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Importancia de la enteritis necrótica en la avicultura comercial actual
Esta enfermedad aguda y subaguda del intestino delgado de las aves domésticas puede provocar una grave destrucción de la mucosa intestinal y está producida por un desequilibrio en la microbiota bacteriana del tracto digestivo.
Marco Antonio Juárez Estrada Departamento de Medicina y Zootecnia de las Aves
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia. UNAM (México)
britoco@unam.mx
Imágenes cedidas por el autor
La enteritis necrótica es una dolencia del intestino delgado de las aves domésticas que ocasiona graves problemas de salud. Puede presentarse de forma súbita y esporádica, no es contagiosa y se carac- teriza por producir una grave enteritis de tipo fibrinonecrótica acompañada de la formación de pseudomembranas diftéricas y alta mortalidad. Puede mos- trar una incidencia de leve a moderada, se presenta incluso en aves que reciben con el alimento un antibiótico poliéster de tipo iónoforo o antibióticos utilizados como promotores de crecimiento (APC), prohibidos en la Unión Europea. Las principales causas que se han sugerido para explicar esta afección son algunas bacterias y protozoos, agentes biológicos que a lo largo del tiempo han podido generar cierto grado de resisten- cia hacia algunos tipos específicos de APC acompañados de una progresiva disminución de la sensibilidad hacia los anticoccidianos de tipo químico y de los antibióticos poliésteres ionóforos. En forma conjunta ambos tipos de com- puestos anticoccidianos han contribuido a prevenir y controlar la presentación de enteritis necrótica. Sin embargo, actual- mente existe una estricta restricción sobre el uso de este tipo de antibióticos y de los fármacos anticoccidianos aña- didos al alimento, restricción se que inició en el norte de Europa y que se ha extendido a diferentes países del mundo con los que la Unión Europea mantiene relaciones comerciales. En un futuro cercano, se espera en estos países un incremento más fuerte en las restriccio- nes a diferentes compuestos de este tipo, lo cual dificultará aún más el control y la prevención de la enteritis necrótica. La enteritis necrótica ha estado pre- sente de forma recurrente durante más de 50 años, tanto leve como grave, y la mayoría de las veces su presentación ha sido impredecible, ocasionalmente con consecuencias graves. Por ello, la industria avícola debe buscar continua- mente nuevas estrategias de control y prevención de esta enfermedad que no sean nocivas para el ambiente y la salud humana. Las futuras medidas de control y prevención que resulten ser efectivas y que no se basen en el empleo de antibió- ticos tienen excelentes perspectivas de aplicación. El uso de probióticos, pre- bióticos, simbióticos, ácidos orgánicos y vacunas, junto al uso probable de com- plejos de anticuerpos policlonales frente a la enfermedad representan una serie
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de opciones modernas en la estrategia de prevención.
Es una enfermedad aguda y subaguda que puede provocar una grave destrucción de la mucosa intestinal de las aves. Es una dolencia producida por un desequilibrio en la microbiota bacteriana del tracto diges- tivo de las aves domésticas. La enteritis necrótica se encuentra ampliamente distri- buida en todo el mundo, ya que es factible que se presente en cualquier sitio en el que se críen y engorden gallinas o pollos.
Etiología
La enteritis necrótica es una enfermedad de tipo enterotoxémica, ocasionada prin- cipalmente por Clostridium perfringens. C. perfringes es un microorganismo gram- positivo, anaerobio, con forma de bastón y sus esporas crecen en forma de cadenas. C. perfringens tipo A, B, C y D produce las toxinas α (lecitinasa C); C. perfringens tipo B y C, la toxina β; C. perfringens tipo B y D produce la toxina e. Las aves son relativamente resistentes a las toxinas β y e, pero no a la toxina α.
