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I+D Empresas: Norel


Ácidos grasos omega-3 y su influencia en la salud pública, el precio de la leche y la fertilidad del rebaño


La administración de ácidos grasos omega-3 en las dietas de vacas lecheras de alta producción es una estrategia que permitiría, a priori, abordar tres objetivos de interés para el productor: contribuir de forma positiva a la salud pública, aumentar el precio de la leche en origen y mejorar los índices reproductivos.


Alfredo J. Escribano


Jefe de Producto de Rumiantes Norel SA


Hoy en día, la demanda de pro- ductos más saludables está en auge (Guthrie et al., 2015). Esta tenden- cia viene motivada por una mayor concienciación de la relación entre alimentación y salud. En este sen- tido, los beneficios del consumo de ácidos grasos omega-3 son cada vez más conocidos; principalmente su efecto sobre la salud cardiovascular. Asimismo, buena parte de los con- sumidores ha reducido su consumo de leche entera debido a que esta contiene ácidos grasos saturados.


Los procesos de biohidrogenación ruminal dificultan la asimilación de los ácidos grasos insaturados por parte de los rumiantes.


Para dar respuesta a esta situación, y ante el escaso margen neto de las ganaderías de vacuno de leche espa- ñolas, el sector lácteo ha desarrollado una amplia gama de productos con un perfil de ácidos grasos más cardiosa-


Figura 1.


300 250 200 150 100 50 0


ludables, entre los que se encuentran aquellos con un mayor contenido en ácidos grasos omega-3. En el mer- cado, estos productos constituyen en sí mismos una estrategia que permite aumentar el valor añadido de los pro- ductos comercializados y los ingresos brutos de las explotaciones mediante la percepción de un mayor precio de la leche en origen.


Paralelamente, el desarrollo de


estos productos viene también moti- vado por aspectos técnicos a nivel de granja. Los ácidos grasos omega-3 ejercen un importante papel positivo sobre la función reproductiva, lo que permitiría reducir la evolución decreciente de los índices de fertili- dad que se ha observado a medida que han aumentado los niveles de producción láctea (producción por vaca). Esta tendencia debe rever- tirse, ya que la reproducción consti- tuye la base de la producción lechera y, por extensión, de la rentabilidad de la empresa ganadera.


Por ello, en parte de las raciones de vacas lecheras puede observarse la inclusión de materias primas con un contenido importante en omega-3. En concreto, se tiende a administrar unos 400-700 g de lino extrusionado, ya que es la mejor opción para combinar contenido en omega-3 y palatabilidad. Su contenido en C18:3n3 alcanza el


Diferencias entre los ácidos grasos ingeridos y los presentes a nivel duodenal.


Ingerido Duodenal


51 % de la grasa bruta (53 %). A nivel reproductivo, se ha observado que la inclusión de semilla de lino en raciones de vacas lecheras puede aumentar la fertilidad en un 50,3 % en comparación con raciones que contenían semilla de girasol como fuente de ácidos grasos poliinsatu- rados (Ambrose et al., 2006). De este modo, la administración de ácidos grasos omega-3 en las dietas de vacas lecheras de alta pro- ducción es una estrategia que permi- tiría, a priori, abordar tres objetivos de interés para el productor:


• Contribuir de forma positiva a la salud pública.


• Aumentar el precio de la leche en origen.


• Mejorar los índices reproductivos.


La biohidrogenación ruminal es un obstáculo para la biodisponibilidad de omega-3 y su transferencia a la leche


Los procesos de biohidrogenación ruminal dificultan la asimilación de los ácidos grasos insaturados por parte de los rumiantes. Tanto es así que Staples et al. (1998) afirmaron


Figura 2.


que únicamente en torno al 75-90 % de los ácidos grasos insaturados son modificados y alcanzan el intestino delgado. En relación con los omega- 3, diversos autores (Doreau & Ferlay, 1994; Juchem, 2007) han observado que del 75 % al 100 % del ácido linolénico (C18:3n3) ingerido es hidrogenado en el rumen cuando las vacas son alimentadas con aceites sin proteger (no by-pass).


Esto explica las grandes diferen- cias observadas entre los ácidos grasos presentes en la ración (en cantidad y características) y los pre- sentes en duodeno (Jenkins y Brid- ges, 2007), que son los que el animal realmente absorberá y utilizará para llevar a cabo funciones metabólicas, productivas y reproductivas. Consecuentemente, no es posi- ble trabajar con precisión, ya que no se puede conocer con exactitud la composición real de lípidos de los que el animal dispondrá, por lo que tampoco podrán predecirse respuestas productivas (composi- ción de la leche) ni reproductivas con un sesgo reducido. Además, el suministro de ácidos grasos insatu- rados posee un efecto toxico sobre la micropoblación ruminal, lo que


Desarrollo de producto


Norel ha desarrollado Hi-Flax, fuente de ácidos grasos ome- ga-3 by-pass que permite redu- cir la incidencia de las interac- ciones comentadas a lo largo del presente trabajo, lo que puede aumentar la sostenibili- dad de las explotaciones leche- ras desde los puntos de vista económico (incremento de la producción lechera, del precio de origen y de la fertlidad) y so- cial (salud pública).


reducirá la digestibilidad de la dieta en su conjunto, y particularmente la de la fibra. Esto conlleva que se produzca menor cantidad de ácido acético (precursor de la grasa lác- tea), menor producción de proteína microbiana (Solomon et al., 2000) y, en conjunto, una menor eficiencia de la alimentación.


Adicionalmente, bajo ciertas condiciones (pH ruminal reducido debido a raciones ricas en carbohi- dratos no estructurales y a escasez de


Esquema del proceso de biohidrogenación. cis-9, cis-12, cis-15-18:3 cis-9, trans-11, cis 15-18:3 trans-11, cis-15-18:2 cis-15 y trans-15-18:1 18:0 Proceso rápido que requiere pequeñas cantidades trans-11-18:1


trans-10C18:1 trans-10


trans-10, cis-12C18:2


Incorporación en leche a las 6 h (aprox.)1 C18:0 C18:1 C18:2 Ácidos grasos Fuente: elaboración propia a partir de Jenkins & Bridges, 2007. ’195 Fuente: elaboración propia a partir de Grinarii y Bauman, 1999 y Jenkins et al., 2008. 1 Harvatine & Bauman, 2011. 2 Bauman & Lock, 2006. C18:3


Solo 2,0 g/día de trans-10, cis-12 CLA son suficientes para causar reducciones del 20 %2


Cantidad (g/día)


Kletr/shutterstock.com


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