SALA INFORMATIVA ARGENTINA
gido de las elecciones de 2009 como aspirante con chances de suceder a CFK bajaron sus candidaturas o cometieron demasiados errores, que a la postre resultaron sumamente dañinos para sus niveles de apoyo en el electorado. Ya en 2010, la Coalición Cívi- ca, el partido de Elisa Carrió abandonó el ACyS y de- cidió presentarse a las elecciones de 2011 en forma solitaria. A su vez, los radicales se sumieron en una feroz lucha interna que culminó con la decisión de dos precandidatos –el vicepresidente Julio Cobos y el presidente del partido Ernesto Sanz- de declinar sus candidaturas. Ello resultó en la proclamación de la candidatura de Ricardo Alfonsín, el hijo del falle- cido ex presidente Raúl Alfonsín. Sin embargo, lue- go de asegurarse la nominación del partido radical, Alfonsín selló una alianza con Francisco De Narváez, un peronista disidente que competía por la goberna- ción de la provincia de Buenos Aires. El objetivo de esta controvertida decisión era fortalecer las chances del radicalismo en un distrito que representa el 40% de los votos en una elección nacional. Sin embargo, la movida de Alfonsín alienó a los socialistas, quiénes rompieron su alianza con los radicales y optaron por construir un frente con otras fuerzas de izquierda, presentando la candidatura presidencial del gober- nador de Santa Fe Hermes Binner.
Diez pre-candidatos a presidente fueron registrados para las primarias del 14 de agosto, incluyendo a: la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Ricardo Alfonsín, Elisa Carrió, el ex Presidente Duhalde, el gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá y el gobernador de Santa Fe Hermes Binner.
Dentro del campo peronista disidente la situa- ción no fue muy distinta. En 2009, los peronistas disi- dentes se habían aliado con Mauricio Macri, quien no ocultaba sus aspiraciones presidenciales para 2011. Francisco De Narváez, quien había encabezado la lista que derrotó a Néstor Kirchner en las elecciones legislativas de 2009, también integraba este espacio
15 DICIEMBRE 2011 - ENERO 2012
junto a otros dirigentes como el ex presidente Du- halde y el gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá. Pero de la misma manera en que ocurrió con el ACyS, las luchas internas dentro de este espacio se intensificaron tras la muerte de Néstor Kirchner. Al- gunos dirigentes que podrían haber competido en 2011 –notablemente Carlos Reutemann ex gober- nador de Santa Fe- bajaron su candidatura al poco tiempo de la muerte de Kirchner. Macri, frente al pa- norama de desorden reinante en el peronismo disi- dente y los altos niveles de popularidad de CFK, optó por jugar a seguro y buscar su reelección como jefe de gobierno en la ciudad de Buenos Aires. Duhalde y Rodríguez Saá, luego de un controvertido y escan- daloso proceso de pre-internas, decidieron competir por vías separadas. De modo tal que fue poco sor- prendente que Francisco De Narváez –quien debido a haber nacido en Colombia de padres no argentinos no podía competir en la presidencial- temeroso del impacto negativo de compartir la boleta electoral con Duhalde –quien gozaba de una fuerte imagen negativa- y ante la defección de Macri, optó por en- trar en negociaciones con Alfonsín.
Las paradójicas primarias del 14 de agosto Diez pre-candidatos a presidente fueron registrados para las primarias del 14 de agosto, incluyendo a: la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Ricardo Alfonsín, Elisa Carrió, el ex Presidente Duhalde, el gobernador de San Luis Alberto Rodríguez Saá y el gobernador de Santa Fe Hermes Binner. Irónicamente, las alianzas registradas para las
elecciones primarias ya habían elegido sus candida- tos presidenciales con antelación a las primarias, lo cual convirtió a las mismas en una suerte de mega- encuesta y en una anticipación de las elecciones pre- sidenciales del 23 de octubre. La sucesión de derrotas de candidatos guberna-
mentales en tres distritos electoralmente relevantes en las semanas previas a las primarias generaron en la oposición la esperanza de una performance me- diocre de CFK en las mismas. Ello tiraría por la borda la imagen de invencibilidad de la presidenta y de las elecciones de octubre como un mero trámite para el gobierno, idea que la política comunicaciones del gobierno se había esforzado en instalar en la opi- nión pública. A la vez, los candidatos de la oposición
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