En otro sentido de la tecnología, la difusión
cada día más rápida de los denominados drones para usos civil, hace de ellos un excelente alia- do para la realización que tradicionalmente se realizaba con seguridad física, principalmente móvil , como son las siguientes actividades:
Vigilancia de perímetros en fábricas, industrias, y grandes superficies externas.
Supervisión de áreas portuarias.
Vigilancia de grandes zonas de cultivo como de caña, maní y otros cultivos. Supervisión de granjas camaroneras. Vigilancia en fincas de engorde de ganado.
La tecnología puede sustituir a la seguridad privada Estas aplicaciones tanto de robots de seguri- dad como de drones para vigilancia civil e in- dustrial, no son para el futuro lejano, hoy en día existen empresas que ya ofertan alterna- tivas de servicio de este tipo. La pregunta es ¿si estas tecnologías constituyen una amenaza real para las empresas que prestan servicios de seguridad física? y la respuesta es sí y no. Sí son una amenaza dado que en las próxi-
mas décadas la evolución de los sistemas de conectividad inalámbrica, y por lo tanto de control remoto a grandes distancias de estos equipamientos, junto a su disminución de costos de adquisición, hará que primero las grandes empresas y después el resto de usua- rios se enrumben hacia el uso masivo estas tecnologías, como ocurre el día de hoy con la tecnología de CCTV con acceso remoto a In- ternet desde cualquier lugar y que casi se está volviendo un estándar de equipamiento, no sólo para el área comercial, sino para el área domiciliar. Por lo tanto son una amenaza real para las empresas que dependen de altos volú- menes de personal, con baja calificación, bajos salarios, alta rotación y poco desarrollo tecno- lógico.
No son una amenaza, sino todo lo contra-
rio, una gran oportunidad para las empresas que desde ahora comienzan a realizar inver- siones en centros de control y monitoreo tec- nológicamente desarrollados para mantener grandes volúmenes de conectividad. La visión de que el personal necesario para
operar los nuevos equipamientos de vigilancia deber ser altamente calificado y con una cons- tante recalificación tecnológica. Esto incluirá a los que deben dar la respuesta física necesaria a las situaciones de detección que emitan tan- to los dispositivos robóticos de tierra como los aéreos (drones).
El futuro de los guardias de seguridad Lo anterior nos lleva al tema que en otras ocasiones hemos tratado: la necesidad de es- tructurar un sistema de formación profesional
para que la seguridad privada pueda abordar estas nuevas realidades. El futuro del guardia de seguridad física fundamentalmente estará enmarcado en tres grandes áreas:
Área 1. Atenderá de forma personal de- terminados puestos que por sus caracte- rísticas, como la necesidad de realizar (por ejemplo) un contacto directo y personal con los visitantes u otra situación donde los análisis de riesgos indiquen que la disua- sión y/o reacción debe realizarse de forma humana. Éste deberá tener una formación y calificación en relaciones humanas, mane- jo de personas conflictivas y preparación de reacción ante situaciones imprevistas entre otras cualidades.
Área 2. Atenderá todo lo relacionado con la operación de los centros de control y mo- nitoreo, el personal realizará todo el con- trol, registro y seguimiento de los equipos de seguridad instalados ya sean alarmas, cámaras, controles de acceso, robots de rondas o verificadores aéreos de zonas de seguridad (drones). Asimismo deberá te- ner, además de la preparación en las mate- rias de seguridad privada, una alta prepara- ción tecnológica en seguridad electrónica, sistemas y redes.
Área 3. Será parte de los equipos de reac- ción para atender las alarmas de diferente índole generadas tanto por el personal de seguridad física como por los dispositivos electrónicos y su transmisión a partir de los centros de control. Este personal podrá es- tar agrupado de forma centralizada o des- centralizada en dependencia de los objeti- vos que atenderá y su dispersión geográfica. La preparación de estos grupos deberá ser multifacética desde la atención a situacio- nes derivadas de la violación de perímetros, el apoyo a la detención de personas intru-
sas en las áreas privadas, el resguardo de los sitios con evidencias cuando se cometan delitos, hasta la atención médica prima- ria en situaciones de emergencias. Son los principales apoyos de los centros de control y monitoreo en tanto llegan los cuerpos de seguridad del Estado: la Policía en casos de delitos; los cuerpos de bomberos en situa- ciones de incendios; y los paramédicos en las emergencia donde se requieran.
Como podemos observar la tendencia de
los miembros de la seguridad física no es la des- aparición, sino la evolución hacia mayores ni- veles de preparación académica y competencias tecnológicas para lo cual necesitamos fortalecer desde los diferentes ángulos que ya menciona- mos, en artículos anteriores, el sistema de for- mación profesional de la seguridad privada. Por último es importante recordar a los
escépticos del progreso que en el momento que usted lee esta columna ha transcurrido un sexto del siglo XXI y nos parece que ape- nas hace unos meses estábamos celebrando la llegada del año 2000. En esta nueva era de la sociedad del riesgo y la conectividad el maña- na fue ayer, y el futuro es ahora. n
Luis González Nogales,
presidente del Instituto Centroamericano de Seguridad Privada. Más sobre el autor:
seguridadenamerica.com.mx/colaboradores.php
seguridadenamerica.com.mx 69
Foto: © Tenyo Marchev |
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