puede llegar a constituir hasta el 30 % del total del contenido de la microbiota que se encuentra normalmente en el tracto digestivo de aves sanas. Se ha podido observar que cuando no se agregan anti- microbianos promotores del crecimiento al alimento, C. perfringens se encuentra presente en el intestino en cantidades suficientes como para ocasionar la pre- sentación subclínica de enteritis necrótica. Sin embargo, su aparición clínica incluso en parvadas que están recibiendo APC en el alimento, sugiere que existen muchos más factores que interactúan entre sí, de tal manera que estos influyen significati- vamente sobre el curso de la enfermedad. Al igual que con otras enfermedades de origen clostridial se ha hipotetizado que la composición del alimento y las prácticas de alimentación influyen en la incidencia de esta enfermedad. En muchos casos se ha dado por hecho que la presencia de coccidios actúa como un agente principal predisponente, indicando que bajo un régimen de vacunación con Eimeria spp., sin inclusión de APC, químicos anticocci- dianos y antibióticos poliésteres ionóforos
La enteritis necrótica se encuentra ligada a problemas primarios como la disbacteriosis y la coccidiosis, y es debida a bacterias muy resistentes en el medio ambiente, lo cual constituye una amenaza constante para las unidades de producción de pollos de engorde.
Por este motivo, C. perfringens tipo A es el principal microorganismo implicado en la enteritis necrótica. Este microor- ganismo es ubicuo, extremadamente prolífico, esporogénico en condiciones de alcalinidad y alta humedad (es muy resistente en el medio ambiente) y ente- rotoxigénico; estos atributos hacen que se encuentre presente en casi cualquier sitio o granja avícola. Bajo condiciones favorables C. perfringens tipo A prolifera y puede liberar una gran cantidad de toxinas a la luz intestinal de las aves, lo que va a inducir un proceso de inflama- ción grave del epitelio intestinal que va a ocasionar la necrosis de las vellosidades, alterando la morfología del intestino y afectando negativamente a la digestión y a la absorción de los nutrientes. Si bien C. perfringens es el patógeno de mayor participación en la enteritis necrótica, también puede haber otras bacterias involucradas (Escherichia coli, Pseudomonas spp., Streptococcus spp., Staphylococcus spp., Salmonella spp. y Bacillus spp.), sobre todo si el problema inicial de desequilibrio en la microbiota intestinal está ocasionado por una disbac- teriosis, que normalmente es consecuen- cia de una coccidiosis clínica o subclínica. C. perfringens es un colonizador habi-
tual del tracto intestinal de las aves, ya que en condiciones de homeocinesis normal
el riesgo de sufrir un brote de enteritis necrótica se incrementa significativamente frente a un esquema de no vacunación con Eimeria spp. en donde se administran este tipo de químicos y antimicrobianos. Los protozoos apicomplexa (Eimeria spp.) de las aves invaden activamente el epitelio, la lámina propia y las criptas de Lieberkühn, ocasionando un grave daño a la integridad total de la mucosa intestinal,
lo que favorece notablemente la translo- cación bacteriana y el establecimiento de microorganismos que bajo condiciones normales son de tipo no invasivo, como es el caso de C. perfringens. Sin embargo, se ha observado que la enteritis necrótica puede presentarse incluso en ausencia completa de replicación de coccidios, por lo cual es posible que a nivel molecular uno o más factores estén activando la pro- ducción de las toxinas a y/o b, pero esta hipótesis aún está pendiente de esclarecer. Una vez que la bacteria produce cantida- des significativas de toxinas, estas van a producir necrosis del tejido intestinal, lo que a su vez facilita la proliferación de C. perfringens en las vellosidades intestinales del duodeno, yeyuno e íleon de las aves. Cabe destacar que la producción de toxi- nas α y β per se, y no C. perfringens, son las que ocasionan las lesiones necróticas en la mucosa intestinal.
¿Dónde se encuentra el agente patógeno de la enteritis necrótica?
C. perfringens es el principal microorga- nismo de tipo anaerobio que habita en el intestino de las aves, también se encuen- tra en heces, polvo, agua, alimento y suelo contaminados. Un factor condicional para explicar la presencia de una gran cantidad de C. perfringens en el interior de las ins- talaciones, y que ayuda a explicar propor- cionalmente el aumento en la incidencia de enteritis necrótica en las aves, es la cali- dad de la cama, ya que un mal estado de la misma incrementa el riesgo. La prevalen- cia de la enteritis necrótica parece incre- mentarse en aves de crecimiento rápido (pollos y pavos). Se han reportado brotes desde las dos semanas de edad, aunque se ha observado una mayor incidencia en pollos de engorde entre 3 y 6 semanas de vida. Puede afectar también a las pollitas
La sobrepoblación de las aves dentro de la fase de cría (3-5 semanas) puede contribuir a aumentar la incidencia de enteritis necrótica en las aves de la parvada.
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