a pesar de los muchos esfuerzos que se han realizado en las instituciones co- rrespondientes. ¿Cómo estarán en el terreno de la
seguridad pública y sobre todo la pri- vada, estos temas? Sin duda hacen falta datos. Ahora con las facultades conce- didas en las recientes reformas cons- titucionales, los cuerpos de seguridad pública realizan labores de inteligencia e investigación.
REFORMAS A LA LEY, BENEFICIO A LA SEGURIDAD PÚBLICA
Además de todos estos pesares, hay que sumar la serie de polémicas y contrasta- das opiniones que ha generado la refor- ma constitucional en materia de Justicia Penal y Seguridad Pública publicada el 18 de junio de 2008 (tanto en sus alcan- ces adjetivos como sustantivos); de lo que no queda duda, es que es por mu- cho la reforma más significativa en los últimos 70 años. Dicha reforma trasto- ca, no sólo los cuerpos normativos, sino que constituye un verdadero punto de inflexión en toda una cultura y tradición jurídica en México. Los abogados debe- mos ciertamente criticar y vincularnos en diversos temas, pero sobre todo de- purar y construir un estado democráti- co de derecho. Por ello, tener en nuestra mira a la seguridad (pública y privada), es actuar en consecuencia. Moda o no, a tiempo o tardía, dicha
reforma ha impulsado la necesidad de consolidar principios jurídicos casi olvi- dados en la práctica profesional (debido proceso, defensa adecuada, publicidad, contradicción, concentración, conti- nuidad, etc.), así mismo, ha generado la reflexión sobre varios derroteros en los temas de seguridad y las herramientas de gestión que se tienen a la mano para combatirlos. Es triste reconocer que los altos ni-
veles de corrupción, sumados a las defi- cientes estructuras e instituciones jurídi- cas, no contribuyen a la conformación de un verdadero estado de derecho; por esta razón, resulta más que necesario atender el “cómo” de la profesionalización de los cuerpos de seguridad públicos y privados para estar a la altura de las expectativas creadas por dicha reforma. También es importante denotar el
efecto filtro o de depuración que se genera en todas las estructuras de se- guridad y de procuración de justicia al poner en práctica un sistema de juicios orales, pues las habilidades o capaci- dades de los que intervienen, cambian sustancialmente.
Este mismo efecto catalizador se
reflejaría en toda la estructura y en particular en los cuerpos de seguridad públicos y privados, ahí es en donde jus- tamente se libra una muy importante lu- cha contra el crimen organizado, no sólo en los enfrentamientos armados, sino en la labor de inteligencia y en las cruentas historias que van dejándose como estela de esta escalada de violencia.
CAPACITACIÓN, RESPUESTA PARA
MEJORAR LA SEGURIDAD Esta “guerra” se tendría que reflejar y li- brar también en otros niveles, con una lógica y estrategias propias; el nombre del juego a ese nivel, no es otro que el de la capacitación o profesionalización del capital humano. Esta citada y anhelada profesionali-
zación deberá estar enfocada a mejorar la imagen y funcionalidad de los cuer- pos de seguridad públicos y privados, esto es, ir cambiando paulatinamente la percepción respecto a ellos, abandonar el sentimiento de temor y desconfianza que en muchos sectores persiste. Este gran esfuerzo a cargo de las po-
licías y prestadores de servicios de se- guridad privada tiene que caminar de la mano con una sensibilización a nivel sociedad civil, generar un ambiente de respeto y coordinación entre ambos extremos; dicho de otra manera, debe irse “construyendo una verdadera ciu- dadanía”. Esta construcción de ciuda-
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danía será elemento indispensable para permitir las sinergias y mejoramiento de las estructuras de gobierno, pues no toda la responsabilidad descansa en los hombros del estado y gran parte del anhelado cambio se tiene que gestar y construir desde la iniciativa privada, en la oficina, en la escuela y en el hogar. El gran deterioro de las instituciones
es consecuencia de mal uso y desaten- ción de parte de los funcionarios a car- go de ellas, pero también de la sociedad civil, por permitir este proceso dege- nerativo. Tenemos a los funcionarios y gobiernos que merecemos. Buscar una obsesiva independencia de las insti-
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