso de la racionalidad-, la oferta política debería comprender las relaciones de complementariedad entre lo cognitivo, lo emo- cional, lo vivencial y el aprendizaje como un con- junto inseparable de la naturaleza humana… y del cerebro humano. Y de la política. La neuropolítica no es una amenaza a la política democrática, racio- nal. Amplía lo que entendemos por racional. Esa es la clave. No es opuesto. Es complementario. Conocer el cerebro y su funcionamiento debería


ser “asignatura” obligada para nuestros represen- tantes políticos. E inexcusable para los consultores y asesores de comunicación. Además, la tecnología social que nos envuelve nos abre nuevas fronteras para la neuropolítica. La neuroinformación, por ejemplo, busca aportar los conocimientos de las Ciencias de la Información en técnicas de visuali- zación de datos, recuperación de información, ges- tión de ficheros, mejora de la calidad y usabilidad de documentos al campo de la neurociencia. Así, por ejemplo, se está demostrado que las personas acceden al conocimiento por asociaciones, y se ve necesario diseñar interfaces y entornos digitales que accedan a la información -que la muestren, la sugieran- de la misma forma. El reto es apasionante. Lo que conocemos ya


del cerebro es una parte todavía muy pequeña de lo que conoceremos. Pero ya podemos afirmar que existe una íntima relación entre lo que pensamos, sentimos, vivimos e imitamos. Y que no siempre lo sabemos a nivel consciente, aunque sea decisivo en el momento de pensar y actuar. El voto, como cual- quier otra manifestación de la vida política y pú- blica, debe ser siempre reflexivo. Lo nuevo, o mejor dicho, lo que sabemos ahora a ciencia cierta, es que no hay reflexión sin emoción.


Antoni Gutiérrez-Rubí Consultor político. www.gutierrez-rubi.es


“LO QUE CO- NOCEMOS YA DEL CEREBRO


ES UNA PARTE TODAVÍA MUY PEQUEÑA DE LO QUE CO-


NOCEREMOS.


PERO YA PODE- MOS AFIRMAR QUE EXISTE


UNA ÍNTIMA RELACIÓN


ENTRE LO QUE PENSAMOS, SENTIMOS, VIVIMOS E IMITAMOS”


27


29


Mayo • Junio 2012


[


Page 1  |  Page 2  |  Page 3  |  Page 4  |  Page 5  |  Page 6  |  Page 7  |  Page 8  |  Page 9  |  Page 10  |  Page 11  |  Page 12  |  Page 13  |  Page 14  |  Page 15  |  Page 16  |  Page 17  |  Page 18  |  Page 19  |  Page 20  |  Page 21  |  Page 22  |  Page 23  |  Page 24  |  Page 25  |  Page 26  |  Page 27  |  Page 28  |  Page 29  |  Page 30  |  Page 31  |  Page 32  |  Page 33  |  Page 34  |  Page 35  |  Page 36  |  Page 37  |  Page 38  |  Page 39  |  Page 40  |  Page 41  |  Page 42  |  Page 43  |  Page 44  |  Page 45  |  Page 46  |  Page 47  |  Page 48  |  Page 49  |  Page 50  |  Page 51  |  Page 52  |  Page 53  |  Page 54  |  Page 55  |  Page 56  |  Page 57  |  Page 58  |  Page 59  |  Page 60  |  Page 61  |  Page 62  |  Page 